Criticarlo todo es muy bueno. Pero dar alternativas, proponer algo diferente que sea racional, lícito y transparente, es lo que nunca hacen los altos dirigentes políticos de la oposición.
¿Quieren imprimir dinero inorgánico para que los bolsillos se llenen? No se puede. Esos tiempos infelices ya pasaron.
¿Quieren que los precios bajen? Pero no dicen cómo. En una dictadura se puede, pero en una democracia, con una economía de mercado, no se puede. La única alternativa son los subsidios a los más pobres y de eso hay decenas de programas que absorben casi el 50% del presupuesto.
¿Quieren que la gasolina siga subsidiada 100% y el gobierno asuma todo el aumento de los precios del petróleo? Perfecto, pero al final, esos subsidios los pagaremos mañana en forma de deuda. Nada es gratis en esta vida y nuestras generaciones futuras pagarán nuestras estupideces del presente.
¿Quieren un plan de contingencia que el gobierno no tiene? Propongan uno. En el actual escenario de incertidumbre no se puede tener un solo plan. Hay que tener un plan A, B, C y D. Porque, así como el petróleo puede bajar a 80 dólares el barril, puede subir a 150 dólares si estalla de nuevo la guerra en Oriente Medio. Igualmente, tenemos combustibles en las estaciones de gasolina, pero mañana podemos estar haciendo filas kilométricas para conseguir 5 galones.
¿Que la inflación está alta? Falso. Está casi en el rango meta del BCRD (4,65%) y es una de las más bajas de Latinoamérica. No se puede usar al ejército para perseguir a los especuladores, solo cerrarles sus negocios si se demuestra que están especulando.
¿Mal gobierno, mal gobierno, mal gobierno? Es lo que repiten los líderes de la oposición todos los días. Pero cuando dirigieron al país cometieron toda clase de fechorías con el dinero público, donde logramos alcanzar la honorable posición de estar entre los países más corruptos del mundo. Para ellos, ese es el buen gobierno.
¿Hay que tomar otro rumbo y abandonar la improvisación? Pero, carajo, digan cuál es ese rumbo y dónde se improvisa. Aquí se está haciendo lo mismo que harían los críticos si estuvieran gobernando, excepto por una cosa: enriqueciéndose a costa de la crisis, como lo hicieron en la pandemia.
¿Que las cifras del BCRD son falsas? O sea, las de antes eran correctas y las de ahora no lo son. ¿Piensan los políticos que los dominicanos somos idiotas?
¿Que la incertidumbre en la población es culpa del gobierno? Será porque estamos en guerra con Irán o con Haití. La incertidumbre tiene un solo nombre: crisis geopolítica, y afecta a todos los países del globo. Nuestra economía sigue siendo una de las más sólidas del continente, con uno de los sistemas financieros más compactos, sanos y eficientes. ¿Qué más podemos pedir en este caos global?
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