En la entrega anterior se abordó la inflación desde la teoría económica y en especial desde una perspectiva estructural regional para América Latina y el Caribe. En esta segunda parte se analiza el caso de la República Dominicana, un país que ha logrado avances importantes en estabilidad macroeconómica, pero que enfrenta desafíos persistentes en materia de costo de la vida y poder adquisitivo. Este contraste entre buenos indicadores agregados y tensiones sociales subyacentes constituye uno de los principales dilemas económicos del presente.
La vía más utilizada para calcular la inflación es la variación del Índice General de Precios del Consumidor (IPC), y para esto El Banco Central de la República Dominicana utiliza la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH). Con estos datos se dan respuestas a dos preguntas: a) Qué consumen los hogares?, y en b) qué proporción gastan?.
El Banco, en su metodología para calcular el Índice del Precio al Consumidor (IPC) base anual octubre 2019 – septiembre 2020, cuantificó las ponderaciones de los distintos grupos de productos que conducen a la determinación del IPC. El siguiente cuadro es tomado del Banco Central:
Podrán observar que cinco grupos de bienes concentran el 72.4% de la ponderación: a) Alimentos y Bebidas No Alcohólicas (23.84), b) Transporte (16.65%), c) Vivienda (12.98), d) Bienes y Servicios Diversos (10.31), y e) Restaurantes y Hoteles (8.62%). En el penúltimo el Banco Central, incluye: “Seguros de vehículos, salud y servicios funerarios, guardería, celebración de eventos y trámites para pasaporte.”
Desde una perspectiva macroeconómica y de transmisión externa, dentro de la canasta básica del IPC dominicano, los grupos más afectados por los cambios de precios internacionales son aquellos con alto componente importado, alto contenido en commodities globales o fuerte exposición a mercados internacionales.
El grupo Alimentos y Bebidas No Alcohólicas es sensible porque muchos de estos productos requieren de insumos importados, por ejemplo el pan, las pastas, aceites, leche en polvo, incluso entre otros los huevos por costo de alimento balanceado. El transporte es elevadamente sensible por su impacto en los derivados de petroleo. La vivienda por los materiales de construcción, hierro y acero, cemento, hoteles, bares y restaurantes, entre otros. También, debemos incluir la salud tanto por los medicamentos, como por los instrumentos médicos y en esa misma línea las comunicaciones, electrodoméstico, y la educación
Queda claro que en el IPC de República Dominicana influyen factores estructurales, vinculados a la dependencia externa de lo que importamos. De esta forma y considerando que son bienes que proceden del exterior, los precios pueden variar no solo por los cambios de precios internacionales, si no por variación del tipo de cambio, ya que todo lo que se importa se paga en divisas.
El coeficiente de apertura de la economía dominicana, por el lado del las importaciones supera el 30% y la estructura de estas muestran que alrededor del 70% son importaciones de bienes de consumo y de materia prima. El resto es bienes de capital.
Desde el punto de vista macroeconómico, la República Dominicana ha mantenido por años una inflación relativamente controlada en comparación con otros países de la región. La credibilidad de la política monetaria, la capacidad de respuesta ante choques externos y el anclaje de expectativas han permitido evitar episodios inflacionarios desordenados. En este esfuerzo ha sido clave el rol del Banco Central de la República Dominicana, cuya actuación ha contribuido a preservar la estabilidad de precios como un activo fundamental de la economía nacional.
Por otro lado, en la misma línea de este artículo nos encontramos con el tema de la distribución del ingreso. El instrumento principal para estos cálculos es la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT), pero también se utiliza la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENGIH), entre otros. El indicador más utilizado es el coeficiente de GINI, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso dentro de una población, donde cero es igualdad perfecta y uno es desigualdad perfecta. Mientras más se acerca a uno, más desigual es ese país.
Por lo general este coeficiente en RD se ubica ente 0.45 – 0.50, esto indica que tenemos una situación de moderada desigualdad. El Gini mide desigualdad del ingreso real. Si la inflación afecta más a los hogares pobres que a los ricos, el Gini aumenta y el país se torna más desigual. Lo contrario ocurre cuando aumentan los ingresos por encima de la inflación.
El tercer concepto con que se titula el artículo es el costo de la vida. Como escribimos en el artículo anterior este es el valor monetario de una canasta de bienes y servicios necesaria para sostener un nivel de vida dado.La inflación en el tiempo, provoca cambios en el costo de la vida, en la misma dirección.
Según el cuadro siguiente tomado del Banco Central al mes de enero 2026, el promedio nacional es de RD$48,734.28, que comparado con enero del año 2025, implicó un incremento de RD$2,313.60. Con relación al cierre de diciembre el aumento fue un poco más de RD$192.0.
Pueden ver que en el cuadro anterior a quintil más altos mayor el monto que se necesita para cubrir su canasta, debido a la estructura de consumo diferenciado por segmento. Por ejemplo el quintil 1 que agrupa al 20% más pobre tiene una mayor carga en los elementos de alimentos y bebidas, alrededor del 35% al 45%, mientras que quintil 5, o 20% más rico el costo en alimentos y bebidas es entre 15% y 20%. El análisis de los datos permite verificar que el transporte es más elevado en quintil más alto y que con relación al recreación, la cultura, hoteles y restaurantes, en el primer quintil es muy bajo mientras que es más alto en el 20% más rico.
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