El pasado jueves, 17 de septiembre, participamos del programa 55 Minutos con Julissa Cespedes de CDN. Allí dimos a conocer nuestra preocupación por la dirección que lleva la aviación civil dominicana. Dentro de nuestra exposición hablamos de varios incidentes preocupantes, tanto en los vuelos presidenciales como en las operaciones de las aerolíneas. Y es que el aumento de la aviación dentro de República Dominicana ha significado un importante reto para las autoridades, las cuales han fallado en adaptarse al sistema para el acelerado paso de crecimiento.

Esta problemática no es única de República Dominicana; otros países en vías de desarrollo, y en los que la economía ha tenido un importante crecimiento, también han vivido un acelerado incremento de sus operaciones aéreas, siendo el aumento de los incidentes y accidentes aéreos muchas veces el penoso resultado. En todo sistema de aviación civil existen riesgos latentes que permanecen dormidos dentro del sistema, fallas estructurales que, a medida que aumentan las operaciones, comienzan a salir a la luz hasta que, efectivamente, comienzan a causar desviaciones e incidentes.

Vuelos presidenciales

Como toda operación aérea, los vuelos presidenciales no escapan de la necesidad de seguir las reglas básicas de seguridad operacional. Los aviones, pilotos, mecánicos y técnicos envueltos en dichas operaciones deben pasar los mismos rigurosos exámenes y revisiones para tener las licencias y habilitaciones para operar las aeronaves en dichos vuelos.

Por ello resulta preocupante que, solo en la administración del presidente Luis Abinader, hayamos detectado varios incidentes de importancia en materia de seguridad operacional. Esto claramente nos indica que el sistema nacional de aviación civil peca de importantes debilidades.

Uno de los incidentes más preocupantes en esta operación fue detectado a finales del pasado 2025, cuando pilotos de una aerolínea local que opera dichos vuelos se acercaron a nosotros para exponer su preocupación sobre un piloto en particular que había sido asignado a los vuelos presidenciales.

El colega en cuestión tenía serios problemas de alcoholismo, y era conocido en la planta de pilotos de su empresa por llegar con olor a alcohol a los vuelos que realizaba. Los pilotos no solo tenían el testimonio crudo de dichas acciones, sino que también contaban con grabaciones del colega totalmente embriagado horas antes de operar el avión presidencial.

Esto claramente es una seria violación de todas las reglas de seguridad operacional tanto en República Dominicana como en el resto del mundo, además de una seria amenaza de seguridad nacional por tratarse del presidente de la República, por lo que nuestro equipo inmediatamente contactó a las autoridades, y el piloto fue removido de los vuelos presidenciales.

Pero las debilidades del sistema salieron a la luz: el IDAC no contaba con los laboratorios contratados para las pruebas de alcohol y drogas, y no tenía récord reciente de haber realizado las pruebas aleatorias a los pilotos de esa empresa, lo que no le había permitido detectar la situación. Sin pruebas fehacientes, debió optar por dejar al piloto continuar operando los aviones de pasajeros de dicha empresa.

En otros incidentes preocupantes, una aeronave con el presidente Abinader a bordo se vio envuelta en un regreso de emergencia al aeropuerto de salida, cuando presentó un fallo eléctrico y se llenó de humo. En otro incidente, un vuelo también con el presidente a bordo se vio obligado a aterrizar en un aeropuerto alterno en ruta, no planificado, cuando se determinó, por errores de planificación, que no tendrían el combustible necesario para llegar a destino de manera segura.

Debe ser preocupación para todos no solo que la situación de seguridad operacional se haya deteriorado a medida en la que hemos crecido, sino también que haya alcanzado al presidente de la República. Esto indica un serio problema de cultura de seguridad operacional. Debemos trabajar en mejorar toda la estructura de aviación civil en nuestro país y evitar caer en la estadística de otros países que han crecido al igual que nosotros, donde dicho crecimiento ha significado un aumento de los incidentes y accidentes.

Francisco Díaz

Capitán de aerolíneas

Francisco J. Díaz es capitán de Boeing 747 en una aerolínea de los Estados Unidos, con más de 20 años de experiencia. Es egresado de la licenciatura y la maestría en Ciencias Aeronáuticas de la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, en Daytona Beach, Florida. Además, es presidente y fundador de las organizaciones sin fines de lucro Consejo de Capitanes y la Asociación Dominicana de Aviación General (ADAG). Asimismo, es miembro del consejo asesor de la Asociación de Pilotos Dominicanos en el Exterior (DPA, por sus siglas en inglés).

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