El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señor Qu Dongyu, de la República de China, informó que la República Dominicana logró reducir la prevalencia de la subalimentación por debajo del umbral internacional que define la condición de hambre. Según el informe, la República Dominicana se ha movido por debajo del 2.5% del umbral de desnutrición y fuera del mapa del hambre.
De inmediato el señor presidente de la República, Luis Abinader Corona y el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, quien también preside el Consejo Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conasan), anunciaron con bombos y platillos, el logro alcanzado por el país durante su gestión de gobierno, lo que, según ellos, se debe al apoyo técnico y de recursos brindados por dicha organización y a las atenciones otorgadas por el gobierno a los hombres y mujeres del campo, así como a los diferentes subsidios otorgados a los sectores sociales marginados, como el Bono Gas, el Bono Luz, Supérate, Aliméntate, a los Comedores Económicos, al Programa de Alimentación Escolar, entre otros. El ministro Paliza también se refirió al supuesto crecimiento del salario promedio del país, como un índice del crecimiento y de desarrollo económico alcanzado en esta gestión gubernamental. .
Conociendo la realidad económica, política y social que prevalece en todas las provincias del país, esta dista mucho de lo anunciado por la FAO y dado como un hecho por el presidente Abinader y por el ministro Paliza, pues aunque ha habido un ligero aumento en la producción agrícola y pecuaria, no toda la producción arrocera, de pollos, huevos, guineos, entre otros rubros, está destinada para el consumo local. Una gran parte va para los países cercanos, como Haití y para el sector turístico. Muchos de estos productos no están al alcance de los más desposeídos.
Estas informaciones es importante conocerlas porque muchos consideran que todo lo que aquí se produce es consumido por todos los sectores sociales, sobre todo, los de clase baja.
Tampoco se puede considerar el salario promedio como un índice de desarrollo y de crecimiento, pues en un país donde una minoría devenga sueldos de lujo, una gran mayoría tiene ingresos irrisorios y no tienen empleos fijos, por lo que el sueldo promedio de un país determinado, no corresponde a la realidad ni al grado de desarrollo y crecimiento de este. Esto no es más que un simple sofisma.
La FAO, es una agencia internacional que lidera esfuerzos para erradicar el hambre, para mejorar la nutrición, promover una agricultura y un desarrollo rural sostenible en los países en vías de desarrollo. Fue creada luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial en el año 1945 y entre sus objetivos fundamentales, procura el uso eficiente de los recursos en la agricultura; poner fin al hambre, con acceso a dietas sanas y alimentos seguros; la lucha contra el cambio climático; la reducción de la pobreza y el crecimiento económico de los países pobres.
En un país, con regiones con una gran tradición en la producción agrícola, ganadera y pecuaria, estas solo aportan el 70 % del consumo de los dominicanos, pues el restante 30 % corresponde a productos importados; una unidad de plátano cuesta en estos momentos entre 25 y 30 pesos, una libra de guineos verdes, 18; la de batatas y de yuca 30 y 40 pesos; la de carne de pollos 90 pesos, una libra de arroz 45, la de carne de res 150 y un huevo 10 pesos;
con un alto costo de los productos de primera necesidad; la canasta familiar ronda los 52 mil pesos y el salario mínimo, 17 mil pesos mensuales.
Además, con los servicios públicos a punto de colapsar; que muchos productos se dañan y perecen por falta de ventas y de electricidad; cuando existe un gran desempleo, en el que millones de personas salen a las calles a buscar su sustento diario con muchas dificultades, muchas familias solo pueden preparar dos comidas en el dia y otras a penas una sola.
En estas condiciones tan precarias, les resulta casi imposible obtener los alimentos necesarios que le proporcionen una nutrición adecuada, por lo que se nos hace muy cuesta arriba, aceptar la información de que ya hemos alcanzado la meta de hambre cero, como lo acaba de dar a conocer la FAO y reafirmado por el presidente de la república.
Es posible que las informaciones y las estadísticas reunidas y suministradas a la FAO y a su director, no estén bien fundamentadas, que no correspondan a nuestra realidad. También, es muy probable que el señor Dongyu no conozca la verdadera realidad socio económica de nuestro país, o que se haya formado una idea erróneamente por la gran cantidad de vehículos de lujos que posee un sector de la clase alta del país, o por las grandes cadenas de supermercados y plazas comerciales establecidas en el país donde solo acuden y adquieren sus productos las personas de clase media alta, que son la minoría.
Eso sería lo ideal y ojalá poder alcanzar algun dia dicha meta, porque con ello aumentaría el crédito y el prestigio de nuestro país.
Ya hemos expresado en otros momentos, que los subsidios sociales otorgados por el gobierno, no reducen la pobreza extrema ni contribuyen a lograr la soberanía alimentaria, por el contrario, la recrudecen, pues con este proceder, se contribuye a crear un Estado benefactor, clientelar y paternalista.
Por todo lo ante expresado, con la debida consideración que nos merece el director de la FAO, señor Dongyu, el señor presidente de la República, Luis Abinader Corona y el propio ministro de laPpresidencia, nos resulta muy difícil aceptar como buena y válida la información de declarar a la República Dominicana en estos momentos, libre de hambre o hambre cero.
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