En mi pasado artículo escribí sobre la influencia de Kant en la idea de un orden internacional regido por derechos para preservar la paz entre los Estados, base de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de organismos internacionales como las Naciones Unidas. Seguir esta perspectiva implica entender que el orden político debe regirse por unos principios normativos a priori, la política es indisociable de la ética.

En contraposición a Kant se encuentra la figura de Carl Schmitt (1888-1985). Schmitt rechaza el apriorismo kantiano y desvincula la ética de la política porque, para él, oculta un aspecto constitutivo de la realidad humana: el conflicto. Desde su perspectiva, la contraposición entre amigos y enemigos es inherente a la política, no el diálogo y la negociación defendida por la tradición liberal.

La referida contraposición no tiene un carácter moral. Schmitt la percibe en términos existenciales. Se trata de un enfrentamiento que define la identidad y la sobrevivencia misma de los colectivos humanos.

El conflicto requiere la administración de una figura (persona o instancia) que mantenga la unidad del grupo: el soberano. Este es quien tiene la capacidad de decidir sobre una situación de excepcionalidad que requiera la suspensión del orden constitucional y tomar decisiones transgrediendo este orden.

De la misma manera en que Schmitt desliga la ética de la política a nivel particular, lo hace a nivel global. El devenir histórico se caracteriza por el conflicto entre imperios que intentan apropiarse de espacios por tierra y mar (hoy día deberíamos agregar ciberespacios) y regularlos instaurando un nuevo orden internacional. El derecho termina derivándose de la fuerza.

Asistimos a un escenario internacional regido por la crisis del ideal kantiano del orden internacional y de los organismos que surgieron como consecuencia del proyecto de llevar a la práctica dicho ideal.  Al mismo tiempo, somos testigos de la vigencia de la perspectiva descriptiva de Schmitt, que cada vez más adquiere, por los discursos y las prácticas de las tres principales superpotencias, el rango de ideal normativo.

Leonardo Díaz

Filósofo y ensayista

Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco, con líneas de investigación en las áreas de epistemología social, ética ciudadana y filosofía política. Conductor del Podcast de filosofía Conversaciones de la caverna y del programa D−ética TV. Presidente de la Asociación Dominicana de Filosofía. Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana por la Comisión de Filosofía y Epistemología. Premio Nacional de Ensayo Científico (2015). Premio de Ensayo Pedro Francisco Bono (2012). Integrante de la reunión constitutiva de la Red Iberoamericana de Filosofía. Fue miembro de la Comisión de Alto Nivel para la Difusión de la Filosofía de la UNESCO. Autor de Reflexiones filosóficas. Artículos de ética, política y filosofía (2018); Las tensiones de Thomas Kuhn: Una perspectiva crítica para los estudios sociales y culturales de la ciencia (2014); La filosofía y los espacios de la libertad (2012), así como de diversos artículos publicados en revistas especializadas nacionales e internacionales de filosofía. (Correo: leonardodiazsd@gmail.com; Instagram: @leonardodiazsd).

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