En mayo del año pasado, producto de la mudanza obligatoria de los tribunales ubicados en el Palacio de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, se dispuso la virtualidad obligatoria para los servicios y audiencias de la mayoría de los tribunales civiles del Distrito Nacional, y con ello la apertura total de la plataforma Acceso Digital.

En esta columna siempre hemos sido entusiastas y seguidores del proceso de implementación de Justicia Digital, liderada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, el Mag. Henry Molina y por ello, a finales de mayo pasado hicimos unas sugerencias sobre este proceso, no habiendo vuelto a publicar sobre este tema ya que era importante probar y dar tiempo al desarrollo de la plataforma Acceso Digital en su nueva etapa.

En ese sentido es preciso felicitar al equipo del Poder Judicial que ha tenido un empeño enorme en asegurar la funcionalidad de la plataforma y con ello garantizar el derecho de acceso a la justicia, así como eficientizar los procesos administrativos. Ha sido un trabajo encomiable desde entonces en tanto que Acceso Judicial ha ido actualizándose para acercar más a los tribunales con sus usuarios, así como también permitir la visualización en directo de todos los expedientes cargados al sistema.

Los trámites administrativos con los tribunales, en términos generales, en casi todas las materias se han ido agilizando, lográndose una disminución en los tiempos y costos de traslado, gracias a la magia de los depósitos de documentos y realización de solicitudes en línea.

Debo señalar que, de las seis sugerencias realizadas en mi artículo del año pasado, cuatro han sido prácticamente satisfechas y por eso la necesidad de saludar este proceso de implementación, que sabemos bien que ha tenido sus grandes retos. Sin embargo, quedan pendientes asuntos que son de gran importancia atacar y que no ameritan grandes reestructuraciones.

Con lo anterior me refiero a dos asuntos puntuales y cruciales para afianzar el derecho de acceso a la justica y que todavía en la práctica, al menos en lo que respecta al Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo, sigue teniendo graves falencias:

  1. La comunicación directa con los tribunales. Sigue siendo el talón de Aquiles de toda la reforma digital. Lo he venido indicando desde el primer momento. El centro de contacto no puede sustituir a las secretarías y por ello, bastaría con habilitar chatbox directos con cada tribunal o simplemente teléfonos que funcionen. El centro de contacto no funciona cuando existen situaciones procesales o de archivo que solo en contacto directo con el tribunal pueden tener solución y esto se ha limitado bastante.
  2. Mejorar los formularios de la plataforma y fortalecer su automatización, de tal forma que los datos de los expedientes y para la vinculación de casos no sean tan extensos, pero sobre todo evitar la duplicidad datos suministrados en un mismo expediente.

La justicia digital avanza, de momento, por buen camino y ojalá se puedan dar solución a los problemas indicados para afianzar la garantía del derecho de acceso a la justicia.

¡Enhorabuena!

Thiaggo Marrero Peralta

Abogado

Dominicano. Abogado que aspira a un Estado de Derecho pleno. Amo la música y los libros.

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