Lo que queda de una persona va mucho más allá de lo que alcanzó a hacer.
Un escritor, un cuentista, un ganador de tantos reconocimientos, pero también un ser humano que supo dejar huellas.
Inspiró con sus letras, pero también con su manera de ser, de compartir y de relacionarse con los demás.
Su obra permanecerá, como permanecerán también los recuerdos de quienes tuvimos la dicha de conocerlo.
Más allá de los libros y de los premios, estaba Luis Martín, con su sencillez y su cercanía.
Amable en el trato, generoso en la conversación y siempre dispuesto a compartir.
Recordaremos al hombre detrás de la obra, con la misma admiración con que recordamos al escritor.
Tanto lo que escribió como lo que sembró en quienes lo rodearon forma parte de su legado.
Íntegro en su obra y en su manera de vivir.
Noble en su trato, grande en su humanidad.
Gracias por la huella que dejaste y por tantos recuerdos que hoy nos acompañan.
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