En su artículo «¿Inmigración empobrecedora?», publicado en el Caribe este lunes 26 de octubre, el economista Andrés –Andy– Dauhajre hijo reconoce en el último párrafo que la inmigración haitiana realiza una contribución económica neta positiva a República Dominicana y reclama institucionalizar la política migratoria. En ambos planteamientos encuentro espacio para coincidir. Mi discrepancia surge en las cifras demográficas que utiliza, en el paralelismo que establece con poblaciones africanas y musulmanas en Europa y en las generalizaciones sobre violencia, protección social y comportamiento cultural que les atribuye.

Dedicaré esta primera entrega de mi artículo a las cifras. Las otras dos examinarán las comparaciones y sus fundamentos. La discusión requiere distinguir entre datos observados, estimaciones sustentadas en procedimientos demográficos y conjeturas cuya precisión numérica puede ocultar la fragilidad de sus supuestos.

En su artículo “¿Cuántos somos? ¿10,878,267?” del 8 de septiembre de septiembre, Dauhajre estima la población total de República en 2025 en 12,593,516 personas, mediante un procedimiento derivado de un denominado por él criterio “forrístico” –que la RAE ignora y que ni ChatGPT puede identificar–, al que considera “metodología alternativa menos costosa y más rápida” que  un nuevo levantamiento censal –partiendo de la valoración de “un censo fallido” que hace del X Censo Nacional de Población 2022–, y, por tanto, de la apreciación que “el dato de los 10,878,267 habitantes que supuestamente viven en la República Dominicana actualmente, es totalmente incorrecto”.

Para llegar a esa cifra, el economista selecciona “forrísticamente”, dos países de la región con población total y migración neta “similares” a RD (Guatemala y Nicaragua), que utiliza como “benchmark” (estándar de comparación), seleccionando al final a Guatemala, que multiplicó su población por 5.789 entre 1950 y 2025. Ajustando la cifra obtenida (13,688,605) y aplicando una reducción de 8%, –“dado que nuestra tasa de fertilidad (fecundidad, JCMS) de adolescentes promedio fue 8% más reducida que la de Guatemala”–, obtiene finalmente los 12,593,516.

Este procedimiento “forrístico” es, sin dudas, innovador, no existe en los anales de la Demografía, la Economía, la Sociología ni ningún otra de las Ciencias Sociales, como confirmó ChatGPT y Gemini, y, por tanto, no se sustenta en los fundamentos básicos de la dinámica demográfica. Osadía aparte del destacado economista y los problemas metodológicos implícitos que desde la óptica demográfica encierra estimar la población total de un país utilizando como modelo la de otro país mediante sólo cuatro indicadores demográficos (población total, crecimiento demográfico, saldo migratorio neto y tasa de fecundidad adolescente), para que una estimación proxy de población total de una país basada en una comparación de su dinámica demográfica tenga cierta certeza o el menor grado de incertidumbre tendría que incluir otros indicadores de la dinámica demográfica, como son la tasa de crecimiento de la población total, la Tasa Global de Fecundidad – ni la fecundidad adolescente- y la estructura de la fecundidad por edad, la Esperanza de Vida al Nacer, la estructura por edad de la población, y su distribución por sexo. Aun teniendo un repertorio más amplio de indicadores, la opción del criterio “forrístico” no es de costo infinitesimal comparado con el de una encuesta postcensal de cobertura, como lo hizo la ONE en 2023, pero su costo en términos de sus consecuencias para la producción de insumos que permita sustentar políticas puede ser muy alto.

Para mi sorpresa –por ser el autor del referido artículo un economista que uno debe suponer bien informado sobre las estadísticas demográficas, y por haberse atrevido a sancionar el Censo 2022–, Andy aplica la omisión estimada de 14% a la población total de 10,878,267 arrojada por el censo 2022, que ya está ajustada o corregida a partir de los resultados obtenidos en la Encuesta de Cobertura y Calidad levantada por la ONE en 2023, y publicados en 2024. Es por esta razón que la estimación de Andy estaría excediendo en 1,7 millones la población del año 2022, y, por tanto, alterando en esa dimensión el denominador de los indicadores económicos y sociales que cita en su artículo como ejemplo: el PIB per cápita, el número de ocupados, la tasa de informalidad laboral la tasa de homicidios, la deuda del sector público consolidado por habitante, el número de diputados y regidores.

