La Biblia, libro sagrado del cristianismo, nos relata en sus textos la importancia y el significado de la Semana Santa, especialmente, para los creyentes.
En las escrituras sagradas la fe cristiana recuerda este tiempo por las etapas de la pasión de Jesucristo. Es una semana de actividades litúrgicas y en ninguna parte de los escritos se refiere a celebraciones con bebidas alcohólicas.
Conocida como la Semana Mayor, durante su desarrollo se conmemora lo relacionado con la pasión de Jesús, evocando su entrada a Jerusalén y los dolorosos momentos que tuvo que pasar durante su viacrucis, muerte y resurrección. Un episodio de tormento y vida.
Siendo ese relato un hecho tan claro en el Antiguo y Nuevo Testamento, no se entiende por qué la población tiene que desbordarse en excesos de diversión con el consumo de alcohol.
El Sábado Santo, conocido como el Día de Gloria, es uno de los días más importantes del cristianismo, ya que precede al Domingo de Pascua, día de la resurrección de Jesús.
Este día debería transcurrir en calma y silencio, sin embargo, una gran parte de la gente se desenfrena en fiestas olvidando el luto y la reflexión que ese día debería guardar.
Para los organismos de emergencias, el Sábado Santo y Domingo de Resurrección se convierten en los días en que se reportan más fallecimientos por accidentes de tránsito y ahogamientos.
En ese sentido, desde el Operativo por la Vida, te invito a la prudencia y al comedimiento, para que las entidades de emergencias del sistema nacional de gestión de riesgo de desastres se concentren en su rol de acompañante, orientador y cuidador.
Te hago un llamado a que seas parte del plan de prevención en estos momentos de iglesia y fe cristiana actuando con sensatez.
Ser parte del proceso que llama a la atención y cordura a quienes desoyen el llamado de tranquilidad dirigido a proteger vidas. Un final de Semana Santa en la que el Sábado Santo y Domingo de Resurrección transcurran sin accidentes ni muertes.
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