Hace varios meses que decíamos que ya no solo estamos en presencia de los conflictos bélicos de la Franja de Gaza, Ucrania, Yemen; sino que también presenciamos acciones militares en Líbano, Irak, bombardeos entre Pakistán e India y otros lugares que forman parte de los estados involucrados en la crisis mundial.

La OTAN/EEUU  nos tienen acostumbrados a sus acciones bélicas; en la agresión contra Yugoslavia en 1999, invasiones en Irak 2003, en Afganistán del 2001; en Libia y Siria  el 2011; en Yemen de forma reiterativa; en Venezuela el pasado 3 de enero;  entre otras acciones interventoras.  Ya la humanidad conoce de la guerra entre la Federación Rusa y Ucrania desde el 24 de febrero del 2022, también de la masacre que ejecuta Israel desde hace varios meses en Gaza; así como la más reciente guerra iniciada el 28 de febrero 2026 por Estados Unidos e Israel contra Irán.

Las referencias anteriores guardan relación con acciones militares propiamente, aquellos asuntos vinculados a negocios o economía son mucho más amplios, pues se trata de cuestiones que requieren mayor cotidianidad; en tanto los intercambios comerciales son mucho más frecuentes entre los estados.

Entre los choques o conflictos por aranceles que aparecen con mayores connotaciones tenemos los siguientes: Estados Unidos Vs  Diversos Estados, Estados Unidos Vs República Popular China; Estados Unidos Vs Canadá; EEUU España, EEUU Vs México y hasta EEUU imponiéndole un 12.5 % a las importaciones provenientes de la Republica Dominicana, especialmente a los productos de Zona Franca.

Luego de que Estados Unidos llegara al convencimiento de que la guerra contra Irán terminara en derrota, sus autoridades han optado por establecer que ahora se van por la vía del más profundo ahogamiento económico y advierten a todos los países sobre las drásticas consecuencias que conllevaría la realización de transacciones comerciales con los iraníes.

El carácter unilateral y arrogante de las supuestas sanciones económicas hace que una parte de las naciones se opongan a las mismas, tal es el caso de aquellos Estados que como China desarrollan un amplio comercio con Irán y al respecto han establecido que no aceptaran que los estadounidenses les digan con quienes pueden negociar.

Al parecer casi bastaría la oposición de los chinos a las famosas sanciones, pues se trata de un país que compra el 80% del petróleo iraní y sabiendo que este rublo reviste una enorme importancia para su economía; lo cierto es que  no acatará la acción de pataleo de quien se siente vencido en el aspecto bélico y quiere recurrir al chantaje internacional para tratar de encubrir su derrota frente a la población estadounidense, la cual el próximo noviembre concurre a las urnas para renovar su congreso federal.

Las famosas sanciones del señor Donald Trump lo han llevado a perder aliados o casi hermanos; como es el caso de los canadienses, los cuales frente a la imposición de un 50% de aranceles han respondido asumiendo su defensa con el establecimiento de un 50% como elemento reciproco.

Como caso sui generis encontramos la transacción mediante la cual el gobierno interino de Venezuela cede a Estados Unidos una gran proporción  de su reserva petrolera, casi la tercera parte de la misma y a un plazo de 25 años o más, es como si dijéramos que en esta ocasión se combinaron la guerra militar y la económica o que con la una se logró la otra en perjuicio de este pueblo hermano.

El título que utilizamos parecería muy sensacionalista, pero la realidad nos dice que hace tiempo que estamos en guerra mundial, a nuestro modo de ver las cosas, basta con el involucramiento de dos o más potencias para que presenciemos  la existencia de una  característica de guerra generalizada.

Nadie duda que la región de Medio Oriente tiende a presentar un escenario de guerra permanente y en el mismo aparecen involucradas las principales potencias mundiales y potencias emergentes como Irán, Israel, Arabia Saudita, Turquía y otras.

La guerra entre Rusia y Ucrania es el mejor observatorio de la confrontación mundial en curso, las declaraciones y acciones de los países que integran la OTAN son lo bastante claras para entender que allí se libra una confrontación no entre la Federación Rusa y Ucrania; sino entre las potencias occidentales vía la Unión Europea y su brazo armado, la OTAN. Las actitudes de Reino Unido de apoyo total hacia Ucrania constituyen la mejor evidencia del involucramiento de esta potencia nuclear en la guerra y de la actitud rusa de comenzar a considerar la posibilidad de bombardear el territorio de esta potencia.

