La deuda pública regularmente está compuesta de deuda multilateral que es aquella que es adquirida vía organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Europeo de inversiones, entre otros.

También están los préstamos bilaterales que se producen entre el Estado de un país (acreedor) y el Estado de otro país (deudor), estos préstamos están orientados regularmente para impulsar el desarrollo mediante la realización de proyectos o para cubrir déficit en la balanza de pagos. Estos préstamos tienen mayor flexibilidad en términos de tasas de interés y plazos con relación a los préstamos multilaterales. Para este mismo año 2026 el Gobierno de la República Dominicana ha estado gestionando préstamos de esta naturaleza con Japón y Venezuela, aunque se observan reducciones en el caso de Brasil, España y Francia.

Pero también existen otros préstamos que se gestionan en el mercado de valores a través del mecanismo de bonos soberanos, que se denominan en ese mercado instrumentos de renta fija, lo que significa que, aunque solo se pagan los intereses periódicamente a los tenedores de dichos bonos, manteniéndose el capital adeudado sin reducción. En otras palabras, este tipo de financiamiento de las acciones del gobierno, aunque proporciona recursos con agilidad en el corto plazo, a mediano y largo plazo tiende a generar una pesada carga para el Estado en términos de intereses, que con los vaivenes del mercado de valores tienden a variar, principalmente hacia la subida y porque mantiene el principal del préstamo sin variar.

A lo anterior se agrega que ante cambios negativos expresados en inestabilidad macroenómica, del mercado cambiario de divisas, déficit en la balanza de pagos y déficit fiscal, los tenedores de bonos van a exigir que se les pague intereses más altos, lo que tiende a reducir  la capacidad de financiamiento y de credibilidad del país, que se mide a través de la medición de riesgo país, indicador que expresa la probabilidad que un país incumpla sus obligaciones financieras externas o el pago de la deuda externa.

Actualmente el gobierno ha estado privilegiado parte del financiamiento del gasto público por encima de los préstamos bilaterales y multilaterales, hacia la colocación en el mercado de valores de bonos soberanos, que de acuerdo a las estadísticas que presenta la Dirección General de Crédito Público, representa actualmente un 58.6% de la deuda pública total.

A febrero del presente año 2026, de los 64,828.9 millones de dólares que adeuda el país, 38,027 millones de dólares provienen de bonos soberanos.

Ante la noticia que se publica de que la República Dominicana ha reducido dos tipos de deuda, la bilateral y multilateral, asalta el entusiasmo como si se tratara de una mejoría en los compromisos de la deuda, pero resulta todo lo contrario, ya que la deuda en bonos soberanos ha aumentado en 2,764.4 millones de dólares, siendo en términos relativos un aumento de 3.3% en los dos primeros meses del año

A nivel del mercado de valores interno la deuda llega a 13,852.9 millones de dólares, al contratarse a inicio del presente año 2026 446.9 millones de dólares, con un aumento de 7.2 entre el periodo 2022-2025, pero en los dos primeros meses del año este aumento se ha acelerado.

El aumento del financiamiento del gobierno en el mercado de valores interno, provoca una reducción del dinero en pesos, que se encuentra tanto a nivel del público como en los bancos como ahorros, lo que tiende a generar una reducción de la liquidez que se puede traducir a corto y mediano plazo en un aumento de la tasa de interés sobre los préstamos que se demandan por parte de la población.

Juan E. Taveras Vargas

Juan E. Taveras Vargas Economista y profesor universitario UASD. Masters en negocios y relaciones económicas internacionales, masters en políticas publicas y globalización, especialidad en docencia virtual Especialista en planificación estratégica y formulación de proyectos. Promotor cultural.

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