El Papa León XIV, en las catequesis que está teniendo en la audiencia de los miércoles, en la plaza de San Pedro, cuando es posible, ha estado tratando temas relativos al Concilio Vaticano II, explicitando primeramente las constituciones principales que constituyen la base de la doctrina conciliar. El no solamente alude a ellas y las comenta, sino que trata de ponerla al día con lo que pasa en el mundo, pero sobre todo con lo que pasa en la Iglesia hoy.
Para nadie es un secreto que en la misma Iglesia hay personas y grupos, que todavía no se han adherido a las enseñanzas del Concilio, todavía siguen con sus prácticas preconciliares, sobresaliendo la celebración de la misa tridentina o preconciliar, o en latín como la gente dice, y con todas las formalidades del misal de San Pio V o mejor dicho el misal de 1962, algunos mal la llaman ´´misa tradicional´´, como si las eucaristías que se celebran después del concilio han roto la Tradición litúrgica de la Iglesia. En otros casos, otros van más lejos, piensan que con el Concilio se ha dado una ruptura doctrinal y por lo tanto, con la Tradición en sí de la Iglesia. Alrededor de estas premisas se han formados variados grupos, algunos más fuertes que otros como la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, que sigue la trayectoria anti-conciliar del Obispo Francés Marcel Lefrebve, fallecido, y recientemente la Santa Sede tuvo que excomulgar.
Retomando lo de la mal llamada ´´misa tradicional´´, hay que aclarar, que la Tradición de la Iglesia es uno de los fundamentos de nuestra fe, que en términos simple significa: la transmisión viva del mensaje de Jesucristo que los apóstoles recibieron de él y comunicaron a la Iglesia mediante la predicación, su vida y sus escritos, no solo es la transmisión de costumbres o prácticas antiguas, sino es el Deposito de la fe que la Iglesia conserva, celebra, vive y sigue transmitiendo bajo los auspicio del Espíritu Santo. Esta Tradición se manifiesta en el todo de la Iglesia, por lo tanto se manifiesta también en la celebración de la liturgia y de los sacramentos, pero se dice: hay que distinguir entre la Tradición en mayúscula y las tradiciones con minúscula, pues la Tradición con Mayúscula es lo que hemos señalado anteriormente, y la segunda, las tradiciones con minúscula: son las prácticas, costumbres, disciplinas, formas que pueden variar con el tiempo, como son los estilos litúrgicos, devociones y normas pastorales.
Entonces la Tradición en sí en lo litúrgico o en la celebración de la eucaristía o misa, es hacer presente aquello que Cristo hizo la noche antes de su muerte, según la Biblia, en el contexto de una pascua judía, donde dijo que se hiciera este acto, teniendo pan y vino, como memorial suyo. Luego el estilo, la forma, la costumbre y la práctica entran en el conjunto de la tradiciones litúrgicas, que pueden variar con el tiempo, los lugares y hasta las costumbres y cultura de los hombres y pueblos de la tierra. Por lo tanto, la mal llamda ´´misa tradicional´´, lo que pretende conservar es una forma, manera y costumbre de celebrar la eucaristía, no la Tradición en sí de la celebración eucarística en la Iglesia. Con la forma de celebrar que surge del Concilio vaticano II, se sigue en la Tradición viva de la Iglesia, lo que cambia es la forma o manera, y se privilegian algunos elementos, que la anterior forma de celebrar dejo en su momento atrás, tales como la Asamblea que celebra, pues la celebración de la eucaristía no es un acto privativo e ininteligible de tal o cual sacerdote, donde un grupo de hombres y mujeres como perros mudos contemplan el quehacer de su amo. Por eso decimos que la Tradición de la Iglesia es algo vivo, que se hace presente en el quehacer de la Iglesia, sobre todo en la liturgia, no en una sola forma o manera como la mal llamada misa tradicional, pues no conmemoramos lo que un muerto nos dejó, sino alguien vivo como Cristo tras su resurrección.
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