Seguimos compartiendo las informaciones contenidas en el libro del doctor Báez sobre la universidad en el periodo 1914 a 1924. El local que ocupa la universidad desde su instalación es el mismo donde funcionó últimamente el Instituto Profesional, adquirido por el Estado durante el Gobierno del presidente Morales. En ese edificio, en épocas pasadas, había funcionado el Seminario Conciliar de Santo Tomás de Aquino. Por gestiones de la Rectoría, el Departamento de Obras Públicas reedificó y reformó, en el año 1918, el edificio de la universidad, reconstruyendo dos pisos, con salones suficientemente ventilados, en la parte sur, departamentos que eran inutilizables por el estado ruinoso en que se encontraban; se hizo una instalación sanitaria completa, que era de grandísima necesidad; se construyó un aljibe con capacidad suficiente para todos los usos y servicios, y se realizaron otras mejoras de menos importancia.
El local de la universidad, más amplio y cómodo, gracias a las mejoras sufridas, quedó adecuado para los fines a que se le había destinado, pues se pudo dotar a cada Facultad y Escuela de dos salones independientes para la labor docente y académica, con lo cual se consiguió que no se entorpecieran en su funcionamiento los distintos organismos universitarios.
En el salón grande, del piso bajo, parte oeste del edificio, se instaló la Biblioteca de la Universidad; y el salón principal, de la parte norte fue destinado para que funcionaran los laboratorios de Prótesis y Mecánica Dental de la Escuela de Odontología.
El gabinete de Dentística Operatoria funciona en la planta baja del departamento sur, construido entonces. Los salones edificados, en la parte alta, por Obras Públicas se destinaron dos para la Facultad de Derecho, uno para la Secretaría General y el otro más reducido que los anteriores, para oficina de la Rectoría.
En fecha 24 de diciembre de 1923 se dictó la ordenanza n.º 28-23 para adquirir en $13 200,00 la casa n.º 2 de la calle Arzobispo Nouel, contigua a la universidad, para ensanche de esta, adquisición por la cual había suspirado incesantemente la Rectoría. Con la adquisición del inmueble indicado se está ya en condiciones de proceder a la ampliación y mejoramiento del edificio de la universidad, a fin de que puedan funcionar con mayor holgura y desembarazo los trabajos prácticos de las distintas Facultades y Escuelas. En octubre del año 1919, al iniciarse el año lectivo de 1919 a 1920, en posesión ya de los útiles y materiales del caso, principiaron a funcionar los laboratorios de las distintas Facultades y Escuelas, en los altos de la casa de la calle Separación esquina 19 de Marzo, donde se les instaló por falta de local apropiado en el edificio de la universidad.
Los profesores de la Facultad de Medicina en 1923 eran los doctores Ramón Báez, profesor de anatomía, medicina operatoria y clínica obstétrica; Salvador Gautier, quien impartía histología, parasitología y clínica quirúrgica; Arístides Fiallo Cabral, profesor de fisiología, física médica y biológica, patología general y anatomía patológica; Fernando Defillo, profesor de bacteriología, química médica y biológica y medicina legal. El doctor Antonio Elmudesi impartía anatomía descriptiva y patología externa. El doctor Rodolfo Coiscou era profesor de obstetricia, materia médica y farmacología, terapéutica médica y pediatría. El doctor Pedro de Marchena impartía anatomía topográfica, patología interna y enfermedades sifilíticas y cutáneas. El doctor Octavio del Pozo impartía las asignaturas de higiene, patología externa y clínica médica.
La práctica médica era irregular por la falta de acuerdos con el hospital Padre Billini y el Hospital Militar. Sin embargo, en ese periodo de 10 años 65 estudiantes se graduaron como licenciados en medicina.
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