No solo nos encontramos con las acciones sancionadoras de Trump sobre diversos países, incluyendo sus socios y hasta a sus  alcahuetes; también vemos las declaraciones del presidente de la comisión militar de la OTAN, el señor  Rob Bauer, las cuales  son más que suficientes para entender la decisión de guerra de este conglomerado belicista.  Bauer “…advierte que los civiles deben prepararse para una guerra total en los próximos 20 años. Los ciudadanos se deben preparar, más allá del ejército de la Organización, para que se preparen sus vidas privadas. Comenta que los gobiernos deben prepararse y preparar a sus ciudadanos. "No es un hecho que estemos viviendo en un momento de paz, por ello, las fuerzas de la OTAN estamos preparándonos para una guerra total con Rusia",

Los alemanes que han tratado de sostener al gobierno de Ucrania con todo tipo de ayuda militar en la persona de Boris Pistorius, Ministro Federal de Defensa de Alemania  dice a manera de advertencia, lo que sigue “… será necesario poder contar con más civiles para preparar al ejército, se habla de reservistas o del servicio militar obligatorio. Al referirse a una posible expansión de la guerra sostiene lo siguiente,  “Contra una expansión en la guerra de Ucrania Alemania ha hecho todo lo posible, sobre un posible ataque de Rusia a un país de la OTAN. Es posible un ataque a un miembro de la Organización en cinco años, según los expertos de Alemania. Rusia, podría atacar, de esta manera.

Las declaraciones de este funcionario alemán no hacen más que confirmar el afán guerrerista de la OTAN y de cómo la guerra actual entre rusos y ucranios es la continuación de un proyecto de guerra iniciado con el golpe de estado en Ucrania en el 2014 y de cómo las potencias occidentales han hecho los mayores esfuerzos para evitar el cese de hostilidades o acuerdo de paz entre los países beligerantes (Rusia-Ucrania). Cuando insistimos en que seguiremos en guerra mundial me refiero a esa actitud poco amistosa de aquellos países que han visto en la guerra;  la mejor forma de incentivar su industria militar, aunque en el caso de los europeos la situación no parece tan clara, pues se habla de crisis económica derivada del conflicto en cuestión.

Mientras observamos la arrogancia o unilateralidad de EEUU sobre sanciones a Irán, vemos crónicas como las expresadas en MRH. COM, en las cuales se indica que, “…Teherán se integra en el sistema financiero que el imperio no controla. el NDB (Banco del BRICS que no depende del FMI, no está sujeto a las reglas de Washington y ofrece una vía de financiamiento que elude las sanciones unilaterales.

Todo lo dicho en los párrafos anteriores sumado al viaje relámpago del jefe de la CIA  a la ciudad de Moscú, nos dicen que el mundo está ante una situación de guerra económica y militar con mucha intensidad, aunque no hayan aparecido las declaratorias de guerra como se acostumbraba en tiempos anteriores.

Posiblemente en nuestra región no hemos visto aquellas características de la guerra, vista como aquello de que es, ¡UN MONSTRUO GRANDE Y PISA FUERTE!, por ahora  solo nos  llegan sus reflejos globales. En fin;  sigo creyendo que aquellos que no terminan de ver la realidad de la guerra mundial en curso, solo tienen como explicación, el hecho de que no la han visto llegar a sus territorios o esperan el uso de las armas de Destrucción Masiva o Guerra Termonuclear para entender que comenzó.

Frente a este panorama sigo creyendo que solo el instinto de defensa de las grandes más populares con su resistencia en calles, escuelas, fábricas y en otros medios puede detener esta barbarie que se cierne sobre el mundo terrenal, es decir, el impulso de una lucha mediante la cual, se  logre derrotar a los amos de las guerras y caracterizados por el afán de ganancias sobre la vida humana.

Ángel Veras Aybar

Abogado

Abogado, académico en la UASD, y trabaja en la consultoría Jurídica de la Dirección de Propiedad Industrial

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