La creciente competencia económica y tecnológica entre Estados Unidos y China está modificando las relaciones comerciales en América Latina y podría generar oportunidades para República Dominicana, particularmente en sectores vinculados con las cadenas de suministro y la relocalización de industrias, consideró el politólogo Juan González.
El analista explicó que Washington intenta reducir su dependencia de China mediante restricciones a la exportación de tecnología avanzada, incentivos para la fabricación de semiconductores en Estados Unidos y el traslado de determinadas operaciones industriales hacia países aliados. Mientras tanto, Pekín ha ampliado su presencia en América Latina mediante comercio, inversiones y acceso a materias primas.
“Lo que estamos observando es una rivalidad que se manifiesta desde Asia, pasa por Europa y África, y llega a América Latina. El mundo se configura cada vez más alrededor de la competencia entre Estados Unidos y China”, afirmó González durante una entrevista en el programa Propuesta de la Noche, producido y conducido por el periodista Manuel Jiménez y transmitido por Teleimpacto, canales 52 y 22.
González señaló que los semiconductores constituyen uno de los principales escenarios de esta disputa por su importancia para sectores como la inteligencia artificial, las telecomunicaciones, la industria automotriz y la defensa. Explicó que Estados Unidos conserva ventajas en áreas como el diseño de chips, el software y la inteligencia artificial, mientras que la fabricación de los componentes más avanzados se concentra principalmente en Taiwán.
“Los semiconductores son el nuevo petróleo de la humanidad. Estados Unidos no es el principal fabricante, pero controla buena parte de la técnica, el diseño y los programas necesarios para producirlos”, sostuvo.
El politólogo indicó que la pandemia de COVID-19 expuso los riesgos asociados con la dependencia de las cadenas de suministro asiáticas y aceleró los esfuerzos estadounidenses para diversificar la producción. No obstante, advirtió que ese proceso será gradual debido a que esas cadenas fueron construidas durante décadas.
América Latina, agregó, forma parte del nuevo escenario de competencia debido a sus recursos naturales, mercados y posición geográfica. China ha fortalecido sus vínculos comerciales con países como Brasil, Argentina, Perú y Chile, mientras Estados Unidos procura preservar su influencia económica y política en la región.
En el caso dominicano, González destacó la cercanía geográfica con Estados Unidos, el régimen de zonas francas y la integración comercial con ese mercado como factores que podrían favorecer al país en un eventual proceso de relocalización de industrias. Añadió que República Dominicana registró el año pasado un saldo favorable en su balanza de pagos frente a Estados Unidos, al considerar conjuntamente remesas, exportaciones, turismo e inversión extranjera directa, que cifró en unos US$23,500 millones.
El analista consideró que empresas interesadas en reducir su exposición a las cadenas de producción asiáticas podrían optar por instalar operaciones más próximas al mercado estadounidense, lo que abriría un espacio para República Dominicana si logra atraer parte de esas inversiones.
González también advirtió que una eventual crisis en torno a Taiwán tendría consecuencias globales por el papel de la isla en la fabricación de semiconductores y podría acelerar el reordenamiento de las cadenas internacionales de suministro.
A su juicio, la competencia entre Washington y Pekín continuará extendiéndose hacia nuevos escenarios y planteará a los países latinoamericanos el desafío de equilibrar sus relaciones comerciales y diplomáticas.
“La competencia entre Estados Unidos y China ya está cambiando la economía mundial, y América Latina no está fuera de ese proceso”, concluyó.
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