Hoy, que conmemoramos el día en que se firmó por primera vez la norma suprema del ordenamiento jurídico de la República Dominicana, podemos reflexionar sobre cómo los ciudadanos de los Estados Unidos se han manifestado en relación con la organización de su propio país.

Escribo esto porque en las publicaciones que me llegan he visto mucha satisfacción por el aumento de la representatividad de las personas de origen latinoamericano en las elecciones congresuales del pasado martes y sé que eso es algo positivo para los Estados Unidos, pero no necesariamente para América Latina. Es positivo para los Estados Unidos porque su propio caleidoscopio político queda más congruente con la realidad poblacional y potencialmente puede ayudar a reducir estereotipos. Pero no necesariamente es positivo para América Latina porque, sobre todo en la dimensión congresual, los elegidos se deben a sus constituyentes y no a asuntos de política internacional. Por ejemplo, para las negociaciones con respecto a los beneficios de las zonas francas, un congresista de los EE. UU. piensa en cómo la fabricación va a afectar a obreros (o inversionistas) norteamericanos y no a obreros (o inversionistas) mexicanos, dominicanos o haitianos.

Y, en ese tenor, para los ciudadanos y los políticos en los Estados Unidos, la experiencia compartida de migración define de manera distinta la relación entre personas procedentes  “del sur del río Grande” (el que traza un gran trecho de la frontera entre México y los EE. UU.). No es lo mismo ser de origen haitiano o dominicano en Estados Unidos que tener esas procedencias en República Dominicana o Haití.

El lugar donde los resultados de las elecciones de noviembre pueden ser de utilidad inmediata para los latinoamericanos en el aprendizaje sobre las estrategias de campaña utilizadas por demócratas y republicanos a lo largo de este año. Conscientes de que una de las grandes oposiciones que enfrentaron las candidaturas de Biden y luego de Harris en 2024 fue la atención a la inclusión de la diversidad, en este ciclo electoral los demócratas redujeron las menciones a este aspecto en sus anuncios, discursos y mítines. Inclusive, algunos de ellos rescataron sus convicciones religiosas, tema que comúnmente es más utilizado por políticos republicanos.

Los estrategas demócratas se concentraron en ofrecer mensajes centrados en la promesa de un mejor desempeño económico. Hakeem Jeffries, el líder de los demócratas en el Congreso norteamericano, propuso como tema central el lema: «Fighting for an Affordable America», mientras que la jefa de la bancada republicana, Lisa McClain, propuso como tema central para su partido la frase: «Common sense vs Communist Crazy». La población demostró ampliamente cuál tema le importaba más.

Jeanne Marion Landais

psicóloga y escritora

Jeanne Marion-Landais cuenta con una experiencia profesional importante en el mundo financiero y diplomático. Ha vivido en Estados Unidos, Francia y República Dominicana y su mirada al mundo está permeada por sus vivencias en estos países. A título voluntario colabora desde el 2014 con El Arca, asociación en torno a la discapacidad intelectual. Es madre de dos hijos.

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