El padre Nino, sacerdote de la Arquidiócesis de Santiago y de la Diócesis de Puerto Plata, junto a los campesinos de la cordillera septentrional y algunas agrupaciones de la sociedad civil, siguen movilizándose y con denuncias en ruedas de prensas y caravanas, pidiendo una respuesta ante el hecho de la exploración minera en dicha cordillera y pretendida explotación de los recursos minerales que allí hay, y la respuesta que se da por parte del gobierno es que no hay tal cosa, pero la realidad y ciertos permisos otorgados dicen lo contrario.
En los evangelios Jesús dice que no hay nada escondido que no llegue a saberse (Mc 4,22 y Lc 8,17), y más en este país pequeño donde prácticamente todos por algún lado terminamos conociéndonos. Se ha querido imponer a lo largo de nuestra historia, un trabajar en base a mentiras y triquiñuelas, mediante la cual se quiere mantener la idea de que el pueblo es tonto y los gobiernos de turno pueden hacer lo que quieran a sus espaldas, pero instancias como la Iglesia y de la sociedad civil, han venido en ayuda de este pueblo humilde y pobre, ayudando a desvelar que la realidad no es cómo los que nos dirigen la pintan.
Un funcionario mentiroso no le hace bien a su gobierno, al contrario, a través de la diafanidad de lo que va haciendo, sin andarse con mentiras y embuste, y enfrentar la realidad de que sí se equivocó, hay todo un deber de enmendar, del cual a la postre no saldrá perdiendo sino ganando bastante a ante los demás en humildad y autenticidad, y redundará en bien de la administración gubernamental del turno.
El pueblo dominicano tiene todo el derecho de saber a ciencia cierta, sin hipocresías, todo lo que la administración pública en la persona de los funcionarios al frente de los distintos ministerios van haciendo, y lo que deben hacer es en provecho de toda la población a ellos encomendada. Es triste cuando se exponen solo mentiras, como si todo fuera un relajo y si con la gente se pudiese jugar sin más.
Los ministros de turno al frente de la cosa pública y en este caso de lo relativo al manejo de los recursos naturales de la nación, en especial los recursos minerales, al parecer no les importa el futuro de la patria y menos de las personas: dominicanos, involucrados en esta situación. Ha sido triste comprobar, que las autoridades en cuestión vinieron a Santiago y le mintieron al pueblo cuando le dijeron que no había permiso de exploración en este sentido, en la cordillera septentrional, cuando en la pasada caravana de protesta el P. Nino, desvelo los permisos que para ellos se habían hecho.
Este pueblo exige funcionarios auténticos y serios, que no mientan, pues le hacen un flaco servicio al país y daño a su administración de turno. El que mintió debe enmendarse, reconocer que erró. Los permisos se dan, pero también se quitan, y en este caso es primordial, que tal exploración y pretendida explotación minera de la cordillera septentrional se detenga, y como se pidió en la caravana de protesta del pasado martes 24, donde se dieron cita las entidades como la Iglesia, un gran número de personas y organizaciones en contra, se declare área protegida toda el territorio que abarca dicha cordillera.
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