Los puentes que conectaron una región 

Cuando la carretera Mella fue inaugurada en 1922, durante la Intervención Norteamericana (1916–1924), representó un importante avance en términos de comunicación y desarrollo comercial. Sin embargo, existía un problema estructural: al llegar al kilómetro 66, los vehículos se encontraban con el caudaloso río Higuamo, el cual no contaba aún con un puente para su cruce. Por esta razón, el tránsito se realizaba mediante barcazas con plataformas guiadas por cables, sistema que permitía el paso de personas y vehículos entre ambas orillas, como lo documentan diversas fotografías de la época. Este servicio era operado por Antonio Martínez, quien había organizado una empresa para facilitar el tránsito entre ambas márgenes del río, la cual llegó incluso a ser objeto de discusiones con el Ayuntamiento.

La construcción de un puente en este punto del río Higuamo había sido proyectada desde 1917, cuando se realizaron los estudios iniciales de la carretera. En ese momento se elaboraron diversos diseños estructurales, principalmente del tipo armadura, los cuales fueron descartados de manera reiterada debido a su alto costo. Posteriormente, las investigaciones técnicas realizadas en 1923 y 1933 revelaron que en el cauce del río no existía una base sólida para la cimentación sino hasta una profundidad promedio de 90 pies, lo que incrementaba de forma considerable el presupuesto de cualquier solución convencional.

La solución a esta problemática comenzó a tomar forma en 1933, cuando la construcción del puente fue asumida como una prioridad del Estado durante el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo, quien había identificado el cruce del río Higuamo como uno de los principales obstáculos para el desarrollo de San Pedro de Macorís y del Este del país. Durante una de sus visitas oficiales a la ciudad, con motivo de la Revista Cívica, el presidente expresó públicamente este compromiso en un discurso pronunciado en el Ayuntamiento el 3 de mayo de 1933, al afirmar que en su programa de gobierno para el año siguiente se ejecutarían “las obras importantes que el pueblo de Macorís reclama ardientemente en esta hora”, prometiendo además poner en ellas “tanto amor como el más celoso de los macorisanos”, en razón de los lazos que lo unían a la región.

El contrato para la construcción del Puente Ramfis se firmó en julio de 1933, con la participación del presidente Rafael L. Trujillo Molina, del ingeniero asesor del Poder Ejecutivo A. W. Rogers y de los representantes de la firma constructora John A. Roebling’s Sons Company, encabezados por Charles W. Crouse y el ingeniero W. A. Reeve. Los trabajos comenzaron el 18 de noviembre de 1933 con la excavación de los pilares, encontrándose de inmediato roca y filtraciones de agua, lo que obligó al uso continuo de dinamita y bombas capaces de extraer hasta 2,000 galones por minuto.

Para finales de enero de 1934 ya se habían completado las excavaciones de ambos pilares, iniciándose de inmediato el vaciado de los moldes de concreto. En las semanas siguientes se construyeron los anclajes, se levantaron las torres de acero y se procedió al montaje de los cables de suspensión, proceso que avanzó de manera acelerada entre febrero y marzo.

A comienzos de abril de 1934 se colocaron las péndolas y se elevó la estructura principal del puente, completándose el montaje del piso, los contravientos y la superestructura antes de finalizar el mes. En total, la fase de montaje del acero tomó 58 días, en una obra que incorporó 7,800 toneladas de materiales, de las cuales 1,200 toneladas correspondían al acero y al asfalto del tablero.

La magnitud técnica del proyecto requirió además excavaciones de hasta 30 pies de profundidad, el vaciado continuo de grandes volúmenes de concreto, la perforación de un pozo de 100 pies para obtener agua dulce, la instalación de una subestación eléctrica, así como un campamento dotado de talleres, almacenes y equipos especializados, incluyendo winches eléctricos, soldadoras y miles de pies de cables y sogas, operados por una fuerza laboral mayoritariamente dominicana.

El Puente Ramfis fue concebido como una estructura de suspensión de gran escala, convirtiéndose en el segundo puente colgante del país y, al momento de su inauguración, en el mayor de todos los construidos en la República Dominicana y en las Antillas. Su diseño incorporó tres luces de suspensión, con una luz central de 554 pies y dos laterales de 245 pies, alcanzando una longitud total de 1,044 pies entre los puntos de anclaje, dimensiones que reflejan la magnitud excepcional de la obra para la época. Aunque en muchos escritos se le ha presentado erróneamente como el primer puente colgante del país, este honor corresponde en realidad al Puente San Rafael, sobre el río Yaque del Norte, en Mao, provincia Valverde, inaugurado el 24 de septiembre de 1933.

