Es la especie animal, entre los vertebrados, más numerosa de la Tierra. En cualquier momento del planeta, se pueden contar, aunque tomaría un poco de tiempo, unos 25 mil millones de pollos. Cada año, se sacrifican alrededor de 80 mil millones de estas aves en el mundo para nuestra alimentación. El pollo es, por lo tanto, la carne más consumida, pero no siempre ha sido así.
En un principio, el pollo era ante todo un animal de compañía, de exhibición, utilizado en combates, domesticado muy tarde en Asia, varios miles de años después del cerdo. Y hasta mediados del siglo XX, las aves de corral, las gallinas, se apreciaban sobre todo por sus huevos. “Las aves de corral son animales de granja que permiten producir huevos, es decir, proteína barata y de una calidad nutricional bastante interesante”, explica Pierre-Marie Aubert, director del programa de Agricultura y Alimentación del IDDRI, el Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales de Francia. “Además, sirven como una pequeña reserva andante para las ocasiones especiales. De ahí viene el pollo del domingo: ¡para las grandes ocasiones, nos preparamos un gallo!» En Francia, se trata de la famosa “poule au pot” (cocido de gallina) de Enrique IV y de la supuesta voluntad del rey de preocuparse por el pueblo.
Crecimiento rápido
El pollo siguió siendo un producto de lujo hasta la revolución industrial agrícola. Fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando el pollo se convirtió en una industria, inventada en Estados Unidos. Todo se concentra y se estandariza (la avicultura se presta a ello) para lograr economías de escala. Así, el pollo se ha convertido en la carne más barata del mundo.
“El pollo es, en cierto modo, la carne más cercana a un producto industrial”, opina Pierre-Marie Aubert. Su ciclo de producción es muy corto: 50 días hace 30 años, 25 días hoy, hasta llegar a unos costos de producción del pollo que son simplemente delirantes, a dos euros el kilo, e incluso menos de dos euros en algunos países. Se necesitan 110 días para criar un cerdo, 36 meses para criar una res de pastoreo. Es evidente que no son los mismos órdenes de magnitud. ¡Es simplemente monstruoso!”. Como resultado, entre 1960 y 2020, la producción mundial de pollo se multiplicó por 16, mientras que la de carne de res solo se duplicó.

Bajo impacto climático
La ventaja del pollo es también su baja huella de carbono. La cría de aves de corral representa menos del 10 % de las emisiones de CO₂ de todas las explotaciones ganaderas. Un kilo de pollo equivale a 1 kilo de CO₂, mientras que un kilo de carne de res emite 30 kilos de gases de efecto invernadero. Una ventaja climática que conviene matizar.
“El pollo, a diferencia de su amigo el cerdo y, más aún, del vacuno, come cosas que nosotros podríamos comer. Por lo tanto, existe una competencia directa entre la alimentación humana y la alimentación animal que no se da en la cría de ganado vacuno, ovino y caprino, que se alimenta de pasto, ya que nosotros no comemos pasto, al menos hasta que se demuestre lo contrario”, sonríe Pierre-Marie Aubert.
Es cierto que los humanos no comen hierba, pero ¿sigue siendo pollo lo que comemos? La pregunta surge cuando se consideran las condiciones de producción de la avicultura industrial, los logros alcanzados, en particular por la genética, en unas pocas décadas. Los rendimientos de producción aumentan un 1 % al año, y el progreso no se detiene, por así decirlo. “Hoy en día, se le da 1,5 kilos de alimento y se obtiene un kilo de carcasa. Algunos de los genetistas que trabajan en el sector avícola estiman que se logrará engordar al pollo también con sustancias líquidas. De hecho, se logrará obtener tanta carne como la que se le da de alimento. El pollo crece tan rápido porque no se mueve. Se los amontona en jaulas minúsculas y toda la comida que ingieren se utiliza para engordar. Así que, evidentemente, lo que comemos no es músculo, sino una masa celular”, constata Pierre-Marie Aubert, del IDDRI.
La civilización del pollo
El sabor del pollo industrial puede ser muy cuestionable. Pero las proteínas que ofrece a un precio inmejorable son la receta de su éxito mundial. Cada segundo se consumen 3.000 kilos de pollo en todo el mundo. Estados Unidos es el campeón mundial, con 50 kilos al año por persona. En Europa se consume la mitad, pero sigue siendo demasiado, cuando el promedio en África apenas supera los 4 kilos. Cuando los arqueólogos estudien nuestra civilización, encontrarán plástico y huesos de pollo.
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