En un programa de televisión de Santiago un buen amigo periodista y alumno valorado aseguró que los ingresos por turismo que reportan los entes oficiales, principalmente el Banco Central, no son ciertos. Se refirió de manera directa, entre otros, lo que se reporta como inversión extranjera en dólares.

El argumento es que si las empresas hoteleras extranjeras, por eso se habla de inversión extranjera, toman préstamos en dólares en bancos dominicanos, eso no es inversión extranjera. La conclusión, errada, es que deberían traer capitales del exterior para sus desarrollos turísticos.

Veamos los últimos datos de la participación de nuestros bancos en el financiamiento del turismo. En la recién celebrada Feria internacional de Turismo de Madrid, los tres mayores bancos dominicanos cerraron negocios con empresas turísticas por US$13,370 millones, equivalentes a RD$885,680 millones. Banco por US$6,200 millones, el Reservas por US$4,200 millones y el BHD US$2,970.

El turismo es una de las carteras de negocios más importantes de nuestros bancos. ¡Qué bien! En los años noventa defendí la participación de nuestros bancos en el financiamiento del turismo. El Banco de Reservas llegó a Punta Cana con una sucursal, casi junto con los primeros hoteles de inversión extranjera. Luego se retiró y el Popular que estaba en Higüey, se estableció en lo que es hoy la principal comunidad turística del país.

En su momento defendí y expliqué que era una herejía económica excluir a los bancos dominicanos del turismo, uno de los sectores más importantes en desarrollo, llamado a cambiar el perfil de nuestra economía. La reflexión es simple.   Las empresas turísticas pagarán ese monto con los ingresos que tengan en el país. Si el financiamiento viene del exterior esos dólares producidos aquí saldrán de nuestra economía hacia otros países.  Si nuestros bancos los financian esos US$13,370 millones, y los intereses que generan, se quedarán en el país y fluirán hacia los distintos sectores productivos que los requieran, incluyendo el turismo.

Más interesante aún es explicar que uno de los éxitos de nuestro esquema de incentivos al turismo, es que lo que se libera del pago impuestos -por tiempo limitado- es el impuesto a los beneficios, los grupos hoteleros extranjeros más importantes establecidos en el país, y empresarios dominicanos que participan en el sector, en muchos casos reinvierten sus utilidades en nuevos hoteles o en renovación de los que ya existen.

El esquema es fácil de entender. Las empresas pagarán sus créditos con los dólares que produce la exportación de los servicios turísticos que ofrecen a quienes llegan a sus hoteles de otros países. Así el beneficio se distribuye entre esas empresas turísticas, los bancos y el país que tiene un mayor flujo de dólares, porque los hoteles deben cambiar dólares a pesos dominicanos para pagar salarios, alimentos, bebidas, mantenimiento, combustibles, energía y los demás insumos locales que suman la mayor parte de la cuenta de gastos.

En mis años de en la universidad escuchaba a los “líderes” maoístas decir que Mao Se-Tun, advertía que “quien no investiga no tiene derecho a la palabra”. Algunos deben aplicarse esto en lo relativo al turismo.

Manuel Quiterio Cedeño

Periodista

Periodista. Director del Centro de Información y Comunicación (CICOM). Trabaja y asesora en el área turística, y dirige la revista especializada RT.

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