Desde el punto de vista técnico, la sectorización contra incendio no es una simple división espacial, sino una estrategia para limitar la carga de fuego implicada en cada escenario.

El DB SI establece superficies máximas de sector en función del uso y de la altura de evacuación, pero detrás de estas cifras existe un criterio claro: controlar la potencia térmica desarrollada y el tiempo de exposición estructural.

Los elementos separadores deben cumplir una clasificación EI t, donde;

  • E (Integridad): capacidad de evitar el paso de llamas y gases calientes.
  • I (Aislamiento): capacidad de limitar el incremento de temperatura en la cara no expuesta.
  • t (minutos): tiempo de resistencia exigido (30, 60, 90, 120…).

En estructuras portantes se exige clasificación R t, que garantiza estabilidad mecánica bajo incendio normalizado.

La propagación exterior (SI 2) introduce otro aspecto técnico relevante: el control del fuego a través de fachada. Aquí intervienen factores como la reacción al fuego de los materiales (Euroclases A1, A2, B, C…), la configuración de huecos y la existencia de franjas cortafuego entre plantas. En edificios de cierta altura, la fachada deja de ser un elemento meramente arquitectónico y pasa a convertirse en un elemento estratégico de seguridad.

El SI 3 es, probablemente, la sección más crítica desde el punto de vista de protección de vida. Aquí el DB SI combina parámetros geométricos con hipótesis de ocupación.

El cálculo del aforo se basa en densidades de ocupación (personas/m²) según uso. A partir de ahí se dimensionan:

  • Anchuras de puertas, pasillos y escaleras.
  • Número de salidas.
  • Longitudes máximas de recorrido.
  • Necesidad de recorridos alternativos.

Pero el criterio no es arbitrario: está vinculado a la capacidad de flujo (personas por metro y segundo) y al tiempo disponible para evacuar antes de que las condiciones sean inviables por temperatura, radiación o concentración de humo. El humo es el verdadero enemigo en la mayoría de incendios. Por ello, el diseño de escaleras protegidas, vestíbulos de independencia, sobrepresiones o sistemas de control de humo no responde a una exigencia formal, sino a una estrategia de gestión de capas de humo y mantenimiento de rutas practicables.

Juan C. Sánchez González

Arquitecto

Doctor Arquitecto. Especialista en Arquitectura Bioclimática y Eficiencia Energética en la Edificación.

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