No deja de sorprenderme que el reputado economista no haya tenido la preocupación de informarse debidamente en el portal de la ONE o consultando la IA acerca de la cobertura del Censo 2022 antes de calificar sus resultados como “totalmente incorrectos”, y optar por una estimación de la población total con un procedimiento “forrístico”. Desafortunadamente, su decisión contribuye a crear confusión, al alterarse valores por encima o por debajo de denominadores de indicadores que son clave en el diagnóstico y planificación del desarrollo económico y social, con las consecuencias que él mismo advierte.

Con respecto a los 1.24 millones de la población de origen haitiano en RD que estima el autor asumiendo un 10% de la población total, si bien esta cifra estimativa queda por debajo de las estrambóticas cifras de dos, tres, cuatro o cinco millones que se escuchan con frecuencia en opinadores, políticos, profesionales y ciudadanos de a pie, es también presuntiva, pues el autor no presenta ningún respaldo factico de estadísticas.

Infortunadamente, la tercera versión de la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI), que estaba programado levantarse en el 2022, se pospuso en dos años sucesivos, y se anunció de manera oficiosa para 2026, pero la incertidumbre y el tiempo se yergue como espada de Damocles sobre su realización. La no disponibilidad de los datos actualizados de dicha encuesta desde hace ocho años configura una especie de retorno al incierto pasado reciente en el que no se disponía de datos duros que pudiesen sustentar las actuales magnitudes del fenómeno inmigratorio.

Esta incertidumbre estadística y demográfica sobre la magnitud de la inmigración a RD ha sido históricamente el Talón de Aquiles que ha dado pie a las apreciaciones estimativas más variopinta acerca del total de inmigrantes haitianos en el país, incluidas algunas inverosímiles cifras. Incluso, en una posición de extremo escepticismo, algunos han llegado a plantear que por la porosidad de la Frontera y la permanencia irregular (“clandestina”) de muchos haitianos en el país, la inmigración haitiana es incontable. Dicho en otros términos, es tarea imposible para la Demografía y la Estadística cuantificar la magnitud real de dicha inmigración.

Ante la no disponibilidad de estimaciones posteriores al 2017, he realizado una aproximación estimativa utilizando los datos de las Encuesta nacional de Fuerza de Trabajo del Banco central y Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR) de los años 2017-2025. Teniendo en cuenta el crecimiento exponencial experimentado por la inmigración haitiana en el período 2017-2024 que revelan dichas encuestas, procedí de la manera siguiente:

Primero, calculé un porcentaje de subestimación de las ENCFT y ENHOGAR para el año 2017, comparado los resultados de las ambas encuestas con los de ENI-2017, asumiendo que el supuesto razonable de que las estimaciones obtenidas con la ENI son más confiables que las que arrojan las ENHOGAR y ENCFT, dado que su diseño muestral es de tipo aleatorio estratificado de conglomerados compactos (completos) –y la de mayor tamaño en la historia de encuestas de hogar en RD (72,000 hogares) –, las Unidades Primarias de Muestreo (UPM) se seleccionaron en forma aleatoria (912) y, mediante la técnica de barrido, se entrevistó a todas las personas residentes en éstas unidades.  Posteriormente, para la estimación del total de inmigrantes 2024 (haitianos, venezolanos y otros países) se aplicó ese porcentaje de subestimación en 2017 a los resultados encontrados en el año 2024 de ENHOGAR y ENCFT, que resultó de 38.6% en la primera y 31.5% en la segunda.  Los resultados de las estimaciones revelan lo siguiente:

