El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al mismo tiempo que invade y bombardea a Irán, conjuntamente con Israel, convocó en Miami a una cumbre de doce mandatarios de países con regímenes políticos de "Derecha", bautizada como la “Cumbre del Escudo de las Américas”, la cual fue celebrada en el Trump National Doral Hotel, propiedad de dicho mandatario. La misma procura consolidar el liderazgo de Washington en Latinoamérica; fortalecer la seguridad, combatir el narcotráfico, el crimen y frenar la influencia de China en la región.

Entre los mandatarios que asistieron a dicha convocatoria, se encuentran: Javier Miel, Argentina; Rodrigo Paz, Bolivia; Nayib Bukele, El Salvador; Daniel Noboa, Ecuador; Nasry Aschera, Honduras; Santiago Peña, Paraguay; Rodrigo Chaves, Costa Rica; José Raúl Molina, Panamá, Irfoan Ali, Guyana; Jose Antoni Kast, Chile; Kamla Persod, Trinidad y Tobago y Luis Abinader Corona de República Dominicana. A dicha cumbre no fueron invitados los países con gobiernos progresistas, como Brasil, México y Colombia.

Aunque supuestamente el propósito de dicha cumbre es frenar el crimen y el narcotráfico, su objetivo real es frenar y presionar para que dichos países rompan sus relaciones comerciales y diplomáticas con la República de China, pues para nadie es un secreto, que dicho país viene ganando mucho terreno en Latinoamérica y en el Caribe Insular. Pero como una ironía del destino, los Estados Unidos mantienen relaciones comerciales y diplomáticas con ese gigante país asiático desde el año 1978, siendo uno de sus principales acreedores financieros y económicos. Además, una gran parte de sus grandes inversiones directas extranjeras, se encuentran instaladas en ese país.

Desgraciadamente, esos países, con regímenes políticos de “Derecha”, entre los cuales se encuentra el Presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, al firmar los acuerdos arribados con el Presidente de los Estados Unidos, en esa triste y vergonzosa cumbre de mandatarios, se están haciendo cómplices directos de las invasiones a otros países del Medio Oriente, a las acciones militares, de los bombardeos, de los crímenes y de los miles de muertos de tantos seres indefensos e inocentes.

Pero además, están apoyando a su propio verdugo; están firmando sus propias condenas a muerte, pues ya están pagando los platos rotos de las acciones hegemónicas y de los desaciertos del Presidente Trump, que a pesar de ser socios comerciales y diplomáticos de los Estados Unidos, de haber firmado un Tratado de Libre Comercio (DR-CAFTA), se les ha colocado un arancel de un 10% a las exportaciones de sus productos y servicios hacia ese país. Fruto de esos bombardeos, el barril de petróleo se ha colocado por encima de los 120 dólares, lo que va a originar un incremento a la materia prima, al costo de los de los alimentos, de los medicamentos y de los productos de primera necesidad,

Desde que se restableció la democracia en nuestro país, ningún gobierno había actuado con tanta sumisión y subordinación ante un mandatario de los Estados Unidos, entregando en bandejas de plata nuestra soberanía, nuestra bandera tricolor, nuestra dignidad, como lo ha hecho el Presidente Luis Abinader Corona. Hay que recordar que la Cumbre de Las Américas, que estaba prevista para celebrarse en la República Dominicana, en noviembre del año pasado, por instrucciones del presidente Trump, fue cancelada, pues al no invitarse a Venezuela, Colombia, Cuba y a Nicaragua, Brasil y México decidieron no participar en la misma, por lo que no tendría sentido que esta se celebrara.

El Partido Revolucionario Dominicano (PRD), progenitor del actual Partido de gobierno, el Revolucionario Moderno (PRM), siempre fue reconocido por ser un partido de ideas progresistas, de centro izquierda, nunca de “Derecha”. Durante la década de los años de 1960-70, este término era aplicable a partidos dictatoriales, de regímenes nefastos, violadores de los derechos humanos y constitucionales.

Qué estarán pensando los líderes históricos de esa organización, como la Dra. Milagros Ortiz Bosch, Rafael (Fafa) Taveras, Rafael Gamundi Cordero, Tony Raful, entre otros, sobre la forma sumisa de su Presidente. Todos ellos, por lo menos, mientras estuvieron en la oposición, defienden y practicaban ideas progresistas. El Dr. José Francisco Peña Gómez, el licenciado Hatuey Decamps y el ingeniero Ramón Alburquerque, si estuvieran con vidas, de seguro que no hubiesen aplaudido este compartimiento antipatriótico.

Qué pena y vergüenza, presidente Abinader. Con esta actitud, la historia de seguro le pasará factura.

Alfredo Cruz Polanco

Contador Público Autorizado, CPA

El autor es Contador Público Autorizado y Máster en Relaciones Internacionales. Ex diputado al Congreso Nacional y ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República 2010-2016.

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