El Mundial 2026 tiene tres mascotas oficiales, cada una representando la biodiversidad y la cultura de los tres países anfitriones: Zayu (México), un jaguar que simboliza la unidad y la fortaleza y en el campo juega como delantero y representa el dinamismo y la alegría de la cultura mexicana; Maple (Canadá), un alce amante del arte urbano y la música que asume el rol de guardameta, destacando por su resiliencia y sus legendarias paradas, y Clutch (Estados Unidos), un águila calva que juega como centrocampista que representa el optimismo, la curiosidad y la capacidad de unir a las personas.

Pero, estas han pasado desapercibidas por los roces “político-deportivos” que han marcado a la competición desde el principio: Trump ha considerado que el torneo no tiene socios y que es un evento exclusivo gringo, tratando a sus socios como menos que “ayudantes” en el emocionante Mundial que ha sido. En este ambiente “híper-nacionalista” y “súper-tenso”, geopolíticamente hablando, chismes aparte, en una reunión de los abuelos con sus nietos en Tiro Libre, un restaurante dónde se respira fútbol de todos los continentes, caen en los cuartos del final del Mundial 2026. Estaban Andrés Macfarlane y Kenzo Hiromitsu con padre su Takechi, y al proponerles la pregunta de cuál será el campeón del Mundial 2026, los Hiromitsu –padre e hijo– me sorprendieron con la cábala de que «el campeón será quién haya eliminado a la selección japonesa, por lo tanto Noruega».

Atónito, estupefacto y sorprendido –no por el candidato, si no por el procedimiento–, demando explicación y narrándome los mundiales anteriores para probar que así sucedió antes. Cuidando mi vida profesional y académica, reclamo argumentos más objetivos y racionales.

Ahí se armó la hecatombe: ambos nietos se lucieron señalándome a los jugadores de cada selección que jugaron bien de bien como para justificar su coronación como campeón. Este humilde escribidor, movido por la pasión latinoamericanista, se atrevió a deslizar el comentario: ¿por qué no Argentina puede ser campeón? La reacción a la “sin razón” sugerida fue un “Explícate”.

Y contesté: Porque Argentina nos ha mostrado que se crece y ha hecho milagros en la cancha en este mundial.

Caso cerrado, hasta que el juego del sábado 11 entre Suiza y Argentina ofreció la respuesta real a todas las dudas de un encuentro familiar en Tiro Libre, ya saben dónde queda.

Miguel Sang Ben

Economista

Economista y politólogo. Profesor Universitario en la PUCMM. Articulista. Coordinador de Extensión de la Escuela de Graduados de Altos Estudios Estratégicos.

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