Producto del trabajo de muchos años que nos da la expertiz para conocer y compartir las vivencias de las mujeres víctimas de violencia desde dentro, con frecuencia los artículos que escribo intentan desarrollar la conciencia de lo difícil del trayecto, las soledades que viven y lo afectadas que quedan por el trauma de la violencia.
Hoy, sin intentar romantizar el tema, me animé a compartir la buena noticia de la recuperación de las mujeres a propósito del concierto con la prodigiosa y reconocida violinista dominicana Aisha Syed, organizado por la Procuraduría General de la República a través del Servicio Nacional de Representación Legal de los Derechos de las Víctimas (RELEVIC).
El concierto fue nombrado como “Notas para sanar el alma”, un espacio dedicado a honrar la resiliencia y fortaleza de personas que han afrontado situaciones difíciles y seguido adelante. La anfitriona era la Procuradora General de la República, Magistrada Yeni Berenice Reynoso y ahí estaba un grupo de nuestras mujeres, representando a todas las que han tenido el coraje de denunciar, afrontar el dolor y sanar para continuar.
Para mí fue retador asistir pues la noche anterior regresé de un largo viaje de vacaciones y con todo y jet lag me organicé pues el “deber llamaba”. Al llegar al salón, ellas nuestras mujeres, fueron las que me recibieron con alegría y con los rostros llenos de curiosidad y ánimo, aquí comenzó a disminuir mi cansancio pues ellas me contagiaron.
Luego inició el golpe de realidad más hermoso y restaurador que haya tenido. La sola presencia de esta Dominicana, joven, talentosa, humilde y cariñosa que solo se equipara a las notas del violín de 300 años que la acompaña, nos convocó al placer del disfrute de la música en su más profunda expresión espiritual que tiene el poder de renovar el alma y el cuerpo.
Y así como sané yo esa noche, sanaron ellas, se alimentaron, se reconocieron y sumaron una nueva experiencia en su camino de sanación que en el Centro, el arte les ha permitido profundizar y llegar a los más apartados recovecos de su mundo emocional. Al terminar el concierto estaban felices, conmovidas, impactadas y agradecidas. Una de ellas dijo, “es que estar en el Centro no es solo hablar con una psicóloga, es muchas cosas, es todo esto que tenemos la oportunidad de disfrutar”. Sus palabras continuaron reconfortando mi cuerpo y espíritu.
Por supuesto, después de las fotos protocolares de las autoridades las busqué a todas y como un batallón de lobas renovadas requerimos una foto con la Magistrada Yeni Berenice, quien llenó su cara de alegría y dijo “esta es una foto trascendental”. Como siempre lo hacemos para cuidarlas, ellas de espaldas y nosotras de frente hicimos una foto para la historia de una experiencia única para ellas y para cada una de las personas que tuvimos el privilegio de estar allí esa noche.
Y si, de estas historias también hay muchas y prometo compartirlas más a menudo, pues es lo que le da sentido a nuestro trabajo. Ellas logran salir, recuperar sus vidas y su alegría con la responsabilidad y constancia de hacerse cargo de ellas mismas, trabajar y dejarse acompañar por un equipo que con la misma responsabilidad, profesionalidad y mucho amor, las vemos transformase
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