Los dos terremotos ocurridos recientemente en Venezuela, uno de magnitud 7.2 y otro de 7.5 grados en la escala de Richter, son una prueba más de que la organización de todas nuestras estructuras de gestión de riesgos de desastres sigue siendo de un valor altísimo.

Tanto en el presente como en el futuro, debemos invertir tiempo, recursos, capacidades y todo cuanto sea necesario para prepararnos cada vez mejor ante este tipo de emergencias. Para el caso de Venezuela, el estado de La Guaira ha sido el lugar donde se originó el epicentro de esta tragedia.

Es muy temprano para hablar del total de pérdidas humanas, heridos, daños y pérdidas en sentido general. El gobierno venezolano ya ha instalado su sala de crisis, liderada por la principal cabeza del Estado, y el impacto real se podrá cuantificar en los próximos días.

Ante esta situación, la República Dominicana ha instruido que varios equipos especializados en Búsqueda y Rescate Urbano (USAR-DOM) se dirijan a la nación hermana para colaborar en lo que se requiera, especialmente en la salvación de vidas.

El presidente Luis Rodolfo Abinader Corona se puso en contacto de inmediato con la presidenta de Venezuela, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, y le expresó, en nombre del pueblo, el Estado y el Gobierno dominicano, sus más sinceras condolencias por las víctimas y heridos. Asimismo, le ofreció la ayuda necesaria, consistente en personal especializado y suministros.

La Presidencia de la República Dominicana autorizó al Ministerio de Defensa y a la Cancillería la activación de los protocolos de respuesta internacional. En consecuencia, la Comisión Nacional de Emergencias —organismo sombrilla del Sistema de Prevención, Mitigación y Respuesta del país— convocó a los miembros del Equipo USAR.

Este contingente, integrado por la Defensa Civil, el Cuerpo de Bomberos, las Fuerzas Armadas, el Centro de Operaciones de Emergencias y el Cuerpo Especializado de Mitigación a Emergencias y Desastres (CEMED), se organizó en varios grupos que partieron entre el jueves y el viernes de esta semana para sumarse a los esfuerzos internacionales de solidaridad con el pueblo venezolano.

La República Dominicana forma parte activa de los mecanismos globales del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG) y del equipo de Evaluación y Coordinación de Desastres de las Naciones Unidas (UNDAC). De manera particular, nuestro equipo USAR ha demostrado un alto nivel de especialización en los últimos simulacros regionales de respuesta a eventos sísmicos.

Los miembros de USAR-DOM cuentan con una valiosa experiencia en emergencias previas, habiendo operado en escenarios de desastre como los de Haití, El Salvador, Ecuador, Bahamas y la propia Venezuela cuando vivió la crisis por lluvias y deslizamientos a finales de los noventa. Asimismo, cuentan con el aval y la certificación de los citados organismos internacionales, amparados por el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).

La solidaridad que decenas de países han expresado a la nación sudamericana es fundamental en estas circunstancias tan dolorosas para el pueblo de Simón Bolívar. Es una muestra de hermandad y amor que deja claro que, por encima de cualquier contexto, la ayuda en condiciones de tragedia nos engrandece.

Formar parte de las naciones que se unen para ofrecer apoyo y asistencia a quienes más lo necesitan es un acto de empatía que verdaderamente marca la diferencia y nos hace sentir orgullosos. Toda nuestra solidaridad hacia Venezuela.

Bernardo Rodríguez Vidal

Psicólogo clínico

Subdirector Ejecutivo de la Defensa Civil Psicólogo Clínico, Maestría en Alta Gerencia y Especialista en Gestión de Riesgo de Desastres.

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