En 1994, el primer embajador de la Orden de Malta en nuestro país, don Francesco Rainieri, fundó la Asociación Dominicana de la Orden de Malta, que lleva los programas de salud de La Orden en nuestro país.
La estrategia de salud de la Orden de Malta en República Dominicana se aleja del asistencialismo esporádico para centrarse en la provisión de servicios permanentes de Atención Primaria de Salud. La institución ha erigido y opera tres centros médicos que funcionan como modelos de autogestión y eficiencia en zonas periurbanas y rurales deprimidas. Estos centros no son simples dispensarios; son clínicas polivalentes equipadas con tecnología diagnóstica que sirven como barrera de contención para descongestionar los hospitales públicos de tercer nivel.
La Clínica Materno Infantil de Herrera, inaugurada en 1996 representa el buque insignia de la intervención urbana de la Orden. Ubicada en el sector de Herrera, en el municipio de Santo Domingo Oeste, la clínica atiende a una de las poblaciones más densas y vulnerables de la capital. La elección de Herrera no fue aleatoria; esta zona se caracteriza por un crecimiento urbano desordenado, hacinamiento y una alta demanda insatisfecha de servicios materno-infantiles.
Tras casi tres décadas de operación, este centro se ha integrado en el tejido comunitario, ofreciendo servicios que van desde la odontología hasta la psicología, convirtiéndose en el punto de referencia primario para miles de familias que carecen de seguro contributivo o cuyos seguros subsidiados tienen coberturas limitadas. La expansión hacia la provincia de Monte Plata en 2003 marcó el inicio de la descentralización de los servicios de la Orden. Monte Plata, históricamente una de las provincias con mayores índices de pobreza multidimensional en el país, carecía de especialistas accesibles. La clínica de la Orden en este municipio ha suplido esa carencia, enfocándose en la pediatría y la medicina familiar. En 2024, la Orden renovó su compromiso con esta localidad mediante un enfoque "Social y Espiritual", lo que sugiere una ampliación de los programas más allá de lo puramente clínico para abordar determinantes sociales de la salud, posiblemente integrando componentes de nutrición y apoyo psicosocial más robustos, alineados con las nuevas directrices del Gran Maestre Dunlap.
El centro más moderno, inaugurado en 2017, se ubica en los Bajos de Haina, San Cristóbal. Zona de gran contaminación industrial, lo que genera un perfil epidemiológico complejo con alta prevalencia de enfermedades respiratorias y dermatológicas. La clínica, situada en la Calle Duarte S/N, opera en horario de 7:00 AM a 5:00 PM y se ha convertido en un activo vital para la salud laboral y comunitaria de la zona.
La oferta de servicios en Haina es exhaustiva y refleja un nivel de sofisticación inusual para un centro de primer nivel: El centro ofrece un ciclo completo de atención que incluye consultas prenatales (con suplementación de vitaminas), ginecología, y detección precoz de cáncer. Se realizan procedimientos como colposcopías, biopsias, criocirugía y Papanicolaou, herramientas críticas para reducir la mortalidad por cáncer cérvico-uterino, una de las principales causas de muerte en mujeres dominicanas. A diferencia de muchos centros públicos periféricos que carecen de equipos funcionales, la clínica de Haina cuenta con sonografía avanzada (obstétrica, pélvica, tiroides, Doppler, mamas y próstata), lo que permite diagnósticos rápidos sin necesidad de referir al paciente a Santo Domingo. La disponibilidad de monitoreo de presión arterial (MAPA) y electrocardiogramas responde a la creciente epidemia de hipertensión y enfermedades cardiovasculares en la población adulta de Haina. Es muy importante la atención pediátrica. Más allá de la consulta de niño sano, se ofrece monitoreo de crecimiento y desarrollo, nebulizaciones (vitales en Haina por la calidad del aire) y un puesto fijo de vacunación coordinado con el Programa Ampliado de Inmunización (PAI). Continuará…
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