I: Primera pifia:

Inmediatamente que, Danilo se encuentra con el artículo 124 de la Constitución que lo inhabilitaba para el 2020, -incluso teniendo buenos números-y chocar de frente con la oposición de Leonel en contra de la modificación de la Carta Magna para impulsar la relección de Danilo, cual le resultó imposible. Acto seguido, como respuesta política y acción de venganza-o de echar a la luz pública su animadversión entre estos dos líderes, Danilo-Leonel-, el primero, asume la estrategia de imponer a Gonzalo Castillo por encima del bien y el mal.

Y el plan no se hizo esperar construyó su Penco, levantado de los escombros de un anonimato político, quien además de la falta de carisma, no era de la elite política del PLD, pero tampoco era una figura presidenciable. Era una especie de Yo Claudio- o sea, el emperador escogido por la familia patricia  romana, por ser el más inofensivo de los herederos del trono (…) (Ver historia). Ya que podría ser el único “Peledeista” sin deuda de respecto a Leonel,  y con ansias de trascender políticamente, hasta el extremo que sin rubor alguno, Danilo lo pone para atajar a Leonel Fernández en la primaria del 6 de octubre del 2019, siendo de fondo, una afrenta al hombre que instaló al PLD en el poder, lo cual, jamás debió haber sucedido porque rompió la cohesión política de los Peledeistas.

Cabe referir, y no es invento nuestro,  eso es lo que se lama una pifia política de Danilo, en la que precisamente, -el tiro le salió por la culata, ya que, la estrella amarrilla y fulgurante del PLD se convirtió en azul y lo peor, políticamente, pintada en la frente de Luis Abinader, posesionándolo como seguro ganador de las elecciones del 5 de julio del 2020 (17 de mayo para la constitución), lo que propició, con sentido lógico, que Leonel se fuera del PLD-su cuna política- y lo peor, que acuñara el discurso que; “E´pa fuera que van”, al extremo de lograr un spot de terror y a modo de ultratumba en la dinámica musical y la voz emblemática del Johnny Ventura que le dio en la madre al PLD.

El escenario era un Gonzalo sin discurso y sin ángel, contra un Abinader en franca conexión electoral con las masas, -y un Leonel-y miles de sus correligionarios,   empujando el desapego de la candidatura de Gonzalo Castillo- Y total, sucedió lo que tenía que suceder, la derrota del PLD y la ruptura de 20 años de gobierno de ese partido, solamente porque el Danilismo en su pleno fragor del “liderazgo” de la miel del poder, y en especie de acto megalómano del poder, cometió la peor pifia política de meter a su Penco, incluso, rompiendo la línea de otros verdaderos liderazgos internos de la gran cosecha del PLD. Pero el Danilismo, repito, con su  ínfula de caudillo efímero, confundió un liderazgo personal contra todas las estructuras del liderazgo del partido, solamente empecinado en demostrar fuerza hasta el extremo que dividió orgánicamente el partido y aún se está pagando la consecuencia. 

II: La formalización de Gonzalo:

La historia sigue su curso, Danilo continúa con una tromba, y una vez que Gonzalo fuera declarado “ganador” por la Junta Central-en virtud del artículo 46 que establece que, este órgano es responsable de reglamentar, organizar, administrar, supervisar y arbitrar el proceso de primarias para la escogencia de los candidatos y candidatas a cargos de elección popular- y de cuyo proceso, salió-increíblemente sorprendente-,  como candidato oficial del PLD, creando un acondicionamiento de que Luis Abinader con su PRM, incluso, advenedizo, y quien lo esperaba en la bajadita, ya que tenía, según las encuestas del momento, en especial, la publicada por Cristian Nathanael Cabrera en el Diario Libre el 15 de enero del 2020, que le daba un 53% al incipiente Luis Abinader, mientras que a Gonzalo le marcaba un 38%. En el mismo orden, la encuesta del 24 de abril de la firma ABC Marketing, de nacionalidad Peruana, le otorgaba un 53% a Luis Abinader y  a Gonzalo un 29%. En la del Centro Económico del Cibao, CEC, para el 24 de abril 2020, daba un 53% a Luis y 23.7 Gonzalo Castillo, aun cuando las pailas de las casas del país olían al PLD-..

