El filósofo francés Edgar Morin ha fallecido a los 104 años. Acuñó el término «pensamiento complejo» para referirse al paradigma filosófico que incorporó al debate epistemológico del siglo XX y que desarrolló en sus obras clásicas El método (seis volúmenes) e Introducción al pensamiento complejo.
Morin cuestionó los modelos teóricos que reducen los fenómenos del mundo a una sola variable explicativa. De ahí emerge la idea de un «pensamiento complejo» capaz de abordar la realidad en toda su diversidad. Desde esta perspectiva, se deben explicar los distintos niveles de la realidad en sus interrelaciones, desde una mirada que integre el diálogo entre las distintas disciplinas (transdisciplinariedad).
Morin criticó la tendencia de los modelos convencionales a desintegrar la complejidad de lo real bajo el supuesto de que de este modo se logra una mayor claridad explicativa. Por el contrario, propuso el pensamiento complejo como una mirada integradora que pudiera dar cuenta de una diversidad de dominios que la especialización simplificadora aísla, sin aspirar con ello a una completud definitiva (Introducción al pensamiento complejo).
Por ejemplo, en vez de estudiar el cuerpo humano desde saberes aislados —como la anatomía, la biología o la química—, podemos estudiarlo desde una mirada transdisciplinar. Esta lectura nos permite relacionar la composición anatómica del cuerpo con su química, su historia, su utilización social y política, nuestras percepciones y estereotipos, asumiendo que nunca alcanzaremos un conocimiento acabado del cuerpo humano.
La relevancia de Morin para el debate educativo estimuló a la UNESCO a promover su informe Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. En este texto, propuso la necesidad de formar al educando en una serie de competencias articuladas, como son el pensamiento crítico, el análisis contextual de las situaciones problemáticas, la comprensión de la condición humana en todas sus dimensiones, la empatía, la ética, entre otras.
Morin afirmó que debemos asumir la búsqueda del conocimiento desde una tensión constitutiva: la aspiración a elaborar un saber no fraccionado y, a la vez, el reconocimiento de que este constituye una empresa inacabada.
Como él mismo escribió en Introducción al pensamiento complejo, esta tensión animó toda su vida. Que la tierra le sea leve.
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