Uno de los inspiradores del movimiento iliberal denominado la Ilustración Obscura es el empresario Peter Thiel. Con estudios de filosofía en la Universidad de Stanford, donde fundó el periódico The Stanford Review, Thiel profesa la filosofía libertaria, por lo que es un enemigo acérrimo del Estado y glorifica una concepción absoluta de la libertad individual.

En 2009 publicó “La educación de un libertario” (The Education of a Libertarian). En este escrito reafirma su convicción anticomunitaria que le hace rechazar los impuestos como mecanismo de recaudación en beneficio del bien común. (https://www.cato-unbound.org/2009/04/13/peter-thiel/education-libertarian/).

Pero, a diferencia de otros libertarios, Thiel proclama la incompatibilidad entre libertad y democracia. Los ciclos de crisis dentro del capitalismo estadounidense, que Thiel atribuye a la incapacidad de las élites gobernantes de asumir los supuestos libertarios, lo lleva a una gran decepción sobre la posibilidad de lograr una reforma estructural del sistema mediante la educación.

Thiel propone como alternativa escapar de la política en todas sus expresiones, desde los sistemas totalitarios, como la antigua Unión Soviética, hasta los modelos de la socialdemocracia europea. Para ello, Thiel cree en propiciar el aceleramiento de la tecnología para lograr espacios de libertad individual.

La colonización tecnológica del espacio exterior y del espacio marítimo son otras posibilidades de realización de su objetivo. En todo caso, desde su perspectiva, estos nuevos espacios no deben ser gobernados políticamente. La política es, al fin y al cabo, el arte de las polis, implica la deliberación intersubjetiva. Thiel aspira a nuevos espacios gobernados como empresas tecnológicas, esto es, de modo no deliberativo. “El destino de nuestro mundo puede depender del esfuerzo de una sola persona que construya o propague la maquinaria de la libertad que hace del mundo un lugar seguro para el capitalismo”.

En otras palabras, la utopía de Thiel, asumida por la Ilustración Obscura, se resume en la creación de un mundo de espacios regulados por monopolios tecnológicos y gobernados por CEOS que dirijan los procesos sociales de un modo vertical y eficiente, sin lidiar con los obstáculos asociados a las negociaciones y a la búsqueda de consensos característicos de los regímenes democráticos. Sin embargo, ¿es la democracia tan ineficaz como quieren convencernos Thiel y sus seguidores? ¿No existe una contradicción entre defender la libertad personal y propiciar una monarquía tecnológica?

Leonardo Díaz

Filósofo y ensayista

Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco, con líneas de investigación en las áreas de epistemología social, ética ciudadana y filosofía política. Conductor del Podcast de filosofía Conversaciones de la caverna y del programa D−ética TV. Presidente de la Asociación Dominicana de Filosofía. Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana por la Comisión de Filosofía y Epistemología. Premio Nacional de Ensayo Científico (2015). Premio de Ensayo Pedro Francisco Bono (2012). Integrante de la reunión constitutiva de la Red Iberoamericana de Filosofía. Fue miembro de la Comisión de Alto Nivel para la Difusión de la Filosofía de la UNESCO. Autor de Reflexiones filosóficas. Artículos de ética, política y filosofía (2018); Las tensiones de Thomas Kuhn: Una perspectiva crítica para los estudios sociales y culturales de la ciencia (2014); La filosofía y los espacios de la libertad (2012), así como de diversos artículos publicados en revistas especializadas nacionales e internacionales de filosofía. (Correo: leonardodiazsd@gmail.com; Instagram: @leonardodiazsd).

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