La ex Escuela de Mecánica de la Armada, la ESMA, en el norte de la Ciudad de Buenos Aires, es un predio de 17 hectáreas que funcionaba como centro de instrucción militar, con calles y edificaciones varias, rodeadas de árboles. Desde el 2004 se estableció aquí un espacio de memoria e instituciones de derechos humanos públicas y de la sociedad civil. Pero durante la dictadura fue uno de los más de 800 centros clandestinos de detención utilizados para secuestrar, torturar y asesinar o desaparecer personas.
"Yo no sé dónde nací, no sé qué día nací tampoco", se indigna ante María Paula Inama Macedo durante su visita a la Casa por la Identidad, uno de los espacios de la ex ESMA que hoy pertenece a la oenegé Abuelas de Plaza de Mayo, que busca a los niños que fueron apropiados durante la dictadura. La madre de María Paula fue una de las mujeres que dio a luz en cautiverio y está desaparecida; su padre también está desaparecido.
"O sea, en mi partida dice 18 de abril, que claramente no es la fecha real de mi nacimiento, porque mi mamá cuando fue secuestrada estaba embarazada de entre 6 y 7 meses. Ella fue secuestrada en noviembre, principios de noviembre, así que creo que debo haber nacido entre enero y febrero del 78″, indica.
En octubre de 2024 la contactaron desde la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, un organismo estatal, porque tenían información que señalaba que podría haber sido apropiada durante la dictadura. Ella decidió hacerse los análisis genéticos, que le confirmaron que la familia con la que creció no era su familia biológica, algo que ella no sospechaba.
La Casa por la Identidad está repleta de fotos. En una en blanco y negro un hombre sostiene a un bebé pequeño. El bebé está muy serio y esquiva la mirada del hombre. El bebé es Manuel Golçalves Granada que fue apropiado por una familia. Él recuperó su identidad en 1997 gracias a la búsqueda de su abuela. "Por la lucha de las abuelas, de todas las abuelas y todas las personas que colaboran con ella, pude conocer mi verdadera identidad. Y tener mi verdadera identidad hizo que mi hija también tenga la suya, y ahora su hija", dice orgulloso el hoy miembro de la comisión directiva de Abuelas de Plaza de Mayo.
Las abuelas están muy mayores, muchas fallecieron, y son sus nietos quienes tomaron la posta. "Y el desafío es siempre mantener vigente una búsqueda que no ha terminado", recuerda.
Hasta hoy se han resuelto 140 casos de bebés apropiados durante la dictadura, pero todavía faltan unos 300. Que la búsqueda siga activa, que sigan apareciendo nietos, da cuenta de la persistencia de los efectos de lo ocurrido tras el golpe de 1976.
Los militares tomaron el poder el 24 de marzo de 1976. Ese golpe de estado interrumpió vidas, destrozó familias, pero también congeló el funcionamiento de las instituciones de la república. El gobierno militar removió a los miembros de la Corte Suprema y los tribunales superiores provinciales y disolvió los poderes legislativos a nivel municipal, provincial y nacional. Efectivamente, cerró el Congreso.
La última sesión de la cámara de diputados antes del golpe tuvo lugar el 18 de marzo de 1976. En ella estaba presente Julio Bárbaro, diputado peronista de 33 años. Hoy tiene 84 y recuerda cómo los legisladores intuían lo que estaba por ocurrir: "Todos los que veíamos cómo venía, fuimos sacando nuestras pertenencias, libros, cosas que uno tenía en el Congreso. Lo que nadie imaginó de nosotros no era la fecha, era la crueldad del golpe. Como habíamos pasado muchos golpes, creíamos que era un golpe más. Y este no era un golpe más. Estos venían a asesinar".
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Junto a la Casa por la Identidad está la sede del Equipo Argentino de Antropología Forense, o EAAF. Si Abuelas de Plaza de Mayo se dedica a la búsqueda de sus nietos, el EAAF está enfocado en encontrar los cuerpos de personas desaparecidas. Lo explica Mariella Fumagalli, directora para Argentina de la organización: "En estos ficheros lo que se resguarda son las muestras hemáticas de las familias de personas desaparecidas, que otorgan voluntariamente una muestra al EAAF para la búsqueda de sus restos".
El tiempo es el principal enemigo de su trabajo porque “hay muchos familiares de esas personas desaparecidas que van falleciendo. Entonces, ese límite a la hora de encontrar muestras de sangre que permitan arribar a una identificación requiere complementar con el desarrollo tecnológico, por ejemplo, en genética".
El trabajo antropológico, combinado con las técnicas genéticas, permite seguir obteniendo resultados. El 10 de marzo de este año, el EAAF anunció que logró identificar los restos de 12 personas hallados en el sitio La Perla, en la provincia de Córdoba. Allí habían estado detenidas las mellizas Adriana y Cecilia Carranza, que fueron secuestradas el 5 de mayo de 1976, cuando tenían 18 años. Su desaparición fue un golpe devastador para su familia, cuenta Marcela Sanmartino Carranza, sobrina de las mellizas. Sin embargo, todavía la historia no termina de cerrarse, porque no se puede saber cuál de las hermanas fue la identificada.
“Lo que hoy podemos decir es que Cecilia o Adriana fueron asesinadas en La Perla. Pero también podemos decir que Cecilia o Adriana siguen desaparecidas. La crueldad sin límite de esa gente ha hecho eso, no. Aunque encontremos restos, por ahora no podemos decir de cuál de las dos es", cuenta desolada Marcela.
"Todo esto que estás viendo es documentación de la causa Primer Cuerpo del Ejército", indica el juez federal Daniel Rafecas. Es una de las más grandes por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.
Ya más de 1.200 personas fueron condenadas en todos los juicios por crímenes de lesa humanidad en Argentina. Más de 250 de esos casos fueron instruidos por el juzgado de Rafecas y elevados a tribunales orales. Pero además del tiempo, hay otras dificultades para conseguir justicia, por las estrategias utilizadas por la dictadura para asesinar.
"En general, por ejemplo, aquí en la Ciudad de Buenos Aires, lo que hacía era arrojarlos al mar, con vida, en vuelos, los llamados 'traslados'. Y sobre esa última etapa, desde el punto de vista judicial, lamentablemente, después de 20 años de investigaciones, sabemos muy poco", no oculta su consternación el juez Rafecas.
Lo hacían en aviones tipo Skyvan, de 12 metros de largo y dos motores a hélice, que hoy está exhibido en la ex Escuela de Mecánica de la Armada. 50 años después del inicio de la última dictadura militar argentina siguen apareciendo elementos que ayudan a reconstruir lo ocurrido, como este avión, como los restos identificados en La Perla o como la identidad devuelta a María Paula Inama Macedo.
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