Desde los albores del cooperativismo moderno, iniciado con los Pioneros de Rochdale en 1844, la administración ha constituido uno de los pilares esenciales para garantizar la supervivencia y el desarrollo de las cooperativas. Pero la realidad actual está obligando a replantearse la gestión cooperativa.

Durante décadas, la gestión ha significado planificar, organizar, dirigir y controlar los recursos de una organización. Pero cada día el mundo y las propias sociedades se hacen más complejos expresándose también en la forma de gestionar. Incluso es necesario comprender que los enfoques cambian muchas veces la forma de hacer las cosas y las prioridades.

Por ejemplo, en los últimos veinte años del siglo XIX y primera mitad del siglo XX ocurrieron los pensamientos que dieron orden y fundamento disciplinario iniciando con la administración sistémica de Henry Towne y Daniel C. McCallum cuya idea central fue la racionalidad organizativa y los procedimientos administrativa, la aparición de la administración científica de Frederick W. Taylor, Frank y Lillian Gilbreth, Henry Gantt enfocada en aumentar la productividad mediante la medición, especialización y estandarización del trabajo, así como los aportes de Henri Fayol enfocados a administrar mediante funciones: planificar, organizar, dirigir, coordinar y controlar, perfilaron la relevancia de los enfoques para abordar los fines empresariales.

Max Weber aportó el enfoque de organizar racionalmente mediante normas, jerarquías, competencias y autoridad legal, en tanto que Elton Mayo, Mary Parker Follett reconocieron la influencia de los grupos, la motivación y las relaciones sociales en el desempeño, como temas relevantes.

A partir de esos momentos son muchos los avances teóricos y prácticos que ha logrado la administración. Son muchos y variados los aportes de importantes pensadores de la administración pasando por los enfoques de comportamiento, los cuantitativos, los estructuralistas, los sistémico, contingencial, la administración por objetivos, la calidad  la mejora continua, estratégico, cultura organizacional, gestión por procesos y reingeniería, gestión del conocimiento y aprendizaje organizacional, gestión de resultados, gobernanza, responsabilidad social y sostenibilidad,  gestión ágil e innovación y hoy se habla de administración digital e inteligente. Estamos seguro de que en el mañana aparecerán nuevos aportes, ya que se trata de un mundo dinámico.

Un estudio más profundo del tema, demostraran que sin dejar de reconocer la utilidad y la importancia de los aportes, cada uno se encuentra con limitaciones que crean la necesidad de seguir avanzando, resultando insuficientes los enfoques tracciónales.

La globalización, la revolución digital, los riesgos financieros, los nuevos requisitos regulatorios, la sostenibilidad ambiental y el aumento de las exigencias de transparencia han cambiado la forma en que se gestiona cualquier organización y, por lo tanto, todas las cooperativas deben hacerlo.

La gestión cooperativa ya no puede ser únicamente sobre el cumplimiento de procedimientos administrativos. Eso es lo que realmente ha hecho con el propósito de armonizar los objetivos económicos, sociales, humanos y éticos dentro de la empresa con toda la propiedad compartida por sus miembros. Esto hace que la gestión cooperativa sea mucho más complicada que la gestión empresarial tradicional.

Una empresa comercial gestiona sus recursos para maximizar el retorno de la inversión del dinero que está invirtiendo y una cooperativa gestiona los recursos de sus miembros para crear bienestar para sus miembros, promover la democracia interna y contribuir al crecimiento de la comunidad.

La literatura administrativa clásica, desde Henri Fayol hasta Peter Drucker, ha definido la administración como el proceso de planificar, organizar, dirigir y controlar los recursos organizacionales para alcanzar objetivos determinados.

En una cooperativa, además de enfocarse en eficiencia financiera tiene la obligación de garantizar y mantener la participación democrática. Además, es necesario fortalecer la confianza entre los asociados, garantizar la transparencia, promover la educación cooperativa, distribuir correctamente los beneficios., mantener la identidad institucional e impulsar el desarrollo de la comunidad. En consecuencia, la administración cooperativa posee una dimensión económica y otra social inseparable entre sí.