El Puente Ramfis fue inaugurado oficialmente el 18 de mayo de 1934, culminando un proceso constructivo que había tomado menos de siete meses desde el inicio de las obras hasta el día de su apertura al público. La estructura fue bautizada con el nombre de Ramfis, en honor a Rafael Leónidas Trujillo Martínez, hijo del presidente Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien, a pesar de tener apenas cuatro años, ya ostentaba el rango de coronel y estuvo presente en la ceremonia inaugural acompañado de su séquito militar y protocolar.

La Ley 5880, promulgada el 3 de mayo de 1962, un año después de la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo y durante el gobierno provisional de Rafael F. Bonnelly, estableció la supresión de los nombres, símbolos y honores asociados al régimen trujillista en espacios públicos, infraestructuras y monumentos del país. En virtud de esta disposición, el antiguo Puente Ramfis fue oficialmente renombrado como Puente Francisco del Rosario Sánchez. Sin embargo, en la memoria social y en el uso cotidiano, la estructura continúa siendo conocida tanto como Puente Ramfis como Puente de la Cementera.

En los afanes por rescatar la historia del puente, recorrimos la estructura en compañía del colega y académico Billy Taveras, explorándola tanto en vehículo como a pie. Incluso nos aventuramos a ingresar a una cámara subterránea de anclaje, situada a varios metros de profundidad, donde pueden observarse las placas de acero y los grandes cables que absorben y redistribuyen las tensiones estructurales del puente.

A más de 92 años de su construcción, el antiguo Puente Ramfis se mantiene en buen estado estructural, aunque presenta signos visibles de desgaste. Desde 2007, su uso se ha visto reducido, luego de que su vecino, el Puente Mauricio Báez, asumiera la mayor parte del tránsito vehicular de la Autovía del Este, conectando la región Este con el resto del país. No obstante, el puente continúa cumpliendo una función estratégica como vía local, especialmente para comunidades cercanas como el batey Angelina y el municipio de Quisqueya, que lo utilizan como parte de su conexión cotidiana con San Pedro de Macorís.

Los datos técnicos y cronológicos aquí presentados se encuentran desarrollados con mayor amplitud en el Álbum de la inauguración del Puente Colgante Ramfis, obra conservada en el Archivo General de la Nación.

Sello conmemorativo del Puente Ramfis, río Higuamo, San Pedro de Macorís, emitido el 18 de mayo de 1934 (3 centavos).
Postal histórica del Puente colgante del río Higuamo (Puente Ramfis), ca. 1934. Colección Jochem Hollestelle, Bridgemeister Collection
Multitud congregada sobre el Puente Ramfis en espera del inicio de la ceremonia de inauguración, San Pedro de Macorís, 18 de mayo de 1934. Archivo General de la Nación.
Ceremonia de inauguración del Puente Ramfis, río Higuamo, San Pedro de Macorís, 18 de mayo de 1934. En la comitiva se observa a Rafael Leónidas Trujillo Martínez (Ramfis), hijo del presidente, uniformado. Archivo General de la Nación (AGN).
Barcazas guiadas por cables sobre el río Higuamo, operadas por la compañía del señor Antonio Martínez, ca. década de 1920. Archivo General de la Nación.
Puente Ramfis sobre el río Higuamo, San Pedro de Macorís, poco después de su inauguración en mayo de 1934. Archivo General de la Nación.
Cuadro comparativo de puentes colgantes del Nuevo Mundo. Álbum de la inauguración del Puente Colgante Ramfis (1934), Archivo General de la Nación.
Programa de actos de inauguración del Puente Ramfis (18–20 de mayo de 1934). Álbum de la inauguración del Puente Colgante Ramfis, Archivo General de la Nación.
Estado actual del Puente Francisco del Rosario Sánchez (antiguo Puente Ramfis), durante la floración veraniega del flamboyán. San Pedro de Macorís. Fotografías del autor, 2025.
Sistema de anclaje estructural del Puente Ramfis, ubicado en una cámara subterránea bajo uno de sus estribos. Fotografías del autor, 2025.
Ramón Díaz Mejía y Billy Taveras, investigadores y profesores universitarios de Historia, durante el levantamiento de campo sobre el estado actual del Puente Ramfis (Puente Francisco del Rosario Sánchez), San Pedro de Macorís, 2025. Fotografía del autor.

EN ESTA NOTA

Ramón Díaz Mejía

Historiador y Escritor

Historiador y escritor. Docente de Historia en Ministerio de Educación Trabajó como Director en Colegio Pestalozzi Estudia "Doctorado en Ciencias de la Educacion" en Humboldt International University Estudió Maestría en Tecnología Educativa en Universidad Central del Este Estudió Educación Mención Ciencias Sociales en Universidad Central del Este.

Ver más