Desde hace 30 años los Estados Unidos nos mandan dominicanos deportados después de haber cumplido sus condenas en las cárceles y ahora nos envían, además, dominicanos indocumentados, sin papeles y más recientemente nos amenazan hasta con la llegada de ciudadanos de terceros países. Peor aún, para los dominicanos obtener su residencia permanente y, eventualmente, la ciudadanía norteamericana, ahora hay que mudarse de nuevo al país para lograr el añorado «green card».
En ese país, donde ya reside un 10 % de nuestra población, por lo que debe preocuparnos mucho, están teniendo lugar cambios estructurales. En vez de emular a Europa y lograr salud y educación gratuita, fortalecer los sindicatos para mejorar los salarios, hacer que sean los ricos los que paguen más impuestos, todo así para mejorar la distribución del ingreso, en los Estados Unidos se está pasando de un capitalismo democrático a un capitalismo corporativo, pues desde la toma de posesión de Donald Trump son los multimillonarios quienes, al ser los contribuyentes del grueso de la plata para las campañas electorales, logran poseer el grueso del poder político. Con sus contribuciones los millonarios financian unos 61 000 cabilderos, convirtiendo a las grandes corporaciones en la mayor fuerza política en Washington. La mitad de los congresistas al dejar el cargo devienen en cabilderos.
La mayoría de los grandes millonarios han heredado su fortuna. Ya no existe el pacto social implícito de ayer entre obreros y accionistas para repartir las utilidades de las empresas.
Debido a las exoneraciones de impuestos a los ricos aumenta el déficit fiscal y los consecuentes pagarés estatales, los bonos del Tesoro, se convierten en muy seguras inversiones para esos mismos ricos. Los bancos transan esos pagarés estatales y con eso ganan cuatro veces más que todas las industrias en conjunto. El 1 % de los más ricos poseen recursos que exceden del 90 % de los de los pobres. La tasa marginal del impuesto sobre la renta, para beneficio de los ricos, ha bajado de un 70 % a un 28 %. La clase media es la más golpeada. La participación en las utilidades de las grandes empresas por parte de los grandes ejecutivos de las mismas llega a cifras astronómicas.
El Partido Demócrata, que era el que defendía a los obreros, ha devenido en la organización que representa a los profesionales graduados de universidades. Las encuestas indican no solo una disminución en la confianza en el futuro, sino que ya una cuarta parte de la población prefiere gobiernos duros no democráticos.
Uno de los objetivos del gobierno de Trump es lograr que Estados Unidos sea un país de blancos, protestantes evangélicos y que cada día existan menos homosexuales y lesbianas. Trata de modificar cómo se enseña la historia en las escuelas, al tiempo que la libertad de prensa sufrirá con la futura venta de CNN a un consorcio perteneciente a un amigo del presidente y con la creciente influencia de un Fox News que defiende abiertamente a Trump.
Cada día más empresas se convierten en grandes conglomerados, al tiempo que el programado «goteo» auspiciado por el presidente Ronald Reagan, por medio del cual los grandes beneficios de los ricos «gotearían» hacia los pobres, nunca se ha dado. La clase media disminuye y se deteriora, al tiempo que se han reducido los controles sobre los grandes bancos establecidos en medio de la gran depresión de los años treinta. Todo esto dentro de las interrogantes que surgen cada día más sobre el impacto sobre los empleos del proceso de automatización, para no hablar de la inteligencia artificial y sus consecuencias. Trump considera que el deterioro mundial medioambiental es un timo y desestimula en su propio país el desarrollo de turbinas eólicas y paneles solares, al tiempo que enfatiza la necesidad de extraer más petróleo del subsuelo.
Queridos lectores, sé que hoy sueno pesimista, y es que lo estoy. Al cumplir los 88 años es que me he dado cuenta de que la vida está dividida en cuatro etapas: la juventud; los años de edad media; la vejez y ahora la etapa del «¡qué bien que luces!» de los amigos generosos.
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