Las élites haitianas siempre tienen relaciones confusas con la ley. Fieles a las tradiciones heredadas de la antigua metrópoli, a estas élites les encanta copiar textos legales sin relación real con nuestra explosiva realidad. Debemos admitir que ayer copiaron con inteligencia. En los últimos cuarenta años, el copy/paste se volvió una rutina de la vida cotidiana. Hasta ahora, nuestros literatos no dudan en creer que son iguales a los galos, porque leen y escriben en francés.

Las élites haitianas siempre tuvieron relaciones confusas con el ejército; tanto en el siglo XIX como en el XX. Los primeros años del siglo XXI nos sorprenden con una policía completamente controlada por la militancia política. Unos ciudadanos cercanos al poder se despertaron con el grado de comisario (3 estrellas amarillas) o inspector general de policía (una estrella blanca) sobre sus hombros. Recompensa política por servir a la causa…

La presencia de fuerzas internacionales en 2004 y un decenio de tropas de las Naciones Unidas no tuvieron realmente ningún impacto sobre los desórdenes estructurales de Haití. En un país donde las élites intelectuales y políticas abusaron siempre de su poder respectivo, ¿cómo disponer de estados mayores preocupados por la legalidad? De hecho, la construcción del país haitiano nunca ha sido una prioridad, civil o militar…

Al marcharse los Duvalier, el 7 de febrero de 1986, las fuerzas armadas gozaban de un prestigio notable. Parece que los asesinatos y purgas realizados durante el período de François Duvalier (1957-1971) cambiaron en la superficie la mentalidad de los militares. El momento Jean-Claude Duvalier (1971-1986) aparentemente modernizó los comportamientos.

Diez años después del 7 de febrero de 1986, es decir en 1995-96, en un Haití ocupado por 20.000 militares de los Estados Unidos, las Fuerzas Armadas de Haití (movilizadas de nuevo en noviembre de 2017) fueron arrebatadas con simple comunicado de la razón de Estado nacional mezclada con los caprichos imperiales. Sin embargo, en menos de treinta años, la Policía Nacional (creada el 12 de junio de 1995) cometió muchos delitos… Esta policía no tiene la capacidad de colocar a un director general como Presidente de la República en el palacio nacional; su falta de liderazgo en la seguridad pública es evidente.

Las fuerzas armadas de ayer (alrededor de 5-6000 hombres) tenían tres batallones presidenciales (Guardia Presidencial, 450 hombres; cuarteles Dessalines, 700; Leopardos, 450). La policía no es diferente con sus unidades de élite destinadas a la seguridad presidencial. Sin embargo, los militares tenían más dimensión y conciencia en la época de la dictadura (1957-1986).

Los altos oficiales de policía y las fuerzas armadas sufren el mismo desequilibrio: se ven a sí mismos pavoneándose en un caballo en la antigua Plaza de los Héroes de la Independencia; el emblemático Campo de Marte de la capital haitiana, que se ha degradado considerablemente en los últimos 40 años.

En competencia con la presidencia vitalicia , los políticos que asaltaron el poder después de Duvalier soñaron con tener sus propias milicias. Los voluntarios de la seguridad nacional (número aproximado muy superior al del ejército de entonces) de los Duvalier parecían políticamente fuertes. Las milicias de la era democrática son criminales y mafiosas. Las estadísticas razonables indican que hay entre 150 y 200 grupos armados por todo el territorio, de los cuales unos 30 se encuentran alrededor de Puerto Príncipe, la capital. Cuántas veces hemos oído a los ciudadanos quejarse: nadie sabe a qué autoridad dirigirse en caso de…

Gilbert Mervilus

Historiador

Nacido en Puerto Príncipe en el año 1963, Gilbert Mervilus es especialista en historia, pintura y literatura haitiana. Tras realizar sus estudios en la capital del país, se especializó en Gramática, Historia de la Lengua Española y Literatura de España y América Latina en diversos cursos de formación. Posteriormente ha realizado estudios avanzados en Literatura y Arte francés. Inicia sus actividades como profesor de español en 1986, a las que siguieron las de Traductor e Intérprete en 1988; Traductor de Corresponsales Extranjeros en Prensa; Profesor de Español en la Universidad de Quisqueya (1998–2001); traductor en el Ejército de la E.U.A. de 1993 a 1994; traductor e Intérprete Oficial del Ministerio de Salud Pública (2001–04). Es autor de numerosas publicaciones y conferencias [ La Historia de la Pintura Haitiana ,Costa Rica, 1988; La Pintura Moderna,1993; Una Nueva Cotización del Arte Haitiano,octubre1994]; y traductor jurado.

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