Desde el primer día de entrenamiento de vuelo en la carrera de todo piloto, queda claro que aquellos con la piel suave, que no puedan manejar la crítica constructiva, deben cambiar de carrera. Y es que el estudiante de piloto aprende observando, practicando y siendo criticado por su instructor. Cada maniobra, cada decisión, es analizada y criticada ya sea en el momento del vuelo o a su término, y la importancia de dejar el ego atrás y aceptar esa crítica se vuelve natural. Y es precisamente la parte del manejo del ego la que luego, en la carrera del piloto, se vuelve más importante.

En las operaciones de líneas aéreas, uno de los principios fundamentales es el trabajo en equipo. El factor humano es parte primordial en la seguridad operacional de la aviación, y con ello, el trabajo en equipo de las tripulaciones dentro de las cabinas, así como de los equipos de apoyo fuera de estas. Es por ello que entrenamientos como el Manejo de Recursos de Tripulación (CRM por sus siglas en inglés) fue creado a finales de los 70 en los Estados Unidos.

Las estadísticas de accidentes e incidentes aéreos en ese momento apuntaban a un problema fundamental en la cabina: la ruptura del trabajo en equipo debido a la barrera de poder entre capitanes y primeros oficiales. El ego, o las distancias de poder culturales entre superiores y subalternos, creaba distancia y dificultaba la cooperación, pero sobre todo, evadía una parte crucial en la operación: la corrección y la crítica.

Por eso, uno de los principios fundamentales modernos del trabajo en equipo con relación a las tripulaciones de vuelo es, precisamente, el manejo del ego y la apertura a la crítica y las observaciones con miras a la mejora. El piloto profesional debe estar abierto a recibir críticas de sus colegas, de sus instructores, de sus jefes y hasta de sus subalternos. Sobre todo, debe estar dispuesto a autocriticarse y a aprender de dicha retroalimentación.

Dicho esto, nos resulta sorprendente la actitud tomada por una de las asociaciones de pilotos en RD por algunas de las críticas que hemos hecho del sistema dominicano.

Buenas prácticas

Conscientes de las lecciones aprendidas por el éxito de programas de trabajo en equipo y apertura como CRM, los organismos internacionales ligados a la aviación han empujado para una mayor apertura de las trabas sociales en torno a la crítica y la mejora de sistemas de aviación civil. Los anexos 13 (investigación de accidentes) y 19 (gestión de seguridad operacional) del Convenio de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) establecen claros lineamientos de cómo debe llevarse a cabo esa importante función de crítica y autocrítica de los sistemas de aviación civil en todo el mundo. La OACI deja claro en sus documentos que es importante no solo investigar las causas de los accidentes e incidentes, sino también compartir los detalles de lo encontrado en esas investigaciones, con miras a aprender de lo sucedido. Esto, a su vez, se convierte en un ciclo de análisis, crítica y mejora del sistema, donde los egos y sentimientos de grandeza deben quedar atrás.

De igual manera, OACI establece la importancia de los reportes de seguridad operacional, que sirven de fuente de información crucial para las autoridades y operadores aéreos, con miras a corregir debilidades en el sistema. Funge como una especie de crítica privada que justamente busca evitar llegar a incidentes o accidentes, aquellos que el sistema tanto trata de evitar.

Protección del informante

Pero no todo es color de rosa en la aviación. Si bien es cierto que, estadísticamente, la apertura a la crítica y el análisis de errores de otros es fundamental para la seguridad operacional en la aviación, es indudable también que los seres humanos no todos tomamos la crítica de la misma forma.

Ambos los organismos internacionales como OACI y las agencias reguladoras nacionales como la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos han establecido programas y regulaciones de protección de informantes, con miras a ocultar las identidades de quienes informen de debilidades en el sistema y evitar represalias.

Con esto se busca mantener abierto los canales de autocrítica dentro del sistema, así como de aprendizaje de los errores de los demás a través del análisis de eventos e incidentes donde se han producido desviaciones de las regulaciones.

Es por ello que hemos sido tan críticos de la reforma de la Ley de Aviación Civil 491-06 en República Dominicana, así como de la Regulación Aeronáutica Dominicana (RAD) 20, en cuanto a la aplicación de dicha ley. En ella se consagra la filosofía punitiva hacia aquellos que se desvíen de la regulación de manera no intencional, y no se protege al informante que busca mantener su anonimidad por miedo a represalias, todo en una clara desviación de las buenas prácticas establecidas por OACI y FAA.

Por esto resulta no solo contradictorio, sino también alarmante que una asociación de pilotos de RD exija que se publiquen los nombres y datos de aquellos que han informado, de manera confidencial, eventos o incidentes de seguridad operacional. De igual forma, que exija que se ofrezcan detalles de incidentes de seguridad operacional mencionados, como forma de crítica, con miras a revelar identidades de personas envueltas en dichos incidentes. Esto va totalmente en contra de todo lo establecido en las regulaciones nacionales e internacionales, así como en las buenas prácticas.

Críticas al sistema dominicano

Durante años, el Consejo de Capitanes, una organización sin fines de lucro formada por capitanes de aerolíneas de Estados Unidos de origen dominicano, ha tenido la misión de analizar y exponer las virtudes y deficiencias del sistema de aviación dominicano. Su misión nace luego del accidente aéreo de Helidosa en 2021, cuando observamos un vacío en esa parte fundamental de la aviación en todo sistema democrático: la autocrítica.

Y es que, aunque nuestro sistema ha experimentado un crecimiento extraordinario en los últimos años, su estructura interna sigue siendo débil frente al manejo de desviaciones y autocrítica. La “vieja guardia” sigue enfrascada en una mentalidad pre-modernismo, en la que “el superior siempre tiene la razón, aún más cuando no la tenga” que llevó a tantos accidentes aéreos en Estados Unidos y otros países desarrollados en la era pre-CRM.

Quienes criticamos desde afuera no lo hacemos con intención de dañar o de grandiosidad; lo hacemos porque así es nuestro día a día en el sistema norteamericano. La crítica y autocrítica dentro del sistema de aviación estadounidense es directa, y en ocasiones hasta brutal, pero empuja cambios profundos y evita accidentes. Está profundamente arraigada en el profesional aeronáutico norteamericano, y aunque entendemos que existen diferencias culturales, queremos que el sistema dominicano sea así algún día.

Como profesional del sector, es triste ver a colegas sentirse ofendidos porque se critique abiertamente al sistema del que forman parte. Olvidan que la crítica, como hemos expuesto, es parte fundamental de todo sistema de aviación, y que debe ser parte de cada vuelo y cada operación. El profesional aeronáutico, tanto en Santo Domingo como en Pekín, debe estar abierto a ser criticado, a dejar atrás el ego, corregir y aprender de dicha crítica, pues ello demuestra no solo madurez profesional, sino también una buena cultura de seguridad operacional.

Francisco Díaz

Capitán de aerolíneas

Francisco J. Díaz es capitán de Boeing 747 en una aerolínea de los Estados Unidos, con más de 20 años de experiencia. Es egresado de la licenciatura y la maestría en Ciencias Aeronáuticas de la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, en Daytona Beach, Florida. Además, es presidente y fundador de las organizaciones sin fines de lucro Consejo de Capitanes y la Asociación Dominicana de Aviación General (ADAG). Asimismo, es miembro del consejo asesor de la Asociación de Pilotos Dominicanos en el Exterior (DPA, por sus siglas en inglés).

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