Sir Robert Herman Schomburgk nació en 1804 en Friburgo, Alemania, y falleció en Berlín en 1865. A los 19 años se trasladó a Leipzig donde obtuvo el título de doctor en filosofía y también estudió botánica lo que despertó su inquietud por analizar la flora de países lejanos. A los 25 años acompañó a un tío en un viaje de negocios a Estados Unidos y luego a las Islas Vírgenes Británicas de St. Thomas, St. John y Anegada donde comenzó sus investigaciones botánicas.

En esta última, al comprobar cómo en una tempestad un buque negrero se estrellaba contra un arrecife no señalado en las cartas marinas, dedicó varios meses a estudiar los ciclones y elaboró una serie de cartas marinas que remitió al Almirantazgo inglés. Dichos textos fueron publicados por la Real Sociedad Geográfica de Londres en 1832 lo que le abrió las puertas que lo condujeron a su primera expedición a la Guayana Británica, hoy Guyana, pues en 1835, por sugerencia del famoso geógrafo y naturista Alexandre Von Humboldt, la Real Sociedad Geográfica de Londres le encomendó explorar a Guyana, lo que le tomó cinco años, al final de los cuales de regreso a Inglaterra publicó dos libros sobre Guyana y el río Orinoco.

Colmado de honores y con condecoraciones de gobiernos de Rusia y Francia, por mandato de la reina Victoria regresó de nuevo a Guyana para definir sus límites con Venezuela y Brasil, creando la llamada “Línea Schomburgk” que todavía determina sus fronteras y que es parte del gran conflicto vigente hoy día entre Venezuela y Guyana sobre los límites territoriales. Pasó luego a Barbados donde publicó una obra sobre la botánica y la zoología de esa isla. Fue en el año de esa publicación, 1848, cuando recibió una carta del canciller Palmerston informándole que la reina Victoria lo había designado primer cónsul de Inglaterra en la República Dominicana.

Después de un breve viaje a Alemania para despedirse de su anciano padre, llegó a Santo Domingo el 29 de enero de 1849 donde pasó ocho años y cuatro meses, saliendo en mayo de 1857. El nombrar a una persona tan eminente para un cargo en un país entonces tan poco importante, se explica por el hecho de que Inglaterra, aunque no ambicionaba tomar el control de la República Dominicana, sí quería que Schomburgk se ocupara de impedir que ese país y su Bahía de Samaná fuesen adquiridos o controlados por Estados Unidos, Francia o España, lo que logró Schomburgk. Entre los exitosos argumentos que utilizó fue que mulatos y negros dominicanos si llegaban a unos Estados Unidos que habían ya anexado a Santo Domingo serían convertidos en esclavos. Sus contactos con el jefe de Estado haitiano Faustino Soulouque fueron tales que logró disuadirlo de seguir invadiendo a la República Dominicana, lo que le dio a Schomburgk fuerza política frente al gobierno dominicano para bloquear su deseo de anexión a Estados Unidos. (Para su papel en la política dominicana ver Bernardo Vega, “La cuestión racial y el proyecto de anexión a los Estados Unidos en 1874”. Santo Domingo, Academia Dominicana de la Historia, 2019, págs. 40, 43, 49-54, 90).

Durante su estadía en el país los presidentes dominicanos fueron Pedro Santana, Manuel Jiménez, Buenaventura Báez y Manuel de Regla Morel, todos anexionistas. En fin, que Schomburgk, buscando los objetivos ingleses, logró defender la soberanía y la independencia dominicana.

Durante sus ocho años en el país el eminente inglés publicó sobre las corrientes y mareas de la isla La Mona y también sobre la costa sur de Santo Domingo. Otra investigación cubrió fue la posición geográfica de Santo Domingo y, en el campo de la etnología fue el autor del primer reporte sobre la plaza ceremonial taína de San Juan de la Maguana, así como sobre las pictografías y petroglifos de las Cuevas del Pomier cerca de San Cristóbal. Igualmente escribió sobre sus visitas al valle de Constanza y el Cibao, sobre una montaña, la Loma Peguera, con recursos minerales importantes en la zona de Maimón, un análisis sobre los principales puertos de las costas dominicanas, otro trabajo sobre la Península y Bahía de Samaná y, sobre todo, confeccionó un mapa del país, el primero moderno y que data de 1858 resultante de todas sus observaciones durante sus múltiples viajes por la República Dominicana.

Tuvo amplia correspondencia con el Jardín Botánico Inglés, Kew Gardens, que hemos logrado entregar al Jardín Botánico de Santo Domingo. Una planta ornamental (galpheria graolis) que descubrió mantiene en su honor su nombre vulgar, “la consulita”.

Al abandonar el país en 1857 Schomburgk fue ascendido a cónsul en Tailandia. Tan solo seis años después tuvo lugar la anexión a España. Algunos especulan que, si Schomburgk se hubiera quedado, esta no hubiese tenido lugar.

Bernardo Vega

Historiador, economista

Economista, historiador, autor de decenas de libros. Impenitente columnista, fue gobernador del Banco Central y embajador ante la Casa Blanca. Ex director del periódico "El Caribe" y de la revista "La Lupa Sin Trabas". Actualmente es presidente de la Academia Dominicana de la Historia.

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