Acabo de recibir un tesoro, del griego θησαυρός (thēsauros), que significa "depósito", "almacén", "arca de caudales" o un "cofre tesoro lleno de conceptos” que alimentan el espíritu.

Estoy refiriéndome al libro del Dr. Andrés Merejo Checo: “El oficio de pensar. Diálogos filosóficos”, 2 volúmenes, editados excelentemente por el Archivo General de la Nación, Vol. DXLIII y Vol. DXLIV, Santo Domingo, 2025, R.D.

Estos dos volúmenes contienen las cuarenta y dos conversaciones dialógicas del Dr. Merejo, filósofo del cibermundo, investigador universitario e incansable en su oficio con ilustres representantes nacionales e internacionales de la filosofía en la actualidad.

Una curiosidad me ha llamado la atención de la edición de estos volúmenes, a saber, la bibliografía que recogen estos volúmenes muy amplia y, sobre todo, el índice onomástico que presenta y que ya no suele aparecer en la mayoría de los libros. Los editores y en especial Kary Alba Rocha Arias ha realizado una introducción muy al detalle de las conversaciones, desarrollando “in nuce” los resultados de las mismas.

Deseo recalcar también las “preguntas-conversación” tan pertinentes que formula el Dr. Merejo y que demuestra que ha leído y conoce muy bien las obras filosóficas de sus entrevistados. Esto requiere un gran esfuerzo en la lectura de las obras y un gran conocimiento para formular una pregunta siempre muy pertinente y “al grano”.

La palabra Oficio me ha traído a la mente el tratado filosófico de Marco Tulio Cicerón escrito en el año 44 a. C. De Officiis (o Sobre los deberes), redactado como una carta a su hijo Marco y que pretendía ser una guía ética y política para jóvenes romanos en una época de crisis institucional. Aquí, el Dr. Merejo parece proponernos una guía filosófica para caminar orientados (una Orientierungsphilosophie, en la que se contempla la orientación como la capacidad de encontrar un camino y así poder tomar decisiones exitosas en situaciones de incertidumbre y falta de visiones futuras completas) por este mundo complicado, globalizado e incierto en el que estamos atravesando tantas crisis, por nombrar algunas: cambio climático, producido por el calentamiento global también por el ser humano, la pérdida de la biodiversidad, el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación medioambiental, las crisis político-institucionales, el peligro de las armas, los tiempos cibernéticos y transidos, la revolución digital, etc., etc.

El eje central de toda la obra parte del diálogo como forma filosófica, pues como muy bien afirma el hermeneuta Luis Garagalza el punto de partida y de llegada de la filosofía es el diálogo. Ahora bien, se puede dialogar libremente en una sociedad en la que, según Greg Lukianoff y Jonathan Haidt en su libro La transformación de la mente moderna, ed. Deusto, 2019, p. 23, hay tres grandes falsedades que parecen haber proliferado en los últimos años, a saber:

  1. La falsedad de la fragilidad: lo que no mata te hace más débil, por tanto, evita el dolor, evita la incomodidad, evita las experiencias potencialmente malas. W. Goethe nos dice, por el contrario: “disfruta lo que puedas y aguanta lo que debas”, lo que significa que no podemos evitar las dificultades y los estresores.
  2. La falsedad del razonamiento emocional: confía siempre en tus sentimientos. Esta segunda falsedad está en contradicción directa con la sabiduría antigua. La filosofía, como se desprende de todos los diálogos recogidos en los dos volúmenes, propicia un debate abierto y crítico. Recordemos que Sócrates utilizó la analogía del tábano (mosca de los caballos que pica y a la que los caballos le temen) para explicar la función de la filosofía, a saber: despertar a la ciudadanía de su adormecimiento (una sociedad ateniense dormida en su sueño dogmático), para preguntar y poner a prueba las creencias. El objetivo del “tábano socrático” consiste en el despertar intelectual y moral de la sociedad.
  3. La falsedad de “nosotros contra ellos”: la vida es una batalla entre las buenas personas y las malvadas. La cultura de “nosotros contra ellos” es incompatible con la misión educativa e investigadora universitaria que requiere libertad para dialogar y discutir, para la investigación, el disenso y la argumentación basada en evidencias, pruebas y honestidad intelectual (ética comportamental).

Aunque el autor de las conversaciones no haya tenido en cuenta estas tres falsedades, creo sinceramente que estos diálogos filosóficos rompen moldes, abren fronteras y contribuyen a que podamos reflexionar con contenido, pues las respuestas de los entrevistados nos alimentan el cuerpo, (pues hay que comer mucho y bueno para leer y digerir todo el material), y la mente, ya que los entrevistados nos ofrecen, desde el punto de vista filosófico, lo mejor de cada uno.

En resumen, viajamos por un amplio mundo filosófico que, como afirmaba Francis Bacon en su obra de 1620 La Gran Restauración (Novum Organum), hay que salir al mundo, en este caso al mundo nacional e internacional filosófico, como lo hace ejemplarmente nuestro autor. En el frontispicio de la obra de Bacon los barcos de la portada navegan más allá de las columnas de Hércules (límites del mundo conocido) donde estaba gravada la frase “nec plus ultra” (nada hay más allá) y los barcos en la portada zarpan más allá de las columnas, lo que simboliza que debemos ampliar los límites de nuestro conocimiento. Bajo los barcos se lee en latín “multi pertransibunt et augebitur scientia”, lo que significa “muchos correrán de aquí para allá, y el conocimiento aumentará (Profecía bíblica: Daniel 12: 1-4).

Con el trabajo del Dr. Andrés Merejo hemos viajado física y mentalmente y nos hemos enriquecido en saber y nos dice y exige al lector pensar e “id aún más lejos”.

Nicanor Ursua

Filósofo

Profesor Emérito de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea

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