Cabo Verde es una sociedad mulata, ya que tiene una historia de quinientos años siendo una colonia portuguesa, alcanzando una población actual de medio millón de habitantes y el 70% es mestizo. Es un conjunto de islas sedientas por no tener vegetación ya que los “vientos” del Sahara se estrellan en su archipiélago al sólo salir de África. La principal importación es agua fresca y potable para propios y los muchos ajenos que llegan como turista, por su configuración seca y semi-desértica.

Las mujeres de Cabo Verde cuentan con un atractivo exótico que cautiva el interés de los visitantes: su variedad del color de piel debido a su mayoría mulata. Su cabello lo lucen en diferentes estilos, bien sea con peinados tipo afro, adornados con rastas o trenzas e incluso cubiertos por decorativos pañuelos que combinan con el resto de su atuendo.
Un ejemplo de la inclusión de las mujeres Cabo Verde lo encontramos cuando uno de sus máximos dirigentes en la liberación del pueblo caboverdiano y guineano indicó que los derechos humanos de las mujeres, al igual que su dignidad, deben ser respetados como en el caso de los hombres.
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Cabo Verde es un ejemplo de turismo sostenible, basado en su único atractivo: su “mulataje” orgulloso (igual que los dominicanos, quien nos estudió “Corpito” Pérez Cabral como sociedad de mayoría mulata), su sociabilidad (ya que el pueblo común invita a los turistas a comer en familia, sin compromiso y sin trucos… como un buen paisano dominicano.
¡Debemos estudiar a Cabo Verde más allá de su avance en el fútbol…!
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