Tras una serie de victorias en elecciones regionales, el Partido Bharatiya Janata del primer ministro Narendra Modi ostenta un dominio de la política india no visto desde los mandatos de la familia Gandhi en la década de 1980. Sin embargo, ahora se enfrenta a una de las mayores pruebas de sus 12 años en el poder. Las protestas de la Generación Z — aproximadamente entre 14 y 29 años de edad — latentes durante semanas, estallaron el lunes cuando miles de partidarios del movimiento de las Cucarachas — liderado por jóvenes — protestaron en las calles de Nueva Delhi para exigir cambios en el sistema educativo. La policía respondió disparando gases lacrimógenos y golpeando a los asistentes con porras. Posteriormente, el martes, el líder de la oposición, Rahul Gandhi, quien protestó en frente de la residencia de Modi en señal de solidaridad, fue detenido brevemente. Esta respuesta contundente no hará más que profundizar el resentimiento de un poderoso grupo demográfico que se muestra cada vez más inquieto por sus perspectivas de futuro.
El movimiento de protesta surgió en Internet después de que, en mayo, el presidente del Tribunal Supremo de India comparó a algunos jóvenes desempleados con "parásitos" y "cucarachas". Sus recientes movilizaciones, incluyendo la marcha hacia la capital de esta semana, se han centrado en un fallido examen de acceso a estudios de medicina que resultó un fiasco y al que se presentaron 2.3 millones de personas a principios del verano. Tras conocerse que las preguntas se habían filtrado, los aspirantes tuvieron que repetir el examen — de vital importancia para su futuro — pocas semanas después. A raíz de los suicidios de varios estudiantes relacionados con el escándalo, los manifestantes han salido a las calles exigiendo reformas y la dimisión del ministro de Educación.
No obstante, la polémica y las protestas también se han convertido en una vía para canalizar las frustraciones más amplias de los jóvenes. Los exámenes de acceso a carreras de prestigio y a la administración pública son ferozmente competitivos y deliberadamente difíciles — los estudiantes suelen invertir años y grandes sumas de dinero en su preparación — ya que las instituciones buscan filtrar a los candidatos en el país más poblado del mundo. Alrededor del 30 por ciento de la población india en edad universitaria cursa estudios superiores, pero sólo entre el 1 por ciento y el 2 por ciento de los aspirantes logran obtener una plaza en las universidades y centros de mayor prestigio. Aun así, las oportunidades laborales bien remuneradas son escasas. Un estudio reciente estimó que el 40 por ciento de los jóvenes graduados se encuentra en situación de desempleo.
La mejor estrategia para el gobierno de Modi sería abordar rápidamente las quejas de los jóvenes. Debe seguir adelante con los esfuerzos para reformar a fondo la Agencia Nacional de Exámenes — que se ha visto afectada por repetidos escándalos de filtraciones — a fin de garantizar protocolos de seguridad más estrictos y una mayor rendición de cuentas. El propio sistema de evaluación también requiere una reforma, orientándose hacia pruebas continuas a lo largo del año que evalúen una gama más amplia de competencias, en lugar de exámenes únicos basados a menudo en la memorización mecánica. Asimismo, la financiación pública merece una revisión, ya que se inclina de manera desproporcionada hacia las instituciones de educación superior más elitistas.
Sin embargo, estas iniciativas deberían complementarse con medidas económicas más amplias que fomenten la contratación en el sector privado y promuevan vías alternativas a la universidad. Esto debería incluir flexibilizar las regulaciones y combatir el favoritismo empresarial que obstaculiza la expansión de los negocios, la inversión extranjera directa y la creación de empresas emergentes en todo el país.
El BJP debe demostrar que toma en serio las inquietudes de los jóvenes de India. Políticos de la oposición, celebridades y activistas destacados — entre ellos Sonam Wangchuk, quien ha mantenido una huelga de hambre — están expresando su apoyo al satírico Partido Popular de las Cucarachas, nombre oficial del movimiento. El gobierno de Modi es consciente de la rapidez con la que se propagaron las protestas de la Generación Z, impulsadas por las redes sociales, en Bangladés en 2024 y en Nepal en 2025.
En lugar de responder a la frustración de sus jóvenes con porras y detenciones, la democracia más grande del mundo debería optar por el diálogo y la reforma. Los jóvenes de India no sólo constituyen un sector electoral clave, sino que son también el mayor activo del país.
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