El bombardeo de Trump y Netanyahu de Irán es otro acto de desprecio absoluto al Derecho Internacional, a la
Carta de la ONU, y que demuestra que Trump está convirtiendo a USA en un Estado Canalla, como lo es ya Israel.

Lo hace sin ningún complejo, como no lo tienen los delincuentes, cuando hacen de violar leyes y derechos de los demás, su norma de comportamiento habitual, su manera de vivir.

Por sus hechos los conocereis. Muchos votantes creyeron la palabra de Trump de que no haría guerras, y las hace sin autorización del Congreso, dilapidando miles de millones no solo para subvencionar a un Estado rico, como Israel, sino empleando dinero de los ciudadanos para sus secuestros y guerras.

Mientras, fuentes norteamericanas informan que en apenas un año en la presidencia, los Trumps han aumentado su fortuna en cuatro mil millones. Trump no piensa como un hombre de Estado sino como un gestor avaricioso que busca el lucro, sin importarle los medios empleados. Para muestra un botón: la ocurrencia de convertir Gaza en un resort de playa, casinos, como "su solución".

He dado rienda suelta a mi indignación, con pasión, pero apegado a los hechos. A mi me produce esta actitud ver el círculo vicioso de violencia, abusos, desprecio de todas normas y derechos, siempre de los más vulnerables, más pobres, más débiles, mientras se favorece que el club de billonarios incrementen cada vez más sus fortunas de manera acelerada.

¿Cuándo se darán cuenta los pobres, los de clase "media" trabajadora, los olvidados y perjudicados por la
"globalización" y ahora por unos aranceles que encarecen la vida de los consumidores en EEUU, que no es enfrentándose y viendo como enemigos a los otros trabajadores, sean de otro color de piel o de procedencia de otros países, que sus problemas se solucionarán?

Los demagogos, los cínicos, los ególatras y narcisistas, son incapaces de ponerse en lugar de los demás. Solo son capaces de ver en los otros, medios, instrumentos, para ellos lograr sus fines pecuniarios o de otro tipo. Lograr fama o acrecentarla, vender mejor su "marca", obtener cargos, desde donde puedan imponer sus creencias, simples, binarias, generalmente llenas de prejuicios y odios.

Las promesas hechas son un truco para vender y obtener a cambio votos. No comprometen. Su destino es ser olvidadas. Tontos aquellos que se las creen. Y estos abundan cuando se viven situaciones de necesidad, carencias y frustraciones. ¿Cuándo se bajarán de esa nebulosa hecha de ilusiones y recobrarán la sensatez para ver la realidad tal cual es?

Hay quienes son incapaces de modificar sus creencias, de rectificar, pero la mayor parte si lo hace y pienso que ya comienza a vislumbrarse un giro de sensatez en sectores que siguieron a Trump, y su discurso de odio mezclado con marketing de vendedor de jarabe cúralo-todo.

Trump puede haber cometido un gran error, una imprudencia política, prestándose a seguir los informes interesados de Netanyahu y mover la flota y miles de soldados para hacer la guerra a Irán. Porque la agresión ha estado planificada desde hace meses y ha sido puro teatro reunirse con representantes de Irán para negociar.

Era impensable que un Estado con la tradición histórica guerrera de Irán, orgullosa de su pasado, se rindiese a Israel y a EEUU, porque de eso se trataba. Ellos saben muy bien que Irán no tiene armas nucleares, pero sí ha avanzado mucho en misiles de largo recorrido. Y eso es lo que preocupa a Israel.

Ellos tienen armas nucleares, pero se oponen a que otros las tengan. Se han acostumbrado a guerrear, salvo con Egipto, con una superioridad armamentística, de informaciòn, y con la provisión generosa de armamento y municiones por parte de las potencias occidentales, según las épocas, de Inglaterra, Francia y EEUU.

Su mano ha estado presente en la destrucción de todos los países árabes que lograron estabilidad, un ejército màs o menos importante, y que podrían hacerles frente: Irak, Libia, Siria, Líbano.

Todos ellos, después que EEUU e Israel actuaron para derrocar sus gobiernos, se encuentran en situaciones sensiblemente peores, que mientras eran gobernados por sus "terribles dictadores".

Si en Irán tienen la inmensa desgracia de que la coalición sionista-estadounidense, con Reino Unido apoyándoles (como ya ha anunciado Starmer, uno de los peores primer ministro Laboristas que se recuerda), les venza, derroque el gobierno y el régimen. El futuro que les espera no es ningún régimen de libertades y bienestar, sino de absoluta subordinación a los designios de Trump y Netanyahu, contrarios a los intereses iraníes.

El ejemplo lo tienen en Irak, en Libia, en Siria, en el Líbano. No es nada positivo lo que les espera. Ahora bien, la República Islámica de Irán ha resistido más de cuarenta años de hostilidad internacional, ha resistido una guerra de ocho años con Irak, estimulada por los EEUU y con el aliento de Israel.

Una cosa es bombardear desde el aire o desde la flota, pero un territorio se ocupa con infantería. Si resiste, Irán puede dar al traste con Trump, estimulando la conciencia de los norteamericanos para darle un revés en las urnas en las elecciones de medio término.

Si él o sus consejeros tienen un ápice de intuición política deben vender lo ya hecho -la muerte del Ayatola Ali Khameneí en uno de los bombardeos- como una victoria y retirarse de un escenario que solo puede traerle problemas políticos irresolubles.

Carlos Julio Báez Evertsz

Politólogo y sociólogo

Doctor en sociología y politólogo. Autor de los libros Desigualdad y clases sociales, Madrid, 2017; La modernización fallida, Madrid, 2012; Partidos políticos y movimiento popular en la RD, Madrid, 2011; Dominicanos en España, españoles en Santo Domingo, UASD, 2001; La comunicación efectiva, INTEC, 2000, y recientemente ha publicado Rosa Luxemburgo hoy. Su legado para la izquierda democrática, 2021.

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