No subimos a las escarpadas montañas de Quisqueya, pero tuvimos tiempo para hacer un desvío por Bonao y capturar unos hongos que todavía siguen destornillándonos la memoria. Uff, qué larga frase esta. Lo pondremos más sencillo a partir de ahora.

El Súper manejaba, como siempre. El Súper, nombre cambiado para evitar males mayores. En la tropa del Súper iba quien suscribe estas líneas y dos aliadas más, cuyos nombres se omiten, por no desearnos conflictos con geriátrico alguno.

Subíamos. Alegres. A mil por horas. Y eso: que todavía el té no había sido preparado.

Subíamos. Santo Domingo quedaba atrás, con Fafa y su Revolución ya Inmamente. Quedaban lejos las tortugas de Manresa y mojándose tres páginas de un poemario de Eliot que solo rescatamos en el último segundo.

Pero interrumpo la normalidad de estos recuerdos porque la variante que me arropa será peor que la de Jonás con su ballena. Suena Island in the Stream, con Dolly Parton y Kenny Rogers. ¿Seguiré evocando la tropa del Súper? Seguiré machacando estos recuerdos, seguramente tan importantes como un nombre en una servilleta y la niña con gripe. Oh, lovely Súper, lo siento, namasté.

La vocecita de Dolly Parton bien que me recordaría las potentes piernas de la Mujer Araña, lástima que me dieran tantas patadas voladoras.

La de Kenny Rogers sería la de esos buenos amigos que te encontrarás en alguna parada cibaeña o la Terminal 4 de Barajas, mientras todos los aviones y helicópteros se han ido.

Pero también el Kenny y la Dolly me convocan de alguna manera la sonrisa aquella mañanera de cuando la noche anterior había ganado el Licey. Qué bien, Súper, que ya no seas liceísta, que ya soltaste la tropa aquella, pura inutilidad, supremo rayarse el disco de la vida al evocar tantos precipicios.

Es Miércoles Santo y al fin asumo que Spotify también te traerá consuelos como este, oh my Dear, namasté, que el Supremo siga bendiciendo a todos quienes seguimos disfrutando a Kenny Rogers, a Dolly Parton, a quienes nos descuidamos a veces por las filtraciones, las yipetas por llegar, los lugares aquellos, chulísimos, pop corns en la conciencia, con este Súper que nunca dejará a su tropa perdida.

Miguel D. Mena

Urbanista

Editor, docente universitario y urbanista

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