La pesca artesanal es una de las profesiones de mayor riesgo a nivel global. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de 32 mil pescadores mueren cada año en el ejercicio de sus labores, lo que representa un promedio de más de 80 fallecimientos diarios.
Esta alarmante vulnerabilidad se debe principalmente a las características de la flota pesquera: el 97% de las embarcaciones miden menos de 24 metros de eslora, por lo que quedan fuera del alcance normativo de los convenios internacionales estándar de seguridad marítima. Asimismo, el 80% mide menos de 12 metros de longitud y carece de cubiertas adecuadas, elevando drásticamente el riesgo de naufragios o caídas al mar ante condiciones climáticas hostiles.
A los peligros propios de la navegación en alta mar se suman diversos problemas de salud ocupacional recurrentes en el sector, tales como afecciones en la piel (cáncer y alergias), trastornos oculares, auditivos y musculoesqueléticos, así como problemáticas psicosociales vinculadas a las adicciones o la salud mental.
Capacitación integral para salvar vidas en alta mar
Frente a esta realidad y con el propósito de abordar los principales desafíos de seguridad en la pesca artesanal de la República Dominicana, la FAO, en colaboración con el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (CODOPESCA) y la Defensa Civil, llevó a cabo durante una semana (del 12 al 16 de octubre) el taller "Capacitadores de instructores en seguridad marítima para pescadores a pequeña escala".
El programa formativo contó con el respaldo estratégico de la Unión Europea y la Cooperación Alemana y permitió transferir a los participantes el paquete pedagógico sobre seguridad marítima desarrollado por la FAO, la Organización del Subsector de la Pesca del Istmo Centroamericano (OSPESCA / OPEP-IGO) y la Fundación de Seguridad FISH (FSF).
Participantes y metodología de la FAO
El taller combinó la revisión y aplicación de instrumentos pedagógicos internacionales con la identificación práctica de riesgos en situaciones de emergencia en alta mar. A lo largo de la jornada formativa, los participantes:
- Conocieron y evaluaron la metodología de la FAO: Se pusieron a disposición herramientas de formación especializada diseñadas para dotar a los facilitadores de técnicas de instrucción efectivas en seguridad pesquera.
- Se capacitaron como multiplicadores: Miembros de entidades de respuesta a emergencias y líderes de los sectores pesqueros de diversas regiones costeras del país adquirieron las competencias necesarias para replicar estos conocimientos en sus comunidades.
- Formaron a los actores clave de las costas: Como resultado de este proceso en cadena, el programa concluyó con la capacitación directa de más de 70 pescadores artesanales y personal de la Defensa Civil, quienes ahora cuentan con mejores herramientas para prevenir y responder ante emergencias marítimas.
Asimismo, las experiencias y necesidades identificadas por los asistentes durante las sesiones servirán de insumo para continuar desarrollando y perfeccionando materiales didácticos adaptados a la realidad local.
Hacia un respaldo integral al sector pesquero:
La formación de las comunidades pesqueras es clave para revitalizar un sector históricamente postergado. Si bien el país depende de importaciones (provenientes de otros mercados como España, China o países del caribe) para cubrir la demanda nacional, la pesca local sostiene la economía de numerosos municipios costeros. Esta actividad abarca la captura comercial de especies como el dorado, pargo, mero, carite, así como otras variades.
Para garantizar la sostenibilidad y dignidad de esta labor, los pescadores necesitan un acompañamiento estatal efectivo que vaya más allá de la capacitación técnica:
- Infraestructura y equipamiento adecuado: Facilitar el acceso a embarcaciones seguras, motores confiables y equipos de protección y salvamento marítimo.
- Relaciones institucionales armónicas: Establecer dinámicas de trabajo coordinadas con la Armada de la República Dominicana que favorezcan la seguridad y el acompañamiento, evitando hostigamientos en la faena diaria.
- Desarrollo de políticas públicas: Diseñar estrategias integrales para potenciar la cadena de valor de los productos pesqueros locales y mejorar sustancialmente las condiciones de vida y salud de las familias pesqueras.
Proteger la vida de quienes se adentran en el mar es una inversión prioritaria y un deber impostergable con las comunidades costeras de la República Dominicana. Asimismo, contribuye directamente a la seguridad alimentaria de la nación.
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