La hermana isla de Cuba está bajo asedio y desde todas partes del mundo la respuesta no se ha hecho esperar. A Cuba llegan caravanas solidarias con ayuda humanitaria de todos los rincones del mundo y a diario se hacen recolectas de medicinas, insumos alimenticios, útiles escolares y todo aquello que pueda aliviar las penurias que enfrenta el pueblo cubano.

Los indignos avanzan en sus planes de dominación, pero Cuba no está sola en esta hora cruel.

Si alguien se pregunta por qué el mundo se está movilizando en solidaridad con Cuba, simplemente le respondemos que los pueblos del mundo le devuelven el favor a esa tierra fértil de mambises y cimarrones. Desde el hito revolucionario de 1959, Cuba prestó su mano amiga a los pueblos del mundo en sus luchas antidictatoriales y anticolonialistas.

El pueblo dominicano le debe tanto a Cuba. Sin la ayuda cubana luego de la revolución del 59, la lucha antitrujillista hubiera sido más larga, más ardua y más sangrienta. De eso no caben dudas.

Nuestro apoyo a Cuba no es al régimen ni al modelo político del cual diferimos porque se ha alejado de posiciones revolucionarias, aunque sigue manteniendo un discurso socialista y antiimperialista. Hay que reconocer que la restauración capitalista de las últimas décadas ha tenido consecuencias devastadoras para la sociedad cubana, erosionando los logros y los avances de la revolución. Por ende, consideramos que el modelo socialista cubano nunca fue tal por la falta de democracia obrera, fundamental y vital en la construcción de una sociedad justa y diferente, sin explotados ni explotadores, donde la mayoría del pueblo, la clase trabajadora y los sectores populares, sean los que gobiernen y decidan el rumbo del país.

Aun así, nos mantenemos firmes en cuanto a nuestra solidaridad incondicional al pueblo cubano y en apoyo a la defensa de la soberanía cubana que tanta sangre le ha costado a ese pueblo digno y valiente.

Los que hoy estrangulan a Cuba son los mismos que atacan a las trabajadoras y los trabajadores, a los estudiantes, a los campesinos y a los pueblos indígenas en lucha en sus respectivos países. Detrás de la guerra en contra de Cuba están los tutumpotes del patio, los cipayos que aterran: explotadores capitalistas y mercaderes de la muerte; los momios fascistas y neoliberales que apuestan a privatizar todo, desde los servicios de salud y la educación hasta los recursos naturales como el agua, la cual vale más que el oro, como demostró hace algunas semanas el pueblo dominicano en San Juan de la Maguana en su lucha en contra de la megaminería.

En esta hora oscura debemos arreciar la lucha en defensa de Cuba y de su gente desde Quisqueya y toda la región del Caribe, porque es un pueblo hermano y también porque defender a Cuba es defender nuestro futuro, nuestros recursos naturales y nuestra soberanía ante las agresiones del Gran Coloso del Norte.

Amaury Rodriguez

Escritor, educador y traductor

Amaury Rodríguez es escritor, educador y traductor. Estudió historia y educación bilingüe en la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Desde hace años, lleva a cabo una labor de difusión de la historia contemporánea dominicana.

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