Dado lo anterior la administración cooperativa es la disciplina encargada de planificar, organizar, dirigir, coordinar, controlar e innovar el funcionamiento de una empresa de propiedad colectiva, procurando simultáneamente la sostenibilidad económica, la participación democrática, el bienestar de los asociados y el impacto positivo sobre la comunidad.

Esta definición amplía el enfoque tradicional al incorporar elementos que hoy resultan indispensables para la sostenibilidad institucional. Con frecuencia se afirma que una cooperativa es simplemente una empresa "con valores". Esta afirmación resulta incompleta. En realidad, la cooperativa constituye una asociación socioeconómica con una naturaleza jurídica, económica y social distinta. En una empresa mercantil, el capital representa el centro de las decisiones. En una cooperativa, el centro de las decisiones son las personas.

Mientras la empresa tradicional distribuye utilidades según el capital aportado, la cooperativa distribuye excedentes conforme a la participación de los asociados y a las normas establecidas democráticamente. Mientras la empresa convencional busca maximizar la riqueza de los inversionistas, la cooperativa procura maximizar el bienestar colectivo. Esta diferencia modifica completamente el papel de la administración.

El administrador de una empresa privada responde principalmente ante los propietarios del capital. El administrador de una cooperativa responde simultáneamente ante la Asamblea General, el Consejo de Administración, los órganos de control, los asociados y la comunidad donde opera. Su responsabilidad es considerablemente mayor.

Quizás la mayor responsabilidad de la administración cooperativa sea la protección del patrimonio construido por generaciones de asociados. De manera efectiva, esta administración significa tomar decisiones prudentes, evaluar los riesgos, planificar el crecimiento, garantizar liquidez, preservar la solvencia, proteger la reputación institucional, invertir con responsabilidad, cumplir la legislación vigente y velar con efectividad por la continuidad de la organización.

La administración cooperativa encuentra su fundamento en los siete principios proclamados por la Alianza Cooperativa Internacional. La adhesión voluntaria y abierta exige que la administración garantice igualdad de oportunidades para todos los asociados, evitando cualquier forma de discriminación. El control democrático obliga a establecer mecanismos efectivos para que los socios participen en la toma de decisiones y supervisen la gestión institucional.

La participación económica de los miembros demanda una administración transparente de los recursos colectivos y una distribución justa de los excedentes. La autonomía e independencia requieren que la administración preserve la identidad de la cooperativa frente a intereses externos que puedan comprometer su misión.

La educación, formación e información convierten la capacitación permanente en una inversión estratégica para fortalecer la gobernanza y la participación responsable. La cooperación entre cooperativas impulsa alianzas que permiten generar economías de escala, innovación y desarrollo conjunto y el interés por la comunidad recuerda que el éxito de una cooperativa no puede medirse únicamente por sus estados financieros, sino también por el impacto positivo que produce en la sociedad.

Cuando estos principios orientan la administración cotidiana, dejan de ser valores abstractos para convertirse en ventajas competitivas y en factores de sostenibilidad institucional.

Ramón Nicolás Jiménez Díaz

Economista y profesor

Ramón Nicolás Jiménez Díaz. Doctorado en Negocios Internacionales.. Maestría en Política Económica, con énfasis en Relaciones Internacionales. Maestría en Cumplimiento y Regulación Financiera. Economista, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Profesor Titular y Director de la Escuela de Economía. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales – UASD. Conductor del programa de televisión: Retos y Desafíos, día a día con Nicolás Jiménez (Cine Visión Canal 19). Conferencista y consultor en temas de política económica, prevención del crimen financiero, integridad institucional y desarrollo. Áreas de Especialización: Negocios internacionales y comercio exterior. Cumplimiento normativo, gobernanza y prevención del lavado de activos. Macroeconomía aplicada y análisis de políticas públicas. Geoeconomía, riesgos globales y relaciones internacionales. rnjimenezdiaz55@Gmail.com

Ver más