  1. La percepción generalizada de que los flujos inmigratorios desde Haití se han incrementado significativamente –no “desbordado”– en los últimos 5 a 7 años, son confirmadas con los datos duros –sin ajuste alguno– de las encuestas de hogar que permiten identificar a inmigrantes.
  1. Ambas encuestas muestran una significativa aceleración en el incremento de la inmigración haitiana en los siete años posteriores a la ENI 2017. Según la ENCFT el total de inmigrantes haitianos se incrementa de 292,411 en 2017 a 529,344, para un aumenta de 81%; y de acuerdo con la ENHOGAR, aumento de 341,245 a 565,819 (65.8%) en igual período.
  1. Pese a esta aceleración en la inmigración haitiana después del 2017, el número de inmigrantes no superan el millón, oscilando entre El total de inmigrantes actualmente residentes en RD oscila entre 839,453 y 862,522, y el número de inmigrantes haitianos entre 743,784 y 770,465 según ENCFT y ENHOGAR respectivamente. A diferencia de lo ocurrido en los cinco años anteriores (2012-2017), en el que total de inmigrantes haitianos apenas aumentó en 39,592 nuevos inmigrantes, con posterioridad a la ENI 2017, en tan sólo 7 años (2018-2024) la inmigración haitiana se habría incrementado en más de la mitad (54.8%), en el caso de la primera encuesta, y 49.4/%., de acuerdo con la segunda. Si a los inmigrantes se suma una estimación al 2024 de sus descendientes, la población de origen haitiano se eleva a una cifra entre 996,133 y 1,022,084.
  1. Un total de casi 700,000 trabajadores extranjeros (692,000) constituyen la fuerza laboral inmigrante, que equivale al 13 por ciento de la PEA total. Estas cifras evidencian la relevancia de la migración laboral para la República Dominicana y los desafíos que representan en términos de la gobernanza de una inmigración ordenada, respetuosa y protectora de los derechos de las personas, que responda a su vez a las necesidades del mercado laboral y el desarrollo nacional.

Pese a la rigurosidad técnica de las ENI y el nivel de representatividad provincial con que se realizaron esta y las encuestas ENHOGAR y ENCFT, en la actualidad muchos dominicanos, entre los que destacan líderes y dirigentes políticos, sociales, religiosos y empresariales, senadores y diputados, directores de medios de comunicación, intelectuales y profesionales en general, comunicadores sociales, profesores, maestros y otras personas con influencia en la opinión pública, siguen apreciando o creyendo  que en el país residen unos 2, 3,  4 y hasta 5 millones de haitianos, cifras estrambóticas que citan, divulgan y reafirman sin evidencia estadística alguna ni el más mínimo recato, invalidando los resultados de la ENI y apelando a la impresión visual callejera y al sentido más común.

Los propaladores de estas hiperbólicas cifras disponen de un recurso o coartada: atribuirlos a la entrada masiva ilegal al territorio de haitianos facilitadas por el entramado de negocios mafias de traficantes y transportistas, un mundo tenebroso poco conocido que puede abonar las más esperpénticas y conspiranoicas ideas de “invasión” haitiana. Siendo furtivas y descontroladas las penetraciones ilegales al territorio nacional serían estadísticamente invisibles, por lo que las estadísticas oficiales son entonces un mero artificio de justificación de la subestimada inmigración ilegal haitianos.

A propósito de este razonamiento, cabe preguntarse si es tal el grado de fragilidad e ineficacia de la vigilancia fronteriza y las capacidades de las redes mafiosas de coyotes, transportistas y militares para facilitar la entrada diaria, al mes y en año de un volumen de ilegales haitianos que sustente demográficamente la permanencia en territorio dominicano de una población de origen haitiano de 2 a 4 millones.

Finalmente, si cualquier dominicano escéptico que ponga en duda los resultados de la ENI o las estimaciones más actuales de inmigrantes haitianos basadas en otras encuestas de hogar quisiese comprobar si se verifica su relato de los millones de haitianos en RD evitando o evadiendo los tecnicismos propios de la Estadística y la Demografía, le recomiendo el siguiente razonamiento y cálculo estadístico de sencilla interpretación y del cual derivo una interrogante final acerca de su resultado: Teniendo en cuenta que en el país hay un total de 3,726,048 millones de hogar y un promedio de 2.9 personas, de acuerdo con el Censo de Población 2022, de ser cierto los 4 millones de haitianos, tendríamos en promedio al menos un residente haitiano en cada hogar. ¿Es factible, razonable o plausible este resultado?  Definitivamente No.

Julio César Mejía Santana

Demógrafo y Estadístico

Demógrafo y Estadístico. Egresado del Doctorado en Ciencias, especialidad en Estudios de Población, El Colegio de México, A.C., México, D.F. y de la Maestría en Estudios Sociales de Población del Centro Latinoamericano de Demografía de la CEPAL, en Santiago de Chile. Egresado de la carrera de Estadística en la UASD. Publicó en el año 2010 el libro Empleo y desempleo y desempleo En República Dominicana: La controversia de las cifras oficiales. Actualmente coordina y dirige dos publicaciones científicas periódicas del Observatorio Ciudadano del Mercado de Trabajo: el anuario Barómetro del Mercado de Trabajo y Notas de Coyuntura Laboral, de periodicidad semestral.

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