Con Gaza en el corazón
La verdad es que en estos tiempos todo se vende y todo se compra, las necesidades del mercado marcan la tendencia. Recordemos, una vez más, a Nuccio Ordine (1958-2023), extraordinario maestro italiano, quien lamentaba que incluso el lenguaje universitario se ha mercantilizado, denominando “crédito” educativo al número de asignaturas que deben cursarse. Nos dejó, sobre todo, su libro La inutilidad de lo inútil, una joya para quien quiera disfrutar del conocimiento con mayúsculas.
De la necesidad evidente de conocer acerca de nuestros miedos y condiciones que nos hacen sufrir, como es la ansiedad y las enfermedades mentales, surge la llamada “autoayuda”, que es el despropósito en sí mismo. Porque si una persona está mal, con sentimientos que no puede controlar, debe acudir a un profesional de la salud mental… o habrá perdido también la capacidad de “autoayudarse”.
Ciertamente, la educación para la salud es parte importante de los conocimientos sanitarios que se necesitan para prevenir y acudir a una asistencia en condiciones. Evitar el sedentarismo, el sobrepeso y otras conductas son beneficiosas para la salud.
El problema surge cuando se reducen a la mínima expresión conceptos tan complejos como la bioquímica cerebral. No está mal saber que existen neurotransmisores, lo grave es hacer un dogma de ello, denominar “positivo”, “tóxico” a las personas o proclamar que con un abrazo o un “amigo vitamina” se va a atenuar el sufrimiento, porque no es verdad.
El contexto social y las circunstancias que rodean la manifestación de los síntomas y signos de una persona están directamente relacionados con su extracto social. La ansiedad no se manifiesta igual en Naco que en Guachupita, porque las condiciones sociales de bienestar son diametralmente opuestas. Tener las necesidades básicas cubiertas, estabilidad laboral, un hogar digno, acceso a los servicios sanitarios, una estructura familiar, e incluso el nivel de ruido, son fundamentales y no se pueden desvincular de lo biológico. Todo está estrechamente vinculado al contexto.
La autoayuda es hoy una industria millonaria que se basa en un disconfort colectivo llamado ansiedad, un miedo que no tiene cara y forma, pero que no deja vivir y se busca aliviar de cualquier manera.
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