Esta misma semana se celebrarán elecciones en Brasil; todo apunta a que los resultados esperados, fruto de dicho certamen, impactarán económica, política, y geopolíticamente, primero en América Latina, y después, a nivel mundial. Esto se producirá de manera axiomática.
En las elecciones próximas que se celebrarán el próximo 4 de este mes de octubre se jugarán las cartas de todas las potencias del mundo.
A pocas horas de las elecciones, todos los intereses políticos y económicos globales cruzan los dedos de sus manos para pedir por la victoria de sus ambiciones particulares en términos hemisféricos, no porque sean creyentes de una fuerza divina, sino por su economía y los recursos que posee esa formidable nación de nuestro continente.
La economía y los inmensos recursos naturales de los que dispone Brasil, en esta coyuntura, despiertan toda la avaricia de las potencias que rondan, desde hace tiempo, a esa nación de nuestra América Latina.
En el marco de lo expresado anteriormente, el caso de las Amazonas también está en peligro.
Para finalizar el presente trabajo, me permito citar un fragmento del discurso, de hace apenas dos semanas, del presidente de Brasil en la Asamblea General de las Naciones Unidas:
“Estamos llamados a elegir entre el multilateralismo o el unilateralismo, entre la democracia o el extremismo, entre la soberanía o la subordinación.
Estas elecciones exigen valentía, voluntad política y claridad de objetivos.
Esto es lo que cabe esperar de estadistas.
Familias de todo el mundo están pagando el precio del aumento del combustible, los fertilizantes y los alimentos.
Brasil no cabe en el patio trasero de nadie.
No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas.
La naturaleza nos recuerda cada día que solo tenemos un planeta para vivir.
Brasil ha demostrado que es posible combinar el crecimiento económico con la reducción de las emisiones.”
Y más adelante, expresa:
“Lo que no vamos a hacer es abandonar la agenda medioambiental.
Brasil es una referencia mundial en energía verde.
Contamos con los minerales críticos y las tierras raras que el mundo necesita para llevar a cabo la transición energética.
Un puñado de tecnooligarcas quiere resucitar una versión del ultraliberalismo digital sin normas ni transparencia.
Los trabajadores necesitan tiempo para descansar, mejorar sus competencias y pasar tiempo con sus familias.
La democracia brasileña pertenece a los brasileños y brasileñas.
Brasil sigue siendo un país soberano.
Nadie, nadie nos desviará de este camino.
Que Dios nos bendiga a todos.”

Rafael Nino Féliz

Educador

Nacido en El Cachón, Barahona. Graduado de Licenciado en Educación con mención en Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD. Se desempeñó como técnico de varios departamentos del Ministerio de Educación. Director de Organización de la Oficina de Desarrollo de la Comunidad (ODC). Director de la Dirección de Bienestar Estudiantil; Tesorero General y dos veces Vicerrector de Extensión. Actualmente docente en las cátedras de Teorías y Crítica de la Literatura y Letras Básicas. Ha publicado más de diez libro de poesía.

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