El yuan —también llamado renminbi, el nombre oficial de la moneda china— continúa su ascenso. Esta semana, el Banco Central de China fijó su moneda en su nivel más alto frente al dólar desde 2023. Un movimiento seguido de cerca a pocos días de la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín, según indica nuestra corresponsal en Pekín, Clea Broadhurst.
Desde hace años, Washington acusa a China de mantener artificialmente una moneda débil para apoyar sus exportaciones. Pero esta vez, Pekín parece aceptar e incluso fomentar una apreciación gradual del yuan. El contexto ayuda: el dólar se debilita, mientras que China registra importantes superávits comerciales.
Más allá del simbolismo, Pekín busca sobre todo reforzar el papel internacional de su moneda. Cada vez más transacciones de energía o materias primas se liquidan ahora en yuanes, especialmente con algunos países del Golfo, Rusia o socios emergentes.
China también está impulsando su sistema de pagos internacionales para ofrecer una alternativa a la red dominada por el dólar. Pero esta estrategia conlleva riesgos. Un yuan más fuerte puede perjudicar a los exportadores chinos, que ya se enfrentan a la desaceleración mundial y a las tensiones comerciales con Estados Unidos.
Nuevas sanciones
A pesar del conflicto congelado en Irán, la Casa Blanca se encarga de sancionar a varias entidades chinas implicadas, según Estados Unidos, en el transporte ilícito de petróleo crudo iraní hacia las costas chinas.
Son tres personas y nueve empresas las señaladas por la Casa Blanca. Entre ellas, el Departamento del Tesoro, que aplica estas sanciones, apunta a varias entidades que facilitan la venta y la transferencia de petróleo iraní a China, precisa nuestro corresponsal en Washington, Vincent Souriau. La administración estadounidense sanciona en particular a dos empresas con sede en Hong Kong: Blue Ocean y Sanmu, citadas como sociedades de fachada e implicadas, según la administración estadounidense, en el transporte de múltiples cargamentos de hidrocarburos vinculados a los Guardianes de la Revolución. Cada uno de estos cargamentos tiene un valor de decenas de millones de dólares.
Estados Unidos añade que está dispuesto a tomar medidas contra cualquiera que apoye el comercio ilícito de Irán. Y que, si es necesario, Washington impondrá sanciones indirectas a las instituciones financieras. El Ministerio de Economía amenaza, en particular, a los bancos chinos vinculados a las refinerías de la provincia de Shandong que, según el gobierno estadounidense, reciben y procesan grandes cantidades de petróleo crudo iraní.
Compartir esta nota
