He observado que el valor del respeto se ha perdido poco a poco en nuestro país. En el 2025 este importante valor anduvo por el suelo, manifestándose a través de los insultos verbales y agresiones físicas. El asunto es tan delicado que irrespetar la vida se ha convertido también en algo común.

Muchas veces transitó como amenaza expresada desde las redes sociales, terminando en ocasiones en violencia y hasta en muertes.  Iniciado el año pasado, el joven Eddy de Jesús Camarena, de los Jardines de San Francisco de Macorís, le quitó la vida a su madre, a su hija e hirió gravemente a su pareja.

Otro hecho al cual los servicios de inteligencia le pusieron atención, fue el del primer mandatario de la república, Luis Abinader, quien recibió junto a su familia palabras hirientes y amenazantes de parte del Señor Stalin Silvestre Corporán.

Algunos medios de comunicación sirvieron de vías para despachar insultos a personajes del arte, de la política y empresarial; casi siempre sin cuidado y sin miedo a las consecuencias.

Cuando ese tipo de cosas suceden, sobre todo en una sociedad como la nuestra, donde también algunos influencer, en gran medida, sirven de portavoz del irrespeto, pues hay que ocuparse y promover que el 2026 sea un año que se centre en ese valor.

En los recorridos de supervisión del operativo de navidad 2025 “Conciencia por la Vida”, vi la inconducta de personas que en carreteras y vías irrespetaban las luces de tránsito y a los agentes del orden público.  El irrespetar las reglas de tránsito y a las autoridades del orden es una de las faltas que con  cierta naturalidad cometen los ciudadanos.

Como valor fundamental, el respeto implica considerar a la otra persona, las ideas, las  instituciones y reglas de orden establecidas en las leyes. El ser respetuoso ayuda a mantener una convivencia armoniosa en sociedad.  El respeto es uno de los valores más destacados para las relaciones interpersonales y humanas.

¿Por qué ha aumentado la falta de respeto en la sociedad dominicana? Los dominicanos y residentes de otras nacionalidades viven saturados de noticias de sufrimiento, violencia y hasta hechos deshumanizantes que los llevan a normalizar la conducta violenta.

La glorificación de la violencia, como medio para resolver conflictos, es una de las recetas estimulante del irrespeto, sobre todo porque muchas producciones cinematográficas y programas lo alimentan. Los insultos y agresiones verbales desde programas de televisión, radio y redes sociales exacerban el ambiente de paz y tranquilidad que deberíamos respirar como sociedad civilizada.

Otras causas de peso que llevan a que se irrespete es el no gozar de un estado de  salud mental estable, el cual podría llevar a un ser humano a irrespetar a otra. Las personas en condiciones especiales pasan por cuadros de ansiedad y depresión que la hacen tener momentos de irritación.

La corrupción y desconfianza en las autoridades para castigar a los que usan la posición pública para obtener favores, privilegios y dinero del erario, mientras persisten problemas sociales de educación, salud y falta de servicios esenciales, induce a la desobediencia.

El 2026 debe servir para iniciar algo que nos lleve enfrentar este mal. La educación y conciencia social juega un rol de primer orden. Educar a las futuras generaciones sobre el valor del respeto es un tema urgente.

Vigilar a los medios de comunicación para que se esfuercen en informar de manera ética y responsable, de lo contrario, el usar los marcos jurídicos y morales como forma de afrontamiento que nos conduzcan hacia una sociedad en la que se pueda vivir en armonía será una obligación.

Bernardo Rodríguez Vidal

Psicólogo clínico

Subdirector Ejecutivo de la Defensa Civil Psicólogo Clínico, Maestría en Alta Gerencia y Especialista en Gestión de Riesgo de Desastres.

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