Seguimos comentando y ofreciendo informaciones sobre la tesis del bachiller Ramón Sánchez Brache, de 1948. Continuaba diciendo:
La Facultad de Medicina del Instituto Profesional de Santiago de los Caballeros fue inaugurada junto con las demás facultades y escuelas, a excepción de la Facultad de Matemáticas, el domingo 9 de enero de 1916, en un acto celebrado a las 3 de la tarde en los salones del Palacio Municipal de esa ciudad. Los primeros profesores fueron nombrados por el Poder Ejecutivo, a través del secretario de Justicia e Instrucción Pública, Lic. J. B. Peynado, el 27 de diciembre de 1915.
En la sesión celebrada por el Claustro de dicho centro docente el 11 de enero de 1916, con la asistencia requerida de más de las dos terceras partes del cuerpo de profesores, se acordó: 1) fijar el plazo concedido para la inscripción de estudiantes internos hasta el 15 de febrero de 1916; 2) disponer el cobro de matrícula, según la Ley núm. 805; 3) dejar a cargo de los decanos el reparto provisional de las cátedras y la preparación del horario, y 4) abrir los cursos el lunes siguiente, 17 de enero, si había estudiantes inscritos.
Los requisitos legales para ser admitido como estudiante de cualquier facultad o escuela, entre ellas la de Medicina, eran los siguientes: 1) presentar los títulos o certificados que lo capacitaran para el ingreso en la facultad o escuela de su elección; 2) entregar copia auténtica de su acta de nacimiento, y 3) pagar por anticipado los derechos establecidos en la Ley núm. 805 del Código de Educación Común de 1902: tres pesos para los estudiantes oficiales inscritos dentro del plazo señalado y cuatro pesos para los estudiantes libres.
Este plazo fue fijado hasta el 15 de febrero de 1916 para el primer año docente y hasta el 15 de noviembre de 1916 para el siguiente año lectivo, correspondiente a 1916-1917, que debía comenzar en octubre. En virtud de estas facilidades de estudio, la juventud de Santiago y del Cibao concurrió a inscribirse en las distintas ramas del saber puestas a su disposición, ansiosa de un mejor porvenir científico, prestando así su cooperación a los forjadores de tan brillante idea, cristalizada desde hacía apenas unos días.
Los representantes de esta pléyade de jóvenes en la Facultad de Medicina fueron los siguientes: Ercilia Pepín, de 31 años de edad, quien el 13 de enero de 1916 presentó a la Secretaría del Instituto el título de Maestra Normal, convirtiéndose en la primera estudiante inscrita en dicha facultad. Luego le siguieron, en orden cronológico: Sergio Hernández, de 39 años, Maestro Normal, el 18 de enero; Nepomuceno Hernández, de 20 años, bachiller en Ciencias y Letras, el 19 de enero; Ramón Genao, de 22 años, bachiller en Ciencias y Letras, el 20 de enero; Fernando Pizano, de 20 años, Maestro Normal, el 14 de febrero; Ramón A. Quezada, de 21 años, Maestro Normal, el 15 de febrero; Blas Domingo Reinoso, de 20 años, bachiller en Ciencias y Letras, el 15 de febrero; Virgilio de los Santos García, de 20 años, bachiller en Ciencias y Letras, el 15 de febrero, y J. Alonso Castellanos, de 23 años, bachiller en Ciencias y Letras, el 2 de marzo.
De estos nueve jóvenes, todos eran estudiantes internos (oficiales), a excepción de J. Alonso Castellanos, quien cursó como estudiante libre.
Ya sentada la personalidad de esta institución como centro científico, el decano de la Facultad que nos ocupa, Lic. Buenaventura Báez Lavastida, en compañía de los demás profesores de la facultad, procedió a organizar el plan de estudios. Sin embargo, no logró llevar a cabo este propósito en las primeras sesiones celebradas, debido a que el cuerpo de profesores no estaba de acuerdo con el decano respecto al programa de cátedras y al reparto general de estas…
Continuará.
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