El 1 de enero de 1959, el Movimiento 26 de Julio —dirigido por el Dr. Fidel Alejandro Castro Ruz (1926-2016)— entra triunfalmente a la capital cubana de La Habana y proclama el glorioso triunfo de su revolución contra la brutal dictadura de Fulgencio Batista (1901-1973). Inmediatamente proceden los revolucionarios y las revolucionarias a reorganizar el Estado cubano en beneficio del pueblo. No tarda el destacado guerrillero marxista argentino Ernesto "Che" Guevara de la Serna (1928-1967) en ser asignado como presidente del Banco Nacional, director del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria y ministro de Industria.

Ocupando estas funciones, Guevara —comprometido siempre con el ideario internacionalista del marxismo— forja un plan ambicioso: desarrollar a Cuba económicamente en conjunción con las demás naciones subdesarrolladas del llamado "Tercer Mundo", en oposición tanto al imperialismo estadounidense como al creciente poderío de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a la cual el revolucionario argentino consideraba correctamente como traidora del ideal socialista. Sin embargo, esta idea le costaría a Guevara ciertas fricciones con su compañero Castro, quien, privilegiando la supervivencia del Estado posrevolucionario cubano, optó por aliarse a la URSS a cambio de ayuda en materia económica y energética.

Recientemente, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva (n. 1953), ha advertido que, de perpetuarse la guerra entre Israel y los Estados Unidos de Norteamérica contra la República Islámica de Irán, todos los países del mundo deberán prepararse para "tiempos difíciles". De igual manera, exhortó a los bancos centrales a no precipitarse con el endurecimiento de las políticas monetarias. Sin embargo, lo que brilla por su ausencia en el discurso de Georgieva es el hecho de que el propio organismo que dirige, el FMI, es el principal responsable de las penurias que los pueblos de los países "tercermundistas" —aquellos que Guevara deseaba unificar— han tenido que soportar históricamente.

Es bien sabido que el FMI opera, desde sus mismísimos orígenes, como una especie de "brazo armado económico" al servicio del imperialismo estadounidense, con el objetivo expreso de favorecer los intereses de la hiperburguesía tecnológico-financiera que controla la bolsa de valores de Wall Street. Por ende, el llamado de Georgieva no puede más que interpretarse como puro cinismo por parte de los verdaderos amos del mundo, pues da por sentado que el "mercado" —aquel gran fetiche de nuestro tiempo— es un automatismo autocorrector que actúa con voluntad propia y responderá ante el conflicto en Oriente Medio de manera totalmente independiente de los designios humanos.

Esta burda mentira esconde que son los grandes capitalistas del mundo quienes controlan la economía global y toman todas las decisiones en perjuicio de los ciudadanos y las ciudadanas de a pie y en beneficio exclusivo de ellos mismos y sus allegados. También se rumorea que muchos de estos capitalistas, asociados al propio presidente Donald Trump (n. 1946), ya se están regocijando en las ganancias obtenidas con la especulación financiera a raíz de la guerra.

En vista de todo esto, se puede apreciar que el Estado dominicano, así como todos los Estados-nación de la periferia en el sistema-mundo capitalista, son completamente impotentes a la hora de tomar medidas que puedan proteger a sus ciudadanos y ciudadanas de los efectos de esta especulación de la hiperburguesía tecnológico-financiera con el futuro de los pueblos del mundo. Esto es así porque las burguesías nacionales de estos países no tienen ningún interés en sacarlos del subdesarrollo, ya que se lucran a partir del comercio con las élites globales.

Por lo tanto, podemos constatar que la estrategia geopolítica del Che Guevara sigue más viva y vigente que nunca. Solo la alianza internacionalista de las naciones débiles del mundo, en contra de todas las potencias que buscan mantenerlas subyugadas —particularmente, hoy en día, Rusia, China, Israel y Estados Unidos— podría sacar adelante a estos países y colocarlos en el sendero del desarrollo auténticamente sostenible. Pero, para lograr esto, esta hipotética alianza de los países periféricos tendría que oponerse a los designios de los organismos y las instituciones hegemónicas a nivel mundial, tales como el FMI, el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial del Comercio (OMC), etc., y empujar agresivamente por su democratización radical.

[1] FMI: “Debemos prepararnos para tiempos difíciles”

Gabriel Andrés Baquero

Filósofo

Gabriel Andrés Baquero (n. 1992, Santo Domingo, República Dominicana) es filósofo y escritor. Licenciado en Humanidades y Filosofía por el Instituto Superior Pedro Francisco Bonó (2018) y Magíster en Estudios Caribeños por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (2022), se dedica a la investigación y reflexión sobre temas culturales, históricos y políticos.

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