Porque: “Un necio reza por un camino más  fácil, un sabio reza por piernas más fuertes” 

“En la vida hay que aprender a
no rogar; confiar en pocos y, no
esperar nada de nadie”. 

Para iniciar, consideramos, aun y esto les abra una puerta a las ambiciones desmedidas de la clase política, que se debe prontamente llevar a cabo una revisión de la famosa Carta Magna, con la finalidad de que se convierta definitivamente en eso y no, en lo que, en su momento, bien definida fue, porque de esa manera ha sido tratada, como un pedazo de papel higiénico usado. Aunque, en la realidad, no debe de ser una revisión, si no, una reestructuración que la brinde por siempre de las apetencias personales y moralmente despreciables de la clase política del momento. 

Esa reestructuración debería de iniciar por definir quienes deben llevarla a cabo, ya que, si nos ponemos a definir algo, debemos de recordar que lo definido no entra dentro de la definición, es decir, que no pueden ser juez y parte, que no pueden ser los mismos interesados quienes pongan las reglas del juego a sus caprichos o intereses, tal y como hasta ahora lo han llevado a cabo. Más bien, ampliar el panorama para que puedan participar, con voz y voto, partidos, organizaciones independientes e individuos cuya moralidad no tenga ningún tipo de cuestionamiento. 

No es posible continuar con este accionar disfuncional en el manejo del Estado, debido a la incidencia de un falso liderazgo político o clientelismo partidario bochornoso, donde solo prima un interés de grupo y, peor aún, ambiciones de personeros que se aprovechan de las brechas existentes para destripar el erario público, creando una pobreza económica moral y ética en la población que cada día crece, mientras es camuflada con una propaganda burda, criminal y corrupta. 

Hemos ido en un continuo proceso de la degradación de todos los principios desde hace un buen tiempo, donde, muy a pesar de la absurda cantidad de recursos utilizados para embadurnar la realidad, los hechos no corroboran ante tanta fantasía propagandística y, la verdad aterra, aunque no deja de ser impresionante y, por qué no, hasta emocionante, por la cantidad de desafíos que nos presenta. 

Dentro de esa nueva Constitución, lo primero sería el abolir la cámara de diputados y hacer una sola, que bien podría llamarse Cámara de Representantes, porque aparte de lo costoso que nos sale la susodicha aglomeración de políticos en ese “palacio” -gasto este entre los mayores del mundo- para sostener una claque de privilegiados en todos los sentidos, y que, poco hacen y harán por los que dicen representar, donde, podríamos referirnos como ejemplo a esos todos “Onorables” que pertenecen a la provincia de La Vega, que dentro de sus límites cuenta con la Madre de todas las aguas, entre otras tantas bellezas naturales y, donde se producen cantidades increíbles de frutos y vegetales que se venden en nuestros mercados, ninguno ha sido capaz de pronunciarse por el abandono irresponsable de la carretera Casabito-Constanza. ¿Alguien ha escuchado su voz? ¡No! ya que eso, les importa un bledo, entonces, ¿Qué hacemos manteniendo este gasto y esos privilegios? 

Pero, más que eso, ¿Qué necesidad tenemos de contar con honorables que se comportan como amanuenses al servicio de los poderosos, copiando leyes que en muchas ocasiones hasta redactadas les son enviadas? Todo con el fin de vivir del erario público y proteger sus alcancías indebidamente llenadas a costa del Estado, ¿qué necesidad tenemos? Definitivamente ninguna, razón por la cual debemos continuar tratando de contener este desmadre, por nosotros y las próximas generaciones. 

Y, todo esto, sin importar que nos cataloguen como iluso o desconocedor de la política -aunque conozcamos muy bien sus interioridades- y quizás, hasta de insensatos nos cataloguen, pero, parodiando a Bernard Shaw, digamos que el sensato o pendejo -en nuestro caso-, se adapta a los deseos de los políticos, pero que, el insensato llega hasta el final, con la intención de que las cosas sean como deben de ser y no, como a un determinado grupo le venga en ganas. ¡Sí señor!

Rafael Ramirez Medina

Ejecutivo turístico

Rafael Ramírez Medina, es egresado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde obtuvo los títulos de Licenciado en Economía y Contabilidad, con una maestría en Administración y Finanzas en la misma universidad. Posee una vasta experiencia de más de 30 años en el área de Administración y Finanzas, ocupando diversas posiciones de mucha responsabilidad en empresas como la PriceWaterhouseCoopers (PwC), Banco BHD, Falconbridge Dominicana, Grupo Farah y Grupo Puntacana. Actualmente es el Oficial de Cumplimiento del Grupo Puntacana. Es además, el creador de la columna Finanzas para no financieros del periódico semanal Bavaro News, donde expone artículos de interés financiero, y es el Autor del libro Finanzas para no Financieros, publicado en el año 2019. Rafael Ramírez es certificado por la FIBA AMLCA. La certificación FIBA AMLCA es reconocida a nivel internacional brinda una base sólida de conocimientos en materia de prevención de lavado de activos y contra el financiamiento del terrorismo (AML/CFT), por la federación internacional de bancos americano ha participado en varios seminarios, talleres y diplomados, tanto a nivel nacional como internacional, tocando temas como: Lavado de Activos (Finjus), Certified Professional in Anti Money Laundering de Florida International Bankers Association (FIBA), Programa de Eficiencia Grupo Puntacana (Instituto Tecnológico de Monterrey), Seminario Internacional de Economía y Contabilidad (Cuba) , Operacionalización de la estrategia (Link Gerencial) Eficiencia Operativa y Financiera de los Aeropuertos (Costa Rica) etc.

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