Mientras que la política electoral sigue su agitado curso en las elecciones intermedias de Estados Unidos, los niños y sus padres se preparan para la fiesta de Halloween. En el pueblo que resido, Gettysburg, Pennsylvania, ya hicieron el desfile tradicional y el 31 de este mes será cuando los niños salgan a las calles disfrazados a pedir dulces alusivos a esa gran fiesta. Por otro lado, la campaña anaranjada de derecha para las elecciones intermedias parece que se prepara para lo peor. Hay voces que se levantan diciendo que el jefe de los anaranjados podría provocar desordenes e incluso atacar a Irán para declarar una emergencia nacional y así posponer las elecciones del 3 de noviembre. No creo que esto pase, pero todo es posible cuando un líder de derecha se siente atrapado en una guerra que no puede ganar en el exterior y unas elecciones en las que podría perder ambas cámaras legislativas. Su índice de popularidad ronda entre 30 y 32 por ciento.

Sin embargo, no se debe perder de vista que tradicionalmente poca gente sale a votar en las intermedias. Esto podría disminuir el causal de votos para los demócratas. Además, si bien es cierto que el costo de la vida esta altísimo, ahora mucha gente está más pendiente de la serie final de beisbol que en las elecciones intermedias. "Ahí veremos," dijo el ciego.

Las elecciones en Brasil

Siguiendo con el tema de las campañas electorales, la de Brasil me parece sumamente interesante pues Luiz Ignacio Da Silva Lula está en la cuerda floja. Su partido, el Partido de los Trabajadores, no cumplió una serie de promesas importantes en los temas de política social como las 40 horas de trabajo y en esta campaña la presentaron desesperadamente. Pienso que, en parte, el auge de la derecha en Nuestra América se debe a las fallas de los denominados gobiernos progresistas y la ola anaranjada de derecha se aprovecha de esos errores. Solo hay que pensar que en su momento la izquierda electoral se puso a ofrecer villas y castillas y ahora los electores, manipulados por la guerra cognitiva de la derecha en las redes sociales, le pasan la factura.

Habrá que analizar seriamente que hicieron bien y que hicieron mal los denominados gobiernos progresistas para comprender el auge de la derecha a nivel regional. Además, debemos tomar en cuenta los cambios a nivel mundial para comprender el lugar de América Latina en el mundo. Vivimos un cambio de época en el capitalismo, la geopolítica y la cultura; eso pesa mucho a la hora de pensar en el auge de la ola anaranjada en nuestra región.

Consecuencias de las elecciones en Brasil para México

No cabe duda que el resultado electoral de las elecciones que se realizan hoy 25 de octubre en Brasil marcarán un antes y después en la vida política latinoamericana. Dependiendo de lo que pase hoy en Brasil, la Presidenta de México se quedará sola como la única presidenta progresista en América Latina. Posiblemente, las fuerzas de derecha al norte del rio Bravo se enfilarán contra Claudia Sheinbaum para hacerle la vida imposible. Sin embargo, su la alta popularidad es sumamente valiosa y quizá esto le permita seguir adelante, pese a los vientos amenazadores que soplan del norte.

Finalmente, no creo que a los vecinos del norte le convenga un México inestable porque, sobre todo, porque para bien o para mal, éste está integrado al espacio global de capital de Norteamérica. Posiblemente, esta integración detendrá los intentos de la ola anaranjada porque el costo sería demasiado grande para la economía.

No se debe olvidar que México es el primer socio comercial de Estados Unidos y esto pesa mucho a la hora de crear inestabilidad al sur de su frontera. Al ver sus intereses en peligro, uno esperaría que la burguesía estadounidense se opondría un ataque desmedido con contra México. Sin embargo, uno nunca sabe cuál será el derrotero que sigan los acontecimientos. Lo que si sigue pendiente es que pensemos críticamente sobre la experiencia de los gobiernos progresistas y en qué medida estos allanaron el camino para el auge de la ola anaranjada.

Emelio Betances

Emelio Betances tiene un doctorado en sociología por la Rutgers, the State University of New Jersey (1989) y se ha desempeñado como catedrático de sociología en la Universidad Autónoma de Puebla y la City University of New York (1982-1990). En 1990, funda el Programa de Estudios Latinoamericanos en Gettysburg College y lo dirige por 10 años. Luego se dedica a la docencia y la investigación sociológica. Sus publicaciones incluyen: State and Society in the Dominican Republic (Westview Press, 1995), En busca de la ciudadanía: los movimientos sociales y la democratización en la República Dominicana (Archivo General de la Nación, 2016), La Iglesia católica y la política del poder en América Latina: El caso dominicano en perspectiva comparada (segunda edición en español, Funglode, 2017) y, en colaboración con el Dr. Carlos Figueroa-Ibarra, compiló Popular Sovereignty and Constituent Power: Democray from Below (Palgrave/Mcmillan, 2016). En la actualidad, el Dr. Betances realiza una investigación sobre el movimiento magisterial en México.

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