“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.
En relación con lo que dice la ciencia sobre la luz y sus maravillosos colores, convendría primero precisar respecto a lo que es la frecuencia y especialmente la longitud de onda y el lugar de la luz en el llamado espectro electromagnético.
Comencemos por una unidad de medida llamada nanómetro que equivale a las mil millonésimas parte de un metro. Como referencia, el grosor del cabello humano podría ser hasta 80 mil nanómetros, mientras que el espectro visible para los seres humanos abarca entre los extremos de 400 nanómetros para la luz violeta y 700 nanómetros para la luz roja, es decir cual estimación desde 200 veces menos que el grosor de un cabello humano.
La frecuencia de una onda es el número de ciclos completos por unidad de tiempo y la longitud de onda la distancia que recorre. De mayor a menor longitud de onda en el espectro electromagnético se encuentran las ondas de radio que incluyen las propias de las telecomunicaciones del teléfono celular, microondas, infrarrojo, luz visible, ultravioleta, rayos X, y los rayos gamma.
En cuanto a la parte del espectro que corresponde a la luz visible y los colores correspondientes a los objetos estos no tienen un color propio, sino que al recibir la luz la superficie absorbe ciertas longitudes de onda y refleja otras que definen el color que vemos.
En la retina del ojo humano hay dos tipos de células fotorreceptoras, conos y bastones, las que transforman la luz en señales eléctricas para el cerebro. Cada ojo tiene aproximadamente 130 millones de bastones y 7 millones de conos.
Los bastones no detectan los colores solo perciben blanco, negro y tonalidades de luz; mientras que los conos son responsables de la visión de color gracias a tres tipos diferentes de conos sensibles al rojo, verde y azul, para distinguir hasta 10 millones de matices.
Esa percepción humana de los colores y sus tonalidades es diferente a lo que sucede con el resto del mundo animal, por ejemplo los perros y gatos solo tienen dos tipos de conos de ahí que distinguen bien los tonos amarillos y azules pero confunden o ven apagados el rojo y el verde, o los mamíferos marinos como las ballenas que carecen de conos o tienen visión de blanco y negro, mientras que aves, reptiles y anfibios tienen cuatro o más tipos de conos los que les permite ver hasta la luz ultravioleta.
Los colores, desde “otras miradas”.
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