Ahora como todos los análisis de esta naturaleza, debe descansar en algún punto de partida, el presente habrá que apalancarlo en las experiencias pasadas. A mi juicio Danilo confundió la coyuntura de Gonzalo con lo sucedido con él en 2012.  Y fueron coyunturas muy diferentes. La realidad del 2020 hubo un desenfoque respecto a la realidades del  2012, en este tiempo, Leonel le pasó la antorcha a Danilo y ni en sueño se podría comparar ya que aunque Hipólito le llevaba milla al PLD, en ese proceso, sin embargo, a pesar de la gran diferencia a favor del PRD-o sea Hipólito-, que según la encuesta, Hoy-Gallup, en enero del 2011, colocaba a Hipólito con una preferencia de un 65%., porcentaje este muy considerable como para quitarle el sueño a cualquier aspirante contrario, pero precisamente por la gran cohesión interna del PLD, y hay que decirlo, con la voluntad de Leonel de no dividirlo-con los números para quedarse-creó en torno a Danilo el más grande frente formado por la sinergia de los tres liderazgo más aglutinantes de ese partido formado por; el del palacio con un endoso casi de 65% de Leonel, y otro igual, con Margarita Cedeño-la más potable del momento- como Vice presidenta y la propia fuerza interna de Danilo-en ese momento pírrica-, lo que al final garantizó, en una remontada el triunfo electoral de Danilo Medina. Y después de ahí, todo es historia, surge el Danilismo en suplantación del Leonelismo, pero un PLD patas arribas.

III: Segunda Pifia:

El Danilismo, ya no el Peledeismo, rediseña la estrategia y se lanza a la calle y se vuelve a poner presente bajo algunos cambios, principalmente en la Secretaria General puesta en mano de un joven brillante, Johnny Pujols. Y no cabe dudas, le inyectó una nueva savia al partido hasta subirlo en la valoración de las encuestas bajo la consigna, “cuando el PLD, el pueblo vivía mejor”. No obstante vuelve el Danilismo a crear una amenaza de distorsión del centralismo democrático.  Y bien, su Comité Politico-made in Danilo-, inicia el plan de dejar caer de nuevo en paracaídas al Penco Gonzalo Castillo. Quien incluso, había manifestado su desinterés de volver a las lides de candidatura.

Lo entusiasman y le prepara una llegada triunfal. Desde el mismo día de la Asamblea de renovación de cuadros dirigenciales y la definición de adelantar el proceso de primaria para el 18 de octubre del 2026, o sea, a 11 meses y 16 días anticipadas, a fin de “definir cuál sería el candidato”-ni en mujeres pensaron- y vistieron de “consulta nacional”  algo que por más traje que le pusieran, era sencillamente, por ser lo mismo que las mismas primarias abiertas o semiabiertas, constituye una violación al proceso de selección de candidatos que se establece en el artículo 46:II de la ley 33-18 y que dicta que, Párrafo II.- Si los partidos políticos deciden escoger sus candidatos y candidatas a cargo de elección popular mediante la modalidad de primarias lo harán a más tardar el primer domingo del mes de octubre del año preelectoral, o sea, 4/10/2027, y para las demás modalidades lo harán a más tardar el último domingo del mismo mes del año preelectoral.

Y con esta estrategia pusieron en movimiento al PLD. Cabe decir, se evidenció un gran avivamiento de este partido. Y hasta venía repuntando. El problema vuelve a ser la pifia con Gonzalo Castillo, que, como es un especie de fuerza de choque –repito, Yo Claudio de Danilo Medina, esta corriente se cegó y según Francisco Javier García, se estaba montando un plebiscito anticipado para pasarle el rolo disfrazado de una “consulta nacional de preferencia y quien quedara arriba o mejor “valorado”, sería el candidato del PLD de cara a las elecciones del 2028, lo que resultaba ilegal e ilegitimo. O sea, una bomba para la crónica de una división anunciada.

Y craso error otra vez de Danilo. Tropezó dos veces con la misma piedra, pero ahora, con un no rotundo de la Junta Central, como era su deber, de no meterse a legitimar atentatorio a la ley 33-18, en calidad de custodia y por lo tanto, negó prestar los equipos, sabiendo que resultaba una violación a la ley de Partidos. Craso error pedirle el arma de reglamento al guardián, para cometer un delito con dicha arma.

Las otras piedras fueron; Abel Martínez, que sabiendo lo que le pasó en el 2020, se sublevó simplemente. Pero la piedra tipo peñón resultó Francisco Javier, quien marcó la raya de Pizarro e hizo denuncias fuertes como adelanto de que se iría del partido. Pero, la fuerza de Danilo, con toda su ceguera de ventarrón, no tuvo otra alternativa de admitir y retractarse porque otra vez habían dado otra pifia en falso y de pronostico divisionista,  y por lo tanto, tuvo que poner una reversa-para mí, a favor de las buenas prácticas políticas,-sin embargo, la cohesión interna quedó totalmente lacerada y con cualquier resbalón el PLD se vuelve añico, y por demás, como quiera se haría difícil recomponer la unidad hacia las elecciones del 2028. A mi juicio, el daño está hecho y será un síndrome de derrota por falta de confianza dentro del PLD para este proceso.

José Lino Martínez Reyes

Abogado

Politólogo, abogado, docente en asuntos políticos y electoral. Y Magister en Estudios Políticos y Electoral.